V - LOS VALORES DE LA VIDA
El ser
1 – Dios no es “El que es” de algún modo, sino que es el “Es” (Conf. 13,31,46)
2 – El ser, no tiene contrario, porque al ser sólo se opone el no ser. No existe, pues, ninguna naturaleza contraria a Dios. Dios es, de hecho, lo que se dice “ser” de la manera más verdadera, porque a esta palabra se relaciona el significado de una naturaleza subsistente en sí misma e inaccesible a toda mutación (Co. Ig.Cat. y Man. 2,1,1)
3 – Todo lo que existe, en cuanto es y en la medida en que es, procede de un solo Dios (Dos alm. 6,9)
4 – “Yo soy el que soy”, así, pues, magnífica y divinamente dijo nuestro Dios a su siervo Moisés. Él es verdaderamente, porque es inmutable. Todo cambio o mudanza hace no ser a lo que era. Todas las demás cosas que por él han sido hechas, de él han recibido el ser, según su medida (Na. Bien 19)
5 – “Yo soy el que soy” – “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob” (Ex. 3,15). El primer nombre le designa en sí mismo, el segundo en su relación a nostros; Él, no obstante que tenga un nombre que designa la eternidad, ha querido tomar otro nombre que expresara su misericordia (Serm. 7,7)
6 - Ser significa existir siempre de la misma manera (Tr.Ev.Jn.38,10)
7 – “Ser” es el término que indica la inmutabilidad. Todo aquello que cambia deja de ser lo que era y comienza a ser lo que no era. El ser es. El ser verdadero, el ser puro, el ser auténtico no lo tiene sino aquel que no cambia (Serm. 7,7)
8 –Todo lo que tiende hacia la destrucción, tiende hacia el no ser. Pues Dios existe de manera inmutable e incorruptible, y es manifiesto que eso a lo que se llama nada no existe en absoluto…¿Por qué buscas una naturaleza contraria a Dios, si, confesando que es el sumo ser, adviertes que nada le es contrario? (Rép.Cart.Man. 40)
9 - Nosotros existimos, y conocemos que existimos, y amamos el ser así y conocerlo (Ciu.11,26)
10 – Si me engaño, existo; pues quien no existe no puede tampoco engañarse; y por esto, si me engaño, existo (Ciu. 11,26)
11 – Solo un alma muerta puede contradecir a la vida. ¿Y cómo muere? No muere dejando de ser vida, sino perdiendo la vida. En efecto, el alma es también vida para otro elemento y ella tiene su propia vida. Considera la jerarquía en las criaturas. Vida del cuerpo es el alma; vida del alma es Dios (Serm. 65,4,5)
La Verdad
Buscarla
1 – Sean ellos mismos lo que buscan; y lo que dicen en en el íntimo de sus corazones los hagan contritos (Com.Sal. 67,7)
2 – ¿Qué estás buscando fuera de lo que eres, cuando te es posible ser tú lo que estás buscando? (Com.Sal. 41,1)
3 – Una cosa es buscar a Dios, y otra es buscar al hombre. No nos alegremos, pues, en nosotros mismos, sino en El que fue el primero en buscarnos, antes que nosotros lo buscáramos (Com.Sal.69,6)
4 – Busquen con humildad; pues, cuando hallen la verdad, llegaréis a la excelsitud más segura (Serm. 216,8)
5 – Pide, busca, llama. Pides orando, buscas llamando y llamas dando limosna. No dejes por tanto inactivas tus manos (Serm. 389,2)
6 – Busquen la verdad, no por el deseo de vencer, pero sí de encontrarla (Cost.Igl. y Man. 2,3,5)
7 – Mejor es dudar sobre lo que está oculto que litigar sobre lo incierto (Gn. lit. 8,5,9)
8 –Los más ilustres ingenios, si han persistido en buscar, también han logrado encontrar la verdad a través de los aspectos visibles de la creación. Muchas veces, más que ignorantes de la verdad, fueron culpables de haber ahogado la verdad en la injusticia y en la inmoralidad (Esp. y Let. 12,19)
9 –¿En dónde buscamos, sino en nosotros? ¿Y qué buscamos, sino a nosotros? ¡Como si no estuviéramos en nosotros o que de algún modo hubiéramos salido de nosotros mismos! Si meditas en esto, ¿no te intimida tanta profundidad? Y esto no es otra cosa que nuestra propia naturaleza, y no como ha sido, sino tal cual es ahora. Y aun así se investiga más de lo que se comprende. Con frecuencia, cuando se me ha propuesto alguna cuestión, he creído que la entendería si pensaba en ella; reflexioné y no la entendí. Otras veces la he entendido sin pensar detenidamente en ella. Concluyo, por tanto, que ciertamente no me son conocidas las fuerzas de mi inteligencia, y creo que tampoco tú conoces las tuyas (Nat. y or.al. 4,7,10)
10 – Creo que también tú tratas de entender, pero no lo puedes; sin embargo, no lo intentarías si no esperaras de poder. Por lo tanto, ignoras las posibilidades de tu inteligencia y tu voluntad (Nat. y or.al. 4,7,11)
11 – Antes tenemos que indagar la naturaleza de una determinada cosa, luego de dónde provenga (Rép. Cart. Man. Fund. 36)
12 – Hay dos clases de perseguidores: los que ultrajan y los que adulan. Más daño hace la lengua del adulador, que la mano del asesino: uno te quiebra, el otro te unge con su aceite. ¿Por qué me alaban tanto? Mas bien que alaben a Dios (Com.Sal.69,5)
13 – Quien busca con gran ardor e insiste píamente con constante perseverancia, encuentra la verdad. Los hombres pueden traer en cierto modo a la memoria las cosas mediante los signos que son las palabras, pero quien enseña es el único verdadero Maestro, la misma verdad incorruptible, el único maestro interior. Él se hizo también maestro exterior para llamarnos de lo exterior a lo interior (Rép. Cart. Man. Fund. 36)
14 – La piedad busca creyendo, la vanidad contradiciendo (Serm. 261,2)
15 – Por la luz interior de la verdad, está iluminado y goza el llamado hombre interior (Mae. 12,40)
16 –Alabarán al Señor los que lo buscan, porque los que lo buscan lo hallan y los que lo hallan lo alabarán. Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti (Conf. 1,1,1)
17 – Se busca a Dios para que sea más dulce el hallazgo, se lo encuentra para buscarlo con más avidez (Trin. 15,2,2)
18 – Ahora busquemos juntos creyendo para disfrutar después viendo (Serm. 261,3)
19 – Nada verdadero puedo decirles a los hombres, si antes Tú no lo has oído de mí; y Tú de mí no oyes nada, si antes no me lo hubieses dicho Tú a mí (Conf. 10,2,2)
20 – Descansemos por el momento nuestra atención, no porque creamos que ya hemos encontrado lo que buscábamos, sino porque hemos encontrado el lugar donde buscar y encontrar (Trin. 8,10,14)
21 – Los aduladores, me alaban lo que no quiero: lo que yo desprecio, ellos lo ensalzan en mí, y lo que yo estimo, ellos lo censuran; son aduladores, mentirosos y embaucadores (Com. Sal. 140,17)
Poseerla
1 – La verdad hace inocentes, la vanidad contamina; la verdad habla, la vanidad hace estruendo (Serm.8,5)¡La verdad se había convertido en algo semejante a un delirio! (Serm. 236,2)
2 – Sí quieres ser templo de la Verdad, quiebra el ídolo de la falsedad (Serm. 53,7)
3 – La falsedad quiso quedarse cerca de la verdad Serm.315,2) – La maldad y la mentira coinciden (Com.Sal. 57,5)
4 – Grande es la fuerza de la verdad. Los hombres odian la verdad y al mismo tiempo la profetizan sin saberlo. No son ellos quienes actúan, sino que otros actúan a través de ellos (Ser.315,2)
5 – Para encontrar la verdad hace falta alcanzar la inmutable realidad (Ve.Re. 3,3)
6 – La Verdad inmutable, es la ley de todas las artes y arte del omnipotente Artífice (Ve.Re. 31,57)
7 –La verdad es la castidad del alma, no del cuerpo (C.ment. 38)
8 – Falsedad: cuando se toma por realidad lo que no es. Verdad: la que nos muestra lo que es (Ve.Re. 36,66)
9 – Para gozar de la verdad, el alma tiene que ser iluminada por Dios (Conf. 4,15,25)
10 – Nadie puede, rectamente, aprobar la obra buena y desaprobar el pecado, si no por la verdad que tiene en el corazón (Serm. 12,4)
11 – Se toleran muchas cosas a la debilidad humana aunque no son para nada aceptadas por la absoluta transparencia de la verdad (C.ment. 39)
12 – La verdad es indestructible porque inmutable; pero los golpes contra ella caen con mayor fuerza contra los que se atreven a herirla. Por lo cual debieron primero creer para que merecieran después entender (Com.Rép.Man. 1,5,8)
13 – En el tiempo la verdad es pan, mas en la eternidad es bebida, porque no habrá más necesidad de partir el pan de la discusión y del diálogo, pero sólo paladear la auténtica y evidente verdad (Serm. Mon. 2,10,37)
14 – Es asombroso que un alma pueda ver en sí la idea de alma justa, aunque si no lo es. ¿Quizás que en ella haya otra alma? ¿Acaso lo que ve, no será la verdad interior, que está presente al alma que es capaz de intuirla? Y podrá ser justa adhiriendo al ideal que intuye para modelarse en conformidad a él (Trin. 8,6,9)
15 – La más grave y disgustosa enfermedad de la inteligencia es la de defender como criterio racional de la verdad las mismas impresiones irracionales, y esto incluso después de que haya sido propuesto un criterio realmente racional (Ciu. 2,1)
Pero ahora estamos ante el empeoramiento más negro de la enfermedad insensata de los espíritus. Se empeñan en defender sus estúpidas ocurrencias como si fueran la razón y la verdad personificadas, y esto incluso después de razonar todos los argumentos
16 – Aprendan los hombres a morir por la verdad (Serm. 300,6)
El Bien
El bien
1 –Todo lo que es, en cuanto tiene ser, es bueno (Ve.Re. 11,21)
2 – Todo bien o es Dios o procede de Él (Ve.Re. 18,35)
3 – Todo ser es bueno porque le agradó a Dios (Gn. lit. 1,5,11)
4 – Los seres son considerados mejores de acuerdo a los grados de la naturaleza, pero existen otras muchas suertes de apreciación según la utilidad de cada uno. Así, debido a la libertad de apreciación, existe una gran distancia entre la reflexión de la razón, la necesidad del indigente y el placer del codicioso (Ciu. 11,16)
5 –Decimos que un hombre es “bueno”. Pero existe el Bien simple, el Bien mismo por el que son buenas todas las cosas: es la dulzura del Señor y esta dulzura es la que contemplaremos (Com.Sal.26,8)
6 – Y no es de maravillar que los buenos sean buenos por llegar a conseguirlo, pero sí que los malos sean malos por querer ser bienaventurados (Com. Sal. 118, d.1.1)
7 – Tanta es la fuerza del bien que hasta los malos lo buscan (Serm. 29,1)
8 –¿Puede ser otro el sumo bien del hombre fuera de aquel cuya posesión le asegura la felicidad? Este bien es sólo Dios, al que únicamente nos une el afecto, el amor, la caridad (Co. Ig. Cat. 1,14,24)
9 – No existirían bienes caducos de no existir un Bien inconmutable (Trin. 8,3,5)
10 – El bien supremo del hombre no puede ser menor que el hombre mismo ni similar al hombre mismo. Este bien, si existe, debe ser de tal naturaleza, que no se pueda perder contra nuestra voluntad (Co.Ig.Cat. 1,3,5)
11 – Es un bien que existan no solamente los bienes, sino aun los mismos males (Man.fe, esp. 24,96)
12 – De las cosas buenas nacen las malas, pero las obras malas no son fruto de una voluntad buena, si bien una voluntad mala viene de una naturaleza buena (Rép. Jul. 1,8,38)
13 –No existiría ningún mal para usar como bien, si el hombre no hubiese pecado (Rép. Jul. 4,1,4)
El mal
1 – El don de Dios a nadie perjudica; por él somos y vivimos; pero el mal de la concupiscencia sólo puede encontrarse en un hombre que existe y vive. En consecuencia, el mal puede anidar en un don de Dios; mal que ha de ser curado por la regeneración espiritual (Rép.Jul. 4,1,5)
2 – Así como es malo usar mal de los bienes, así es bueno usar bien de los males (Retr. 2,22,2)
3 – Buenos son los que con toda su voluntad sirven a Dios, y malos los que sirven por necesidad, pero nadie se sustrae a la ley del Omnipotente (Comb. Cr. 7,7)
4 – Huir con prudente atención el mal, perseguir con ardiente caridad el bien (Serm. mon. 2,9,35)
5 – Siempre que hay guerra, o el bien pelea contra el mal o el mal contra el mal; porque, si el bien guerrea contra el bien, es un gran mal (Rép.Jul. 5,7,28)
6 – El primer vicio de la criatura racional es la voluntad de ir contra lo que exige la suma e íntima verdad (Ve.Re. 20,38)
7 – El vicio del alma es el acto, y la dificultad procedente de él es la pena que padece: a esto se reduce todo el mal (Ve.Re. 20,39)
8 – El vicio del alma no es más que el pecado y su castigo (Ve.Re. 23,44)
9 – La abyección del alma es cualquier amor que no sea el amor de Dios y del alma (Ut. Cr. 16,34)
10 – Ningún poeta osaría cantar, ningún pintor representar, cohabitando en perfecta armonía cosas tan opuestas; óptima una, la otra pésima; es decir, la inocencia y la obscenidad (Rép.Jul. 5,2,6)
11 – Dios, creador de todas las cosas, las creó muy buenas. En su presciencia supo que era más propio de su bondad omnipotentísima sacar bienes hasta de los males que no permitir mal alguno, de tal modo ordenó la vida de los ángeles y hombres, que primero quiso mostrarles el valor de su libre albedrio y después el beneficio de su gracia y el rigor de su justicia (Corr. e gr. 10,27)
12 – Es propio de los malos el usar mal hasta de los bienes, es propio de Dios el usar bien hasta de los males (Serm. 15,3)
13 – De un hombre malo hace uno bueno quien es siempre bueno (Serm. 61,2)
14 – Dios sabe usar bien de los malos, usando de ellos para amonestar o para probar a los buenos (Cu. Hep. 2,32)
15 – Dios emplea las malas voluntades para alabanza y ayuda de los buenos (Gr. y li.alb. 20,41)
16 – Dios ama a los buenos para la eternidad y a los malos los tolera por un cierto tiempo (M. don. d.conf 20,31)
17 – Dios ama también a los malvados en cuanto son hombres, los odia en cuanto a malvados. Esto es porque Dios ama su obra y la justicia (Rép. Jul. o.i. 4,124)
18 – Dios no necesita bien alguno. Él es el sumo bien, y todo bien existe por Él (Com. Sal. 70, d.2,6)
19 – ¿Quién intentará obrar el bien si piensa que el mal no se halla en la voluntad mutable de las criaturas, sino en la inmutable voluntad divina? (Resp. Sec. 2,2)
20 - Aun cuando el hombre haga muchas cosas buenas, una cosa es no hacer el bien y otra no estar sin pecado. Una cosa es evitar todo pecado y otra haberse alejado de todo pecado, como sucederá en aquel estado de perfección de la vida eterna (Perf. j.h. 13,31)
21 – Debemos aprender a soportar la mezcolanza de los malos por amor de los buenos, antes que violar la caridad de los buenos por culpa de los malos (Rép. car. Pet. 3,3,4)
22 – Los malos no contagian a los buenos que se encuentran en su ambiente, porque no comulgan los buenos con ellos, sino con el altar y los sacramentos de Dios (Men. don. d.c. 5,8)
23 – Amadísimos, no se unan a los que viven mal. Busquen los buenos, estén unidos con los buenos; ustedes mismos sean buenos (Serm. 223, 1)
24 – Fíjense en los buenos para imitarlos. Sean buenos y los encontrarán. No crean que todos son malos (Serm. 260D, 2)
25 – No me interesa lo que han sido hasta ahora; sean lo que hasta ahora no han sido (Com.Sal. 149,9) – Pasa a ser lo que aún no eres y deja de ser lo que eres (Rép. Fél. 2,12)
26 – Ahora te amo a ti solo, a ti solo sigo y busco, a ti solo estoy dispuesto a servir, porque tú solo justamente señoreas; quiero pertenecer a tu jurisdicción. Manda y ordena, te ruego, lo que quieras. Enséñame el camino para llegar hasta ti. A ti yo anhelo y te pido los medios para llegar hasta ti. Si tú abandonas, luego la muerte se cierne sobre mí; pero tú no abandonas, porque eres el sumo Bien, y nadie te buscó debidamente sin hallarte. Imploro tu nobilísima clemencia para que me conviertas plenamente a ti (Sol. 1,1,5-6)
El pecado original
1 – La voz de Adán es la voz de toda la raza humana (Serm. Nu. 21,2)
2 - El primero en pecar no fue Adán. Si buscas saber quién fue el primer pecador, dirige tu mirada a Satanás. Del primer Ángel, rebelde a Dios, viene la seducción; del primer hombre, conforme a él, viene la imitación (Serm. 294,15)
3 – Tan pronto como Adán y Eva transgredieron el precepto divino, comiendo el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, se sintieron en su interior completamente desnudos al apartarse de ellos la gracia, a la que habían ofendido con cierta arrogancia y estimación de su propio poder, dirigieron los ojos a sus miembros y los desearon con un movimiento desconocido hasta entonces (Gn. Lit. 11,31,41)
4 – Pecaron, advirtieron su desnudez, enrojecieron y se taparon (Rép.Jul. 5,2,6)
5 – Dios le preguntó al primer hombre: “Adán, ¿dónde estás?”. Así lo estimuló a sentir que él estaba en una condición que le privó de Dio (Ciu. 13,15)
6 – Adán desués del pecado, siente la ignominia de su confusión y no acepta la humillación de su confesión (Gn. Lit. 11,35,47)
7 – Adán, semejante a un enajenado, cree que, ocultando su cuerpo, se puede ocultar a la mirada de aquel que lee en el fondo del alma: la conciencia (Rép.Jul. 4,16,82)
8 – El pecado de Adán, fue el más grave por ser menos las ocasiones de pecar y la naturaleza aún no estaba viciada, ni la ley de los miembros luchaba contra la ley del espíritu; en esta condición penal nace todo hombre para luego perecer eternamente, si no es regenerado; y perdido, si buscado por el que vino a buscar lo que estaba extraviado, no fuere encontrado (Rép. Jul. o.i. 2,189)
9 – La apostasía de Adán, fue un pecado tan enorme, que su ruina lo fue para toda la naturaleza humana (Rép. Jul. o.i. 3,57)
10 – El cuerpo de Adán, podía ser mortal, aun suponiendo que no hubiese de morir y se volvió cuerpo muerto a causa del pecado. En la vida futura, por mérito de la justicia de Cristo, no sólo se convertirá de muerto en vivo sino que de mortal será inmortal (Co. Y Pe. Pe. Ba. 1,5,5. 6.6)
11 – Todos pecaron en aquel primer hombre, porque todos, cuando él pecó, estaban en él, de quien se hereda por el nacimiento el pecado, que no se perdona sino naciendo de nuevo en el bautismo (Rép. dos cart. Pel. 4,4,7)
12 – Los que nacen se visten de Adán; los que renacen, de Cristo (Rép. Jul. o.i. 2,191)
13 – Adán es la contrafigura del Cristo futuro (Rép. Jul. o.i. 3,107)
La concupiscencia
1 – La concupiscencia es la maldad del deseo (Mat. conc. 1,8,9)
2 – La codicia es un movimiento del alma que arrastra al hombre al goce de sí mismo (Doctr.Cr. 3,10,16)
3 – La concupiscenza ignora la frontera de la necesidad (Rép. Jul. 4,14,70)
4 – La codicia desea dividir como la caridad quiere reunir (Serm. 265,9,11)
5 –La concupiscencia de la carne significa a los que aman los placeres más bajos; la concupiscencia de los ojos, a los curiosos, y la ambición mundana indica la soberbia de la vida (Ve.Re. 38,70)
6 – La concupiscencia es como un movimiento desordenado que instiga a los miembros del cuerpo mortal, tratando así de arrastrar toda el alma luego de haberla sometida; mas ella no se rebela ni se calma cuando lo quiera la razón (Co.Pe.pe. ba. 1,29,57)
7 – Existen dos especies de males; uno que vive en nosotros, otro que cometemos si no ofrecemos resistencia al que vive en nosotros (Rép.Jul. 4,14,73)
8 – La concupiscencia es peor que la ignorancia, porque la ignorancia, sin la concupiscencia, nos hace cometer faltas leves, mientras la concupiscencia, sin la ignorancia, nos lleva a cometer pecados graves. Ignorar el mal no siempre es pecado, en vez desean el mal es siempre pecado. A veces, el mismo bien puede ser ignorado con cierta ventaja , para aprender a conocerlo en tiempo oportuno. La concupiscencia es un mal, porque es atraída indiferentemente por un placer lícito y otro ilícito; a menos que no se ponga un freno al placer ilícito con un placer lícito (Rép. Jul. 6,16,50)
9 – No tengas un afán desenfrenado de vivir y no tendrás la muerte eterna. ¿No ven que la codicia nos hace pecar en cualquier circunstancia, cuando deseamos más de lo necesario? (Serm. 107,9,10)
10 – ¿Se te ha dicho acaso que no tengas lo tuyo? Poséelo, pero sin codicia. Pues así lo poseerás; si, por el contrario, lo codicias, en lugar de poseerlo tú, te posee a ti (Serm. 107A,4)
11 –Donde te dejas seducir, allí caes prisionero (Serm. 335 J, 3)
12 – La concupiscencia de la carne ha sido vencida en el bautismo no para que no exista, sino para que no se impute como pecado. Sigue siendo un estado afectivo de mala calidad: una languidez (Mat. conc. 1,25,28)
13 – Existe también una concupiscencia digna de alabanza, como es la espiritual, por la que apetecemos la sabiduría. Pero también existe una concupiscencia vergonzosa, que es una consecuencia del pecado de desobediencia (Mat. conc. 2,30,52)
14 – El libre albedrío basta por sí mismo para obrar el mal, pero es flaco para obrar el bien si no le presta auxilio la bondad del Omnipotente. Tal es la primera gracia que se dio al primer Adán; pero la aventaja en eficacia la del segundó Adán. Por la primera puede el hombre mantenerse en la justicia, si quiere; la segunda es más poderosa, porque nos hace amar la justicia y amarla tanto y con tal denuedo, que el espíritu vence con su voluntad los deseos contrarios del apetito carnal. Esta gracia le permite querer, hacer y perseverar en el bien (Corr. gr. 11,31)
El Amor
1 – Amar no es más que desear una cosa por sí misma (Och.cu.di. 35,1)
2 – El amor es un impulso, como una cierta tensión (Och.cu.di. 35,1)
3 – Todo amor es un fuego, pero hay que ver lo que se ama (Serm.Nu. 26,8)
4 – El amor enciende, el temor deprime (Com.Sal 79,13)
5 – El ardor corre impulsado por la esperanza, pero la realidad aún no la posee (Serm. 21,1)
6 – Donde hay más amor, hay menos fatiga (Serm. 340,2)
7 –Lo importante es lo que se ama; de esta manera también se ama el trabajo (Bon. viud. 21,26)
8 – Nada puede ser tan duro y resistente que no pueda ser vencido por el fuego del amor. Cuando, , llevada de este amor, el alma se entrega a su Dios, vuela libre y generosa con alas hermosísimas y purísimas, sobre los que el amor casto se sustenta para abrazar su Dios (Cost. Ig.cat. 1,22,41)
9 – No hay invitación mayor para amar, que ser los primeros en amar (Cat.Princ. 4,7)
10 – Nadie quiere ser lo que no ama (Trin. 8,6,9)
11 – Amen y estarán seguros (Serm.308A,6)
12 – ¿Qué es la caridad? El amor (Discip. Cris. 5,5)
13 – El amor de muchos bienes sólo se puede superar con el amor por el único bien (Serm. 65A,2)
14 – Nadie puede amar de una manera completa su vocación, si no aborrece lo que es un obstáculo para ella (Ve.Re. 46,88)
15 – Amar el bien es aborrecer el alma, es decir el egoísmo ()
16 – Amen y no amen (Serm. 311,4,4)
17 – Una vida sólo la hace buena un buen amor (Serm. 311,11,11)
18 – Ámense los unos a los otros de tal manera que cada uno entregue su vida por los demás (Serm. 332,2)
19 – El amor del mundo es odioso (Tr.Ev.Jn. 87,4)
20 – En el amor se halla la holgura, y en el odio la estrechez (Com. Sal. 133,1)
21 – El amor mismo es nuestra muerte al mundo y nuestra vida con Dios. ¿Qué es más potente que este amor que vence el mundo? (Tr.Ev.Jn. 65,1)
22 – Sólo el amor hay que devolverlo siempre (Serm. 259,6)
23 - Sin amor todo lo demás es inútil, mientras que el amor no es concebible sin las otras buenas cualidades, gracias a la cual el hombre se vuelve bueno (Tr.Ev.Jn. 87,1)
24 – ¡Oh, cristiano, ama incluso a tus enemigos, no sea que, incauto, odies incluso a tus amigos! (Serm. 306,9,8)
La amistad
1 – El amigo es la mitad de su alma, o bien es otro yo, con el que hablo de buena gana de lo que hablo conmigo mismo: pasa con temperancia los días y tolera con buen ánimo las noches (Cart. 38,1; Conf. 4,6,11)
2 – En todas las realidades humanas nada es querido para el hombre sin un amigo (Cart. 130,2,4)
3 – Nadie puede ser con verdad amigo del hombre si no lo es primero de la misma verdad; y si tal amistad no es gratuita, no puede existir en modo alguno (Amicus Plato, sed magis amica veritas (Cart. 155,1,1)
4 –Los falsos amigos ostentan dolor por su prójimo, cuando se trata de enfermedades espirituales, pero en realidad se burlan; cosa que no harían si lo vieran aflijido en las males de la carne (An. Job 19)
5 – La amistad cristiana cumple el proverbio eclesiástico (27,6):Más fidelidad muestran las heridas causadas por el amigo que los besos espontáneos del enemigo (Cart. 82,4,31)
6 – Serás amigo de Dios, si odiarás lo que Él odia y amarás lo que ama (Com.Sal. 44,18)
7 – Confieso que me parece muy natural, abandonarme completamente al cariño de los amigos, sobre todo cuando estoy oprimido por los escándalos del mundo. En esa caridad descanso sin recelo, porque en ella siento a Dios, en quien me arrojo seguro y en quien reposo quieto. En esta seguridad no temo para nada la incertidumbre del porvenir (Cart. 73,3,10)
La Belleza
1 – ¿Y qué es lo hermoso y qué es la belleza? ¿Qué es lo que nos atrae y aficiona a las cosas que amamos? La conveniencia y la gracia, porque si no las tuvieran no nos atraerían para nada. Una cosa es la belleza global de los cuerpos y otra es su conveniencia, es decir la armonía con otros cuerpos (Conf. 4,13,20)
2 – El alma es la belleza del cuerpo y Dios es la belleza del alma (Tr.Ev.Jn. 32,3)
3 – Dios es hermoso en el cielo y es hermoso en la tierra. La suprema belleza es la justicia de Dios: si es totalmente justo, lo es también bello. Que se acerque ya a nosotros para que lo contemplen los ojos del espíritu (Com. Sal. 44,3)
4 – ¡Oh el más hermoso de todos, creador de todas las cosas!, Dios bueno, Dios sumo bien y verdadero bien mío (Conf. 2,6,12)
5 – La belleza de las criaturas es su himno de alabanza (Serm. 241,2)
6 – También el pueblo tiene su estilo de hermosura (Ve. Re. 26,48)
7 – ¿Las cosas son bellas porque agradan, o al revés, deleitan porque son bellas? Y son bellas porque dan lugar a un conjunto armonioso (Ve. Re. 32,59)
8 – El defecto y el progreso de las creaturas, con que se suceden a sí mismas las cosas temporales, son ayuda sin la cual no existiría la hermosura del universo (Gn.lit. 1,17,34)
9 – Amamos la belleza de la casa de Dios, cuando nosotros mismos lo somos. Y lo somos si nuestros corazones están cementados por el vínculo del amor para todos los hombres (Serm. 15,1)
10 – Dentro del orden temporal hay una cierta belleza relativa en los seres, que aparecen y desaparecen. Así, los que perecen o dejan de ser no desfiguran o perturban la medida, la belleza y orden de toda la creación. Sucede aquí lo mismo que en un discurso bien compuesto y elegante, cuya belleza resulta de la sucesión armoniosa de las sílabas y de los sonidos que se van produciendo y desvaneciendo (Na. Bien 8)
11 – No estamos fascinados por la belleza de la creación como sus amantes, pero en ella alabamos a Dios y la traspasamos. Apresurémonos por llegar a aquel bien que ni va de un lugar a otro, ni se desarrolla como el tiempo y del que reciben su forma exterior e interior todas las naturalezas sujetas al lugar y al tiempo. Para ver ese bien, purifiquemos el corazón por la fe en nuestro Señor, purifiquemos la mirada de la inteligencia para ver lo que es justo y piadoso, y cuál es la belleza de la sabiduría (Rép. Cart. Fond. 42,48)
12 – La unidad es la forma de cualquier hermosura (Cart. 18,2)
13 – En la la justicia hay una cierta belleza. Sí, está bien que el castigo te atemorice. La justicia tiene su propia belleza: busca quien la contemple, incita a sus amantes. Por ella derramaron su sangre los mártires, dejando a un lado el mundo (Com.Sal. 32,II,d.1,6)
14 – Cuando los corazones de los fieles están cementados por el vínculo de la caridad, tenemos la belleza de la casa de Dios y el lugar de su gloria… Quien ama la belleza de la casa de Dios ama a la Iglesia, no por sus paredes y bóvedas artísticamente construidas, ni por el esplendor de sus mármoles y artesonados de oro, sino por las personas fieles, que aman a Dios con todo su corazón, y con toda su alma y con toda su mente, y su prójimo como a sí mismas (Serm. 15,1)
15 – ¡Oh, Dios mío! arrebatado hacia ti por tu hermosura, era luego apartado de ti por mi peso, y me desplomaba sobre estas cosas con gemido, siendo mi peso la costumbre carnal (Conf. 7,17,23)
16 – A nosotros, pues, que creemos que el Esposo se nos presente bello. Hermoso por ser Dios, la Palabra con Dios; hermoso en el seno de la Virgen; hermoso como la Palabra recién nacida, llevado en brazos, manjar de los mansos. Es hermoso en el cielo y en la tierra, hermoso en sus milagros, hermoso en los azotes, hermoso entregando su vida, hermoso al recuperarla; hermoso en la cruz, hermoso en el sepulcro, hermoso en el cielo… La suprema y auténtica hermosura es la justicia: si es totalmente justo, lo es también bello. Que se acerque ya a nosotros para que lo contemplen los ojos del espíritu (Com.Sal. 44,3)
17 – ¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Sí, porque tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te andaba buscando; y deforme como era, me lanzaba sobre las bellezas de tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me retenían alejado de ti aquellas realidades que, si no estuviesen en ti, no serían (Conf. 10,27,38)
La Unidad
1 – Es unidad todo lo que es (Ve.Re. 36,66)
2 – La unidad de Dios es tal, que no puede ser fraccionada (Co.Ig.Cat. y Man. 2,11,24)
3 – No hay salvación más que estando en comunión con Dios (Tr.Pr.Jn. 1,5)
4 – Dios está presente en el corazón que mantiene la unidad (Baut. 1,2,3)
5 – La unidad de Dios es el principio, del que deriva la unidad de todo lo que de algún modo es unitario (Ve.Re. 36,66)
6 – Toda forma tiene que reducirse a una norma de unidad (Gn. rép. Man. 1,12,18)
7 –¿Por qué el género humano toma comienzo de un solo hombre sino porque así se intima la unidad al género humano? También Cristo el Señor nació de una sola criatura: la Vírgen es el signo de unidad, ya que conserva la virginidad, mantiene la incorrupción (Serm. 268,3)
8 – Es tan grande la fuerza y el poder de la integridad y de la unidad que también muchas cosas, que son buenas, solamente agradan cuando se juntan y forman un algo universal, es decir, un todo completo (Gn. rép. Man. 1,21,32)
9 – Por soberbia las lenguas se hicieron de una única muchas. La caridad, de muchas lenguas, hace surgir una única (Tr.Ev.Jn. 6,10)
10 – La caridad de los buenos soporta todo en la unidad por la unidad misma (Rép. Cart. Parm. 2,6,11)
11 – Somos una sola cosa, porque tendemos hacia la Unidad (Serm. 55,2,2)
12 – Yo soy, Yo soy el único; todos conmigo en la unidad son una cosa sola (Serm. 138,5)
13 – ¿Qué sucedió en Pentecostés? ¿Cada uno de aquellos sobre los que vino el Espíritu Santo hablaba una de las lenguas, unos una y otros otra, como repartiendo entre ellos las de todos los pueblos? La realidad fue distinta: cada hombre, un solo hombre, hablaba las lenguas de todos los pueblos. También aquí se nos intima la unidad de la Iglesia católica difusa por todo el orbe (Serm. 268,1)
14 – Si quieren recibir la vida del Espíritu Santo, conservenla caridad, amen la verdad y deseen la unidad para llegar a la eternidad (Serm. 267,4)
15 – Nada es más dulce que el celo que une a los hermanos y nada es más peligroso que la discordia entre los pueblos (Serm.Nu. 27,1)
16 – Hermanos, fijen la mirada sobre esta unidad y reflexionen: en la multiplicidad misma de las cosas ¿les gusta algo que no sea la unidad? ¿Quién los aguantaría si no tuvieran unidad de sentimientos? (Serm.103,3,4)
17 – Pasa la preocupación por una multitud de cosas y permanece el amor de la unidad (Serm. 104,3)
18 – La unidad católica alberga a todos en su seno materno, esforzándose por conservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz, hasta que el Señor revele a una de las dos partes que no se encuentra en la verdad (Baut. 2,6,8)
19 – No se debe desesperar de nadie, ya se manifieste carnal dentro de la Iglesia, ya muestre una oposición abierta desde fuera.En cambio, los espirituales, o los que progresan religiosamente en este camino, no se van fuera: ya que aunque parezca que son excluidos por la malicia de los hombres o por una necesidad humana, dan más pruebas de su virtud así que si permanecieran dentro, puesto que en modo alguno se rebelan contra la Iglesia, antes se robustecen con una caridad bien probada en la sólida piedra de la unidad (Baut. 1,17,26)
20 – Edifíquense en la unidad para no caer en la separación (Serm. 217,4)
21 – Unirnos al Uno, gozar del Uno y perseverar en la Unidad (Trin. 4,7,11)
La Paz
1 – ¿Quiénes son los enemigos de la paz? Los que quebraron la unidad. Se separaron para ser justos, para no mezclarse con los injustos. Nosotros gritamos: ¡Amen la paz, amen a Cristo! ya que, si aman la paz, aman a Cristo (Com. Sal. 119,9)
2 –Hermanos míos, les ruego que vivan en la bondad, la paz y la calma, permitiendo a las autoridades de actuar según sus incumbencias, pues han de rendir cuentas a Dios y a sus superiores. Diríjanse a ellos con respeto y discreción; estén alejados de los ambientes de la delincuencia; en cuanto les sea posible, cada uno en su propia casa y en su contorno amoneste, convenza, enseñe y corrija para que llegue el momento en que Dios se compadezca y ponga fin a las desdichas humanas (Serm. 302,21)
3 – Gran sacramento es el beso de la paz: ¡es verdaderamente un signo de amor! No devuelvas mal por mal en tu corazón; si él te odia, tú ámalo y bésalo tranquilamente (Serm. 229,3)
4 –A los que tienen paz en la caridad, el Señor les concederá la paz en la inmortalidad (Serm. Nu. 16,8) - La paz perfecta es no desear absolutamente la venganza (Serm. mon. 1,19,56)
5 – La voluntad debe querer la paz, aunque la necesidad lleve a la guerra, para que Dios nos libre de la necesidad y nos mantenga en la paz. No se busca la paz para promover la guerra, sino que se va a la guerra para conquistar la paz (Cart. 189,6)
6 – El dar muerte a la guerra con la palabra y el alcanzar y conseguir la paz con la paz, y no con la guerra, es mayor gloria que dada a los hombres con la espada (Cart. 229,2)
7 – La guerra existe cuando existe una enemistad de alguna manera armada (Cu.Hep. 6, 26)
8 – La paz hace de dos cosas una sola, no dos de una (Serm. 47,22)
9 – La paz es el remedio que cura los celos (Exp. Gál. 52)
10 – Manteniendo la paz con Dios y con los demás se sanan todos los vicios. Para actuar con la debida moderación a los demás, entre los que nos hallamos, la paciencia sirve para soportarlos, la dulzura para curarlos y la bondad para perdonarlos (Exp. Gál. 51)
11 – ¿La paz en orden o el orden en paz? (Rép.Fond. M. 31)
12 – La paz del cuerpo es el orden armonioso de sus partes. La paz del alma irracional es la ordenada quietud de sus apetencias. La paz del alma racional es el acuerdo ordenado entre pensamiento y acción. La paz entre el alma y el cuerpo es el orden de la vida y la salud en el ser viviente. La paz del hombre mortal con Dios es la obediencia bien ordenada según la fe bajo la ley eterna. La paz de una ciudad es la concordia bien ordenada en el gobierno y en la obediencia de sus ciudadanos. La paz de la ciudad celeste es la sociedad perfectamente ordenada y perfectamente armoniosa en el gozar de Dios y en el mutuo gozo en Dios. La paz de todas las cosas es la tranquilidad del orden. Y el orden es la distribución de los seres iguales y diversos, asignándole a cada uno su lugar (Ciu. 19,13,1)
13 – Hay un combate que es contra el mundo, contra Satanás y sus ángeles, pero hay otro que cada uno soporta en sí mismo: siendo interior, es el más molesto. Y nada adviertes en ti que no te pertenezca (Com.Sal. 143,5)
14 – La paz no tendrá final de tiempo, sino que esa misma será meta de toda nuestra intención y acción (Tr.Ev.Jn. 104,1)
15 – “Paz a ustedes”. La paz es el saludo de la salvación. ¿Qué hay mejor que el hecho de que la salvación misma salude al hombre? Cristo es, en efecto, nuestra salvación (Serm. 116,1,1)
16 - Señor Dios nuestro, deja que todos nosotros, por esta amplitud de tu caridad, podamos invitar a nuestros hermanos a la posesión de la paz (Serm. 358,4)
La Eternidad
El tiempo
1 – El tiempo es como vestigio de la eternidad (Gn. o.i. 13,38)
2 - Nadie puede percibir la sucesión de los siglos en su conjunto (Ve. Re.22,43)
3 – Por causa de nuestra condena (del pecado original) somos parte en la evolución de los siglos. El orden de los siglos nadie puede abarcarlo (Ve.Re. 22,43) – Las gotas o las migajas del tiempo (Lett. 110,5 – Mat. conc. 1,35,40)
4 – Dios, fabricador de los tiempos, existe antes de los tiempos (Gn. rép. Man. 1,2,4)
5 – Tiempos duros y tristes, hermanos. ¡Cuánto más duro eres tú, que no te corriges ni siquiera en estos tiempos duros! Todavía está en pleno auge la locura de las pompas, todavía se suspira por tantas cosas superfluas y la avaricia no conoce límites. Los que viven mal no podrán disfrutar de tiempos mejores (Serm. 346A,7)
6 – Dios no crearía a nadie, ni ángel ni hombre, cuya malicia hubiera previsto, si a la vez no hubiera conocido cómo habían de redundar en bien de los buenos. Así adornada, por antítesis, como un bello poema, la historia de los tiempos… Frente al mal está el bien; frente a la vida, la muerte; frente al honrado, el malvado. Contempla las obras de Dios: todas de dos en dos, una corresponde a la otra (Ciu. 11,18)
7 – ¿Por qué te importa saber los tiempos? ¡Todo nuestro trabajo es trascender los tiempos! (Serm. 265,4,5)
8 – De lo temporal se asciende a lo eterno (Ve.Re. 25,47)
9 – Una cosa es el reposo en el Señor todavía en este tiempo, y otra el trascender todos los tiempos y unirse por siempre al Artífice de los mismos (Serm. 260C,4)
10 – Vivan bien y con vuestra buena vida ustedes cambiarán los tiempos: y no tendrán de qué lamentarse (Serm. 311,8,8)
11 – Pase el tiempo de la paciencia y venga ya el tiempo del juicio (Com.Sal. 85,21)
12 – Veloz vendrá el día del juicio: anticípate a su velocidad; tú procura cambiar más velozmente (Com.Sal. 44,10)
La eternidad
1 – Lo eterno simplemente es (Och.cu.di. 19)
2 – Lo que no es, no puede ser eterno. No hay eternidad para lo que no existe. En una palabra, no puede ser eterna la nada (Rép. Jul. o.i. 5,36)
3 – La nada no se ha de considerar como si fuese algo que tuviera fuerza creativa, porque, de tenerla, ya no sería nada (Rép. Giul. o.i. 5,44)
4 – El desfallecer ciertamente no es la nada, sino tender hacia ella. De hecho, cuando las cosas superiores se deslizan hacia las inferiores, comienzan a ser menos de lo que eran dentro de su género propio: el alma inclinando hacia el cuerpo, en un cierto sentido es como que se materializa (Resp.Sec.11)
5 – Es evidente que Dios no engendró todas las cosas como parte de sí mismo, sino que las hizo en virtud de su palabra y su mandamiento. Mas lo que no hizo de sí, ciertamente que lo hizo de la nada: pues no existía cosa alguna de la cual pudiera sacarlo(Na. Bien 26)
6 – La eternidad solamente es; ni ha sido, como si ya no fuera, ni será, como si no fuese aún (Ve.Re. 49,97)
7 – Donde se da la eternidad, no existe la edad (Rép. Máx. 2,14,6)
8 – Se llama «Es» no sólo a quien lo es de nombre, sino también a quién lo es de hecho; a quien tiene un ser inmutable, incorruptible, eterno; un ser que no mejora porque ya es perfecto, ni disminuye porque es
9 – La verdadera eternidad es la verdadera inmortalidad, o sea, la suma inmutabilidad, que es un atributo exclusivo de Dios, el cual es absoluta y esencialmente inmutable. Una cosa es no cambiar, a pesar de la posibilidad de mutación, y otra muy distinta el no poder cambiar (Na. Bien 39)
10 – Amar la eternidad (Com.Sal. 101,2,12) - No busques en la eternidad modos de ser, sino sólo la felicidad (Serm. 261,2)
11 – Consideremos como efímero todo lo quepasa (Serm. 349,5) - Las cosas tanto más mueren cuanto menos son (Ve.Re. 11,22)
12 – Los signos de los tiempos son todo lo que se refiere a la primera venida o a la pasión de Cristo, que es semejante al cielo rojizo del atardecer; luego, Cristo habla de las aflicciones que precederán su última venida (parusía) , que se asemeja al cielo de la mañana, que es de un rojo enfermizo (Cu.Evang. 1,20)
13 –El verdadero y seguro descanso para el alma es la eternidad (Doctr. Cr. 1,38,42)
14 – Todo el que obra debe atender al principio y al fin: quien en el motivo de su obra no considera el principio no puede extender su mirada al fin. Es necesario, pues, que la intención que mira al fin esté unida con la memoria que recuerda lo anterior; si a uno se le olvida lo que empezó, no sabrá cómo llegar al fin (Ciu. 7,7)
15 – Una cosa es el reposo en el Señor mientras todavía estamos en el tiempo y otra el trascender todos los tiempos y unirse por siempre al artífice de los mismos (Serm. 260C,4)
16 – La salud de todos los bienaventurados es lo misma eternidad: la salud y la concordia eternas. (Serm. 305A,8)
17 – Nuestra vida será la eternidad: donde no se crece ni se envejece; donde no llega el nuevo día porque el precedente no desaparece (Serm.Nu. 15,4)
18 – Si nos inflama el deseo de la eternidad, aborrezcamos los vínculos temporales (Ve.Re. 46,89)
19 – Debido a que eramos incapaces de adueñamos de lo eterno y las inmundicias del pecados contraídas por el amor desordenado de las cosas temporales, arraigadas casi naturalmente en nosotros con nuestra mortalidad y nos aplastaban bajo su peso, necesitabamos de una purificación. Sólo por medio de lo temporal, cebo de nuestros sentidos, era posible dicha purificación para atemperarnos a las realidades eternas. En efecto, las cosas temporales, si se usan bien, procuran salud y elevan a las cosas eternas. El alma racional, una vez purificada, debe aplicarse a la contemplación de lo eterno; pero la que aún necesita del baño de la purificación ha de fijar su vista en lo temporal mediante la fe. “Lo que es la eternidad con respecto a lo que tiene principio, es la verdad con respecto a la fe” (Platón, Timeo 29c ) (Trin. 4,18,24)
20 – No se puede en rigor denominar eterno lo que es en alguna manera mudable, y en cuanto mudables estamos muy distanciados de la eternidad. Cuando nuestra fe se transforme, por la visión, en verdad, disfrutará de la eternidad nuestra mortalidad transformada… No podríamos alcanzar la eternidad si el que es eterno, naciendo por nosotros, no se hubiera asociado a nosotros para comunicarnos su misma eternidad (Trin. 4,18,24)
21 – Sin Dios, nuestro Señor, realmente no somos nada. Antes de nuestra existencia nada éramos; si como hombres obramos sin Él, no somos nada más que pecadores. Todos nuestros recursos si no los custodiamos en Él, los perdemos (Com. Sal. 58,2,1)
El Infinito
1 – Ya ven aquí el gran Es. ¡Sí, sublime Es! (Com.Sal. 101,2,10)
2 – Después de haber visto lo que en mí es invisible, por la contemplación de la creación, y haber comprendido a precio de derrotas cuál fuera la verdad que las tinieblas de mi alma me impidieron contemplar, estuve cierto de que existes, que eres infinito sin difundirte por espacios finitos ni infinitos, y que eres verdaderamente, porque siempre eres el mismo, mientras todas las otras cosas proceden de ti, como demuestra esta firmísima prueba, que soy yo (Conf. 7,20,26)
3 – La sabiduría de Dios, múltiple en su unidad y multiforme en su uniformidad, entiende todas las cosas ininteligibles con una inteligencia tan ininteligible que formarían parte de su eterna presciencia (Ciu.12,18)
4 –A Dios le es posible crear seres nuevos que nunca había hecho y, por su inefable presciencia, su voluntad no sea mutable (Ciu. 12,20,4)
5 – El fin es aquello a lo que tendemos y en donde hemos de quedarnos (Serm. 16A,9)
6 – Algunos desean y aspiran a un fin que ha de desaparecer; nuestro fin, en cambio, no tiene fin: unirnos a nuestro Salvador, y permanecer con Él para siempre (Serm. 223G,2)
7 – El fin es Cristo, no en el sentido de que él consume, pero que completa. Una cosa es decir: se ha acabado el pan porque se ha consumido; otra es decir: la túnica está terminada en cuanto se ha consumado, se ha perfeccionado…El fin de tus esfuerzos, de tus anhelos, de tus impulsos, de tus intenciones es aquél a quien diriges tu vida (Com. Sal.56,2)
8 – Virtud verdadera es la que tiene como fin la rectitud (Rép.Jul. 4,3,21)
La Felicidad
1 – Era yo (Agustín) infeliz, lo admito, como lo es toda alma prisionera del amor de las cosas temporales, que se siente despedazar cuando las pierde, sintiendo entonces su infelicidad, por la que es infeliz aun antes de que las pierda. Así era yo en aquel tiempo (Conf. 4,6,11)
2 – ¡Oh locura, incapaz de amar a los hombres como hombres! ¡Oh necedad del hombre que no tolera la condición humana! Tales eran mis sentimientos, y de allí nacían mis rabias, mis suspiros, mis lágrimas, mis ansiedades, inquietudes e incertidumbres. Tenía dentro de mí, un alma desgarrada y sangrante, impaciente de ser llevada por mí, y no hallaba dónde ponerla (Conf. 4,7,12)
3 – Me iba alejando cada vez más de ti, Señor, donde me dejabas ir; y me agitaba, y me extraviaba, y esparcía, y hervía con mis fornicaciones y tú callabas (Conf. 2,2,2)
4 – ¿Y dónde estaba yo cuando te buscaba? Tú estabas, ciertamente, delante de mí, mas yo me había apartado de mí mismo y no me encontraba. ¿Cuánto menos a ti? (Conf. 5,2,2)
5 – Si todos los hombres desean ser felices y es su deseo sincero, sin duda quieren ser también inmortales. No puede tener una vida dichosa quién la pierde contra su voluntad. Si nadie es feliz cuando le pasa algo contra su voluntad, el que soporta la vida contra su voluntad será más infeliz que si pierde su vida contra su voluntad. ¿Cómo es feliz una vida que el hombre dichoso no ama? ¿Y cómo se puede amar algo de lo que se acepta con indiferencia el aniquilamiento o la lozanía? (Trin. 13,8,11)
6 – ¿Acaso, Señor Dios de la verdad, quienquiera que sabe estas cosas te agrada a ti ya? ¡Infeliz, en verdad, el hombre que sabiéndolas todas ellas te ignora a ti, y feliz, en cambio, quien te conoce, aunque ignore aquéllas! En cuanto a aquel que te conoce a ti y a aquéllas, no es más feliz por causa de éstas, sino únicamente es feliz por ti, si, conociéndote, te glorifica como a tal y te da gracias y no se envanece en sus pensamientos (Conf. 5,4,7)
7 – ¿Y a ti, Señor, de qué modo te busco? Porque cuando te busco a ti, Dios mío, busco la felicidad de la vida. Te buscaré para que viva mi alma. Mi cuerpo vive de la vida de mi alma y mi alma vive de ti… ¿Acaso, no es justo la felicidad de la vida, lo que todos quieren y nadie, sin excepciones, no quiere? Si con una sola palabra se pudiera preguntar a la humanidad si quiere ser feliz, no hay ninguna duda que contestaría que sí (Conf. 10,20,29)
8 – Postergaba de día en día vivir en ti, aunque no difería morir todos los días en mí. Amando la vida feliz la temía donde se hallaba y la buscaba huyendo de ella (Conf. 6,11,20)
9 – Lejos, Señor, lejos del corazón de tu siervo, que se confiesa a ti, lejos de mí juzgarme feliz por cualquier gozo que disfrute. Porque hay gozo que no se da a los impíos, sino a los que generosamente te sirven, cuyo gozo eres tú mismo. Y esta es la felicidad: gozar de ti, para ti y por ti (gaudere de te, ad te, propter te). Fuera de esta, no hay otra. Pero los que piensan que es otra, otro es también el gozo que persiguen, aunque no el verdadero (Conf. 10,22,32)
10 – Aun en la misma mísera inquietud de los espíritus que precipitan, y, despojados de la túnica de tu luz, Tú indicas muy claramente la grandeza a la cual has llamado a la criatura racional; para cuyo descanso feliz nada es bastante que sea menos que tú, por lo cual ni aun ella misma se basta a sí (Conf. 13,8,9)
11 – Dáte a mí, Dios mío, y devuélvete a mí. Yo te amo, y si aún es poco, que yo te ame con más fuerza. No puedo medir a ciencia cierta cuánto me falta del amor para que sea bastante, a fin de que mi vida corra entre tus abrazos y no me aparte hasta que sea escondida en lo escondido de tu rostro. Sé solamente esto: excepto tú, todo por mí es mal, no solamente fuera de mí, sino aun en mí mismo y que toda riqueza mía , que no es mi Dios, es pobreza (Conf. 13,8,9)
12 – Dios mío, debo servirte y darte culto, para que me des la felicidad, porque mi felicidad depende de ti (Conf. 13,1,1)
13 – ¿Qué bien superior a este bien? ¿Qué felicidad superior a esta felicidad de vivir para Dios y vivir de Dios, en quien está la misma fuente de la vida y en cuya luz veremos la luz? (Esp. lit. 22,37)
Traducción: Beatriz May
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen.