Santuario della Madonnetta

2013-06-23 · Solemnidad de Pascua

Solemnidad de Pascua

Lecturas: Actos 10,34.37 43; Colosenses 3,1 4; Juan 20,1 9

Cristo nuestra Pascua fue inmolado: hagamos fiesta en el Señor!

Lecturas: Actos 10,34.37 43; Colosenses 3,1 4; Juan 20,1 9.

1 - Al sepulcro – Un grupo de mujeres va, a la madrugada, a la tumba de Jesús Llevan consigo aromas para completar de embalsamar su cuerpo, pero se preguntan ¿quién nos abrirá la pesada piedra del sepulcro?. Ellas no preven que tendrán que superar también los controles de las guardias y romper los sigilos puestos por el sinedrio sobre el sepulcro; para poder llegar hasta un muerto… Pero es un escenario completamente diferente: el sepulcro está abierto y no hay rastro de guardias. Distinguen un ángel que desde adentro les anuncia: “Cristo resucitó, no está aquí”! Entonces, volviendo ellas para anunciar a Pedro y a Juan, los cuales se encaminaron a controlar: encuentran el sudario y las vendas bien plegadas a la cabecera y a los pies de la losa tumbal, hipotéticos ladrones como sostiene la Magdalena- no pueden haber robado el cuerpo del Señor. Ante tanta evidencia, resurge la fe de Juan, testigo ocular de la muerte y sepultura de Jesús ¡“Él vio y creyó”!.

2 – Es siempre así – Incluso hoy en día se repite la misma escena para cada uno de nosotros. Llevamos nuestra fe, frágil y pequeña; nuestras pequeñas obras de bien; pero llevamos también una pesada piedra en el corazón: sentimos que nos falta lo Infinito y lo Eterno como dimensión normal de nuestra vida sobre la tierra. Agustín sintetiza así el problema existencial en manera definitiva: “Quod aeternum non est, nihil est – Lo que no es eterno, no es nada”. La Pascua inicia desde esta nueva certeza: la Vida vence a la muerte en el espíritu y en el. cuerpo. ¿Por quién y cuándo será eliminada nuestra muerte por siempre?. ¿Quién cambiará realmente nuestras vidas y la situación actual del mundo?. Incluso, ¿cuántos cristianos con su comportamiento incoherente hacen de todo para que Jesús quede todavía encerrado en su sepulcro y no pueda ni hablar ni obrar?. Todas estas preguntas encuentran su respuesta solamente en la vivencia real de la Pascua: ¡Cristo con su muerte y resurrección nos salva para siempre de la muerte en el cuerpo y en el espíritu!!

3 – El sepulcro vacío – Primero las mujeres encuentran el sepulcro vacío, después ven a Jesús resucitado. ¿Qué quiere decir esto?. ¡LA MUERTE HA SIDO VENCIDA POR SIEMPRE! Los hombres ya no están condenados a sucumbir y a morir porque sus pecados han sido perdonados y eliminados. La Resurrección de Cristo es la respuesta al problema “número uno”: el mal ha sido destruido, la muerte cancelada. Por ahora, es cierto, subsisten las consecuencias del pecado, pero con la gracia de Cristo podemos vencer la concupiscencia que nos empuja al mal, transformar los dolores y las pruebas de la vida en instrumentos de purificación y maduración, y a la fin de los tiempos nuestro cuerpo resurgirá para unirse definitivamente al alma que es inmortal.

4 – El don de Pascua – La verdadera alegría pascual proviene principalmente de un regalo muy especial de Jesús, hecho durante la noche de Pascua a los apóstoles en el Cenáculo: “Reciban al Espíritu Santo; a los que perdonen los pecados les serán perdonados, y a los que aten los pecados serán atados”. De este modo les da el poder divino de perdonar los pecados de los hombres, o sea de hacerlos resucitar del mal. De esta manera la Pascua se convierta en la fiesta de la humillación de Jesús y de su perdón, el “octavo día” que marca la resurrección espiritual y definitiva de todos los hombres.

5 – Estoy siempre con ustedes – “He resucitado y permanezco siempre contigo”. El misterio pascual se convierte en una presencia continua de Cristo en la vida personal y entre nosotros. Él llena de Sí, mi corazón y mi vida, gira en las habitaciones de mi casa, está conmigo en la oficina y en viaje, está por doquier guiando el camino de la humanidad, anima todas las comunidades eclesiales y civiles! Esta presencia continua de Cristo resucitado ha sido una muy fuerte experiencia para las primeras comunidades cristianas, lamentablemente hoy en dìa ya no es experimentado como un hecho normal de la vida cristiana.

6 – Puntos concretos – Pero, entonces, ¿porqué no puedo percibir esta presencia abrumadora de Cristo dentro y fuera de mi?, ¿cuál es la piedra tumbal que me obstruye la visión de Cristo resucitado?. San Pablo nos enseña el remedio: “Hermanos, si han resucitado con Cristo, ¡busquen las cosas de arriba, piensen en las cosas de arriba”! En otras palabras: búsquenlo por medio de la oración y hagan lo que hagan, háganlo por Él y con Él, en una visión de eternidad, de valores divinos y perennes. Así la Resurrección se convierte en la motivación verdadera y profunda de toda la vida y es la única que pueda soportar los impactos del mal y de la muerte. Este es el augurio y la consigna de la Pascua.