VI – LA VIDA MORAL (ÉTICA)
La ley
1 – La ley más que ayudar manda; señala el mal, pero no lo cura; más bien agrava la enfermedad, para que con más cuidado y solicitud se busque la medicina de la gracia (Gr.Je. p.o. 1,8,9)
2 – La ley desenmascara a los transgresores, la gracia los libera de la culpa; la ley amenaza, la gracia atrae, la ley tiende a castigar, la gracia asegura el perdón (Serm. 272/B)
3 – La ley manda y la fe suplica (Na.Gr.16,17)
4 – Distingamos bien estos cuatro estados en que el hombre puede encontrarse: antes de la Ley, bajo la Ley, bajo la gracia, en la paz. En el primero no lucha contra el pecado y lo aprueba, en el segundo lucha y sucumbe, en el tercero lucha y vence, en el cuarto no lucha y vence (Exp. Alg. Tx.Rom. 12)
5 – La ley hace oidores a la justicia; la gracia, cumplidores. Pero la ley acrecienta, al prohibirlos, los deseos del pecado, y por eso mata si no vivifica con su ayuda la gracia (Rép. d. cart.Pel. 3,2,2)
La virtud
1 – La virtud es la racionalidad ordenada, es decir la racionalidad honesta (Lib.arb. 2,18,50) – La virtud es el orden del amor (Ciu. 15,22)
2 – La virtud aleja del mundo sensible, purifica el alma y la somete a Dios (Ve.Re. 4,6)
3 – La virtud se refiere al amor, la sabiduría a la disciplina (Cost.Ig.Cat. 1,16,27)
4 – La virtud es la perfección del alma (Cost.Ig.Cat. 1,6,9) – Ella no es otra cosa que un perfecto amor a Dios: nada más (Cost.Ig.Cat. 1,15,25)
5 – La virtud y el vicio se distinguen no sólo por el objeto, sino por el fin. El objeto es la acción; el fin, el motivo de la acción. (Rép.Jul. 4,3,21)
6 – Las virtudes sirven a Dios en los hombres, que las reciben de la bondad de Dios. Así, toda obra buena que el hombre haga, si no la hace por lo que la verdadera sabiduría aconseja debe hacerse, aunque la obra en sí parezca buena, como el fin no es bueno, la acción es pecado (Rép.Jul. 4,3,21)
7 – La virtud tiene una cuádruple división que expresa varios afectos de un mismo amor. Son las famosas virtudes cardinales, que no dudo en definirlas así: la templanza es el amor que totalmente se entrega a lo que se ama; la fortaleza es el amor que soporta todo sin problemas por lo que se ama; la justicia es el amor únicamente esclavo de su amado y que ejerce, por lo tanto, el dominio con rectitud; la prudencia es el amor que distingue con sagacidad lo que es útil de lo que es nocivo. Pero este amor no es de todos, sino de Dios, del sumo bien, suma sabiduría y suma paz (Cost.Ig.Cat. 1,15,25)
8 – Quien tiene una virtud las tiene todas, y quien carece de una carece de todas (Cart. 167,2,4)
9 – La prudencia no puede ser cobarde, ni injusta, ni intemperante. Lo mismo hay que decir de la justicia, fortaleza y templanza (Cart. 167,2,5)
10 – Aun la más pequeña virtud, que llamamos nuestra, nos ha sido concedida por su bondad (Ciu. 10,22)
11 – En la virtud está el bien supremo del hombre (Ciu. 5,20)
12 – El que cree y espera en Dios y lo ama con una auténtica actitud religiosa, pone más interés por las cosas que le desagradan a Él que por aquellas que le agradan no a sí mismo, sino a la verdad. Luego, atribuye sus virtudes únicamente a la misericordia de Dios; agradece por las que ha alcanzado, ruega por las que todavía debe alcanzar (Ciu. 5,20)
Las virtudes naturales o cardinales
Prudencia
1 – La prudencia se suele definir como la búsqueda del bien y el rechazo del mal. La prudencia de la carne desea desmesuradamente los bienes temporales y teme los males temporales (Exp.Cart.Rom. 41)
2 – La prudencia de la carne es la muerte; la prudencia del espíritu, en cambio, es la vida y la paz (Serm. 155,10)
3 – Algunos, Tulio (Cicerón) entre ellos, al tratar de las virtudes, dividen la prudencia en tres partes: memoria, inteligencia y previsión: memoria del pasado, inteligencia del presente y previsión, del futuro. Previsión que no es infalible sino para aquellos que conocen el porvenir, oficio no de mortales, a no ser que les sea dado de lo alto, como a los profetas (Trin. 14,11,14)
4 – Llamo sabios no a los hombres que tienen corazón e inteligencia, sino a aquellos en quienes hay una idea de Dios y del hombre bien formada, teniendo en cuenta la capacidad humana, y en quienes la vida y las costumbres responden a esa idea; a los demás, sean doctos o ignorantes, recomendables o no por su modo de vida, los considero necios (Ut. cr. 12,27)
5 – A la prudencia pertenece el discernimiento de las cosas por desear y por evitar. Sin ella, nada de eso se puede realizar. Es propio de ella la vigilancia y diligencia para no ser seducidos, ni de improviso ni poco a poco; y es por lo que el Señor muchas veces nos repite: ¡Estad siempre en vela! (Cost.Ig.Cat. 1,24,45)
6 – La prudencia es tal cuando es fuerte, justa y templada (Cart. 167,2,5)
7 – Todas las cosas que se hacen no tienen ningún valor, si se cumplen sin referencia al fin último (Trat.Ev.Jn. 45,2)
8 - Cuando se busca una cosa por otra, es que no se pone en ella el fin. El fin está en lo que se busca por sí y gratuitamente. Si pones en eso el fin, has llegado al fin. Pero no habrás llegado al fin en el sentido de perfección, sino en el de destrucción (Trat. I Jn. 10,5)
9 – Existe una misteriosa unidad a la que debemos tender mientras nos fatigamos entre una multitud de asuntos mundanos. Tendemos hacia ella mientras somos aún peregrinos que no hemos llegado a residencia estable; estamos todavía en camino, aún no en la patria; todavía la deseamos, aún no disfrutamos de ella. Con todo, tendamos y hagámoslo sin pausa y sin pereza para que podamos llegar a ella algún día (Serm. 103,1,1)
10 – El fin, es el reposo de la voluntad (Trin. 11,6,10).
Las cuatro preguntas fundamentales:
¿de dónde vengo?
1 – Dios, separarse de ti es caer; volverse a ti, levantarse; permanecer en ti es hallarse firme. Dios, darte a ti la espalda es morir, convertirse a ti es revivir, morar en ti es vivir. Dios, que nos conviertes. Dios, que nos desnudas de lo que no es y vistes de lo que es. Dios, que nos purificas y preparas para el divino premio, acude propicio en mi ayuda (Sol. 1,1,3)
2 – El favor de Dios hacia nosotros se manifiesta en que nos predestinó, nos llamó, nos justificó y nos glorificó. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? (Serm. 158,1)
3 – Cuando Dios sea todo en todos, Él será para nosotros todo (Serm. 334,3)
¿quién soy?
1 – No salgas fuera de ti, retorna dentro de ti mismo: porque en el hombre interior vive la verdad; y si vieras que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo, o sea a tu alma dotada de razón. Encamina, pues, tus pasos allí donde la luz de la razón se enciende (Ve.Re. 39,72)
2 – Dime por tus misericordias, Señor y Dios mío, qué eres para mí y que soy yo para ti. Di a mi alma: «Yo soy tu salud». Que yo corra tras esta voz y te dé alcance. No quieras esconderme tu rostro. Muera yo para que no muera y pueda así verlo (Conf. 1,5,5)
3 – No me interesa lo que fueron; sean lo que no fueron (Com.Sal. 149,9)
¿ dónde estoy?
1 – Centremos nuestra atención en las obras y no en el sonido de las palabras. Muchos están dentro de la Iglesia sólo en apariencia, en cambio todo los que están de hecho fuera, están realmente fuera (Tr. I Jn. 6,13)
2 –Cuando obras el mal, te parece que eres bueno ya que no quieres verte. Reprochas a los demás, pero no te miras a ti mismo. Desprecias el tiempo de la misericordia, pero vendrá el tiempo del juicio (Serm. 17,5)
3 – Sé lo que aún no eres y deja de ser lo que eres (Deb.Fél. 2,12)
¿dónde voy?
1 - Cuando se busca una cosa por otra, es que no se pone en ella el fin; el fin está en lo que se busca por sí y gratuitamente (Tr. I Jn. 10,5)
2 – El fin de tus esfuerzos, de tus anhelos, de tus impulsos, de tus intenciones es Aquél a quien te diriges (Com.Sal. 56,2)
3 – ¿Hasta cuándo va a durar tu “mañana, mañana”?. Fíjate en el último “mañana”; y como no sabes cuál va a ser, bástete saber que has vivido como pecador hasta el día de hoy. No te forjes la idea de que Dios es tan misericordioso, hasta el punto de no ser justo y veraz (Com. Sal. 102,16)
Justicia
1 – La justicia se basa en la ley de Dios (Serm. 83,5,6)
2 – Al hombre que ama a Dios, la justicia le prescribirá esta regla de vida: que sirva con la máxima disponibilidad a Dios, que es sumo bien, suma sabiduría y suma paz; y todas las demás cosas, las rija y gobierne, parte de ellas como sujetas a él y parte como previendo que algún día lo estarán (Cost.Ig.Cat. 1,24,44)
3 – Juzga lo que ves; lo que no ves, déjalo a Dios. Cuando juzgues, ama al hombre, odia el vicio (Serm. 49,5)
4 – Posees el juicio cuando disciernes el mal del bien; y la justicia cuando vas en pos del bien, y te apartas del mal. Distinguiendo, posees el juicio; obrando, consigues la justicia. Primero has de tener el juicio, y luego la justicia. Pero esto no lo conseguirás por ti mismo (Com. Sal. 98,7)
5 – Todos deben convencerse de que su alma ha sido inundada por Dios de una luz inteligible, para que puedan seguir la práctica de obras de justicia, y antepongan esta luz de sabiduría a todas las cosas que atraen en este mundo (Com. Sal. 93,2)
6 – Existen seis clases de hombres en cuanto a la práctica de la justicia: devolver bienes por males, no devolver males por males, devolver bienes por bienes, devolver males por males, no devolver bienes por bienes, y devolver males por bienes; los dos primeros modos de obrar son propios de los buenos, y el primero de ellos es el mejor; los dos últimos son propios de los malos, y el último de ellos es el peor; los dos intermedios son propios de los, en cierto modo, medianos, pero el primero de ellos se halla más cerca de los buenos, y el segundo se aproxima más a los malos (Com. Sal. 108,4)
7 – El género de los justos se esfuerza por alcanzar los bienes de arriba a través de la humildad; el género de los injustos precipita hacia lo bajo a través del orgullo. Unos se rebajan para luego surgir, los otros se elevan para luego caer. Resulta de ello que una clase tolera, mientras la otra es tolerada. El deseo de los justos es ganar incluso a los malvados para la vida eterna, mientras que la intención de los malos es devolver mal por bien, privando a los buenos, si lo logran, incluso de la vida temporal (Com. Sal. 36, d.2,1)
8 – El hombre malvado, si las cosas le son adversas, no sabe qué hacer: no tiene donde salir ni tiene donde entrar y en su conciencia no hay tranquilidad alguna. Por quienquiera es malvado, el mal está con él: es necesario que se torture con su mismo tormento. Él es su propio castigo, su conciencia lo tortura. Podrá huir del enemigo adonde pueda, mas de sí mismo ¿adónde huirá? (Com. Sal. 36,d.2,10)
9 – Nadie posee mal la justicia, y quien no la ama no la posee. En cambio, el dinero, los malos lo poseen mal, y los buenos tanto mejor lo poseen cuanto menos lo aman. Entre tanto, se tolera la iniquidad de los malos poseedores y se establecen entre ellos ciertos derechos que se llaman civiles, no porque con ello se logre que usen bien, sino para que, aun usando mal, causen menos molestia (Cart. 153,6,26)
10 – La doctrina, en fin, de la justicia para el hombre, se resume en esto: amar en sí mismo sólo lo que hay de Dios, y odiar lo que es propio del hombre; no aprobar sus propios pecados, y en ellos no echarle la culpa a nadie más que a sí mismo (Exp. In. Rom. 9)
11 – Él es nuestra justicia: ¡Dios! (Pac. 20,17)
Los diez mandamientos
Los dos preceptos del amor
1 – “Amarás a Dios con todo tu corazón. Amarás al prójimo como a ti mismo”. Uno solo es el amor y dos son los preceptos; un único Espíritu, pero donado dos veces. La caridad que ama al prójimo no es diferente de la que ama a Dios (Serm. 265,8,9)
2 – Los mandamientos: dones sublimes de Dios, celestial doctrina que proviene de la fuente de su verdad. Tú también canta al Señor con el salterio de diez cuerdas: se trata de algo perfecto. Ahí tienes el amor de Dios en los tres primeros, y el amor al prójimo en los otros siete sette (Com. Sal. 32,II, d.1,6)
3 – Tres cuerdas del decálogo se refieren al primer mandamiento, porque Dios es Trinidad; las otras siete se refieren al segundo mandamiento, que se refieren a la convivencia interhumana (Serm 9,7)
4 – Los mandamientos son siempre necesarios para gobernar la vida de una manera útil. Más allá de la formulación, contemplemos la verdad de las mismas cosas significadas (Rép. d. Car. Pel. 3,4,10)
5 – ¿A qué injusto no le resulta fácil hablar de justicia, dando su definición? Ahora bien, la verdad misma ha escrito en nuestros corazones, con la mano misma del Creador, este principio: “Lo que no quieres que te hagan a ti, no se lo hagas tú a nadie” (Com. Sal 57,1)
6 – Nadie ama al prójimo si no ama a Dios y trata con todas sus fuerzas de que ame también a Dios ese prójimo a quien ama como a sí mismo. Si no ama a Dios, no se ama a sí mismo ni al prójimo. Por eso, si uno transgrede un mandamiento, se hace culpable de todos, porque actúa contra la caridad, de la que depende toda la ley (Cart. 167,5,16)
7 – El amor procede de Dios y el amor es Dios. El que ama sacia su sed en la fuente de Dios (Tr. I Jn.7,6)
8 – El amor es el ensanchamiento del corazón, que es la plenitud de la ley (Com.Sal. 118,11,1)
9 – Debo amar a Dios con toda mi persona y al prójimo, como a mi persona (Serm. 34,8)
10 – A Dios hemos de amarle incomparablemente más que a nosotros mismos. Con un mismo amor de caridad amamos a Dios y al prójimo, pero a Dios por Dios, a nosotros y al prójimo por Dios (Trin. 8,8,12)
11 – Abraza estas raíces y todo el árbol estará en tus manos (Serm.Nu. 11,3)
12 – La medida del amor a Dios es amarLo sin medida (Serm.Nu. 11,9)
13 – Amarse a uno mismo es querer hacer la propia voluntad (Serm. 96,2,2)
14 – Quien no ama está frío, se ha quedado yerto. Amemos, sí, pero amemos la belleza que buscan los ojos del corazón. Amemos, sí, pero amemos aquella belleza que incendia los espíritus en la alabanza de la justicia (Com. Sal. 32,II,d.1,6)
15 – Se ama espiritualmente el que ama a Dios con todo lo que en él vive (Ve.Re. 12,24)
16 – Amemos a Dios desinteresadamente, haciendo el bien y soportando el mal. Y esperamos en Él para que, cuando lo recibamos como premio, podamos saciarnos sólo de Él (Serm.Nue. 16,18)
17 – El amor de Dios, separado del amor al prójimo, se convierte en individualismo; el amor al prójimo, separado del amor a Dios, degenera en naturalismo; el amor de si, separado del amor a Dios y al prójimo, es sólo egoísmo (Cart. 243,4)
18 – Tanto más nos complacemos en obrar bien cuanto más amamos a Dios, bien sumo e inalterable y principio de todos los bienes (Cons.Per.Pec. 2,17,27)
19 – Se puede creer y conocer una cosa aun sin amarla; pero es imposible amar lo que de ninguna manera se conoce o se cree (Esp. y Let. 36,64)
a) Amar a Dios
Yo soy el Señor tu Dios
1 – Señor, porque tú eres Dios y me has creado, tú me salvas; tú has dado el ser, tu das estar sano (C.Ev.Jn. 34,3)
2 – Dios me ama, Dios te ama (Com.Sal. 34,1,2)
3 – Dios quiere hacerte semejante a él, y tú te empeñas en hacer a Dios semejante a ti. Acepta a Dios como es, no como tú quieres que sea (Serm. 9.9)
4 – El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama: los mantiene en la memoria y los cumple en la vida, los mantiene presentes en sus palabras y los expresa en sus costumbres. Quien los tiene, es porque los escucha, y los mantiene practicándolos (Com. Ev. Jn 75,5)
5 – “Sin mí no pueden hacer nada”. Sí, oh Señor, nada podemos hacer sin ti pero todo lo podemos en ti. Sin nosotros Él puede mucho, lo puede todo; nosotros sin Él no podemos nada (Com. Sal. 30,II,4)
6 – ¡Oh Señor, cómo sabes consolar, apoyar y aterrorizar! (Com. Sal. 99,8)
7 – Señor, sé tú mi herencia; yo te amo, te amo con todo mi ser, con toda mi alma, con toda mi mente. ¿Qué contará para mí, todo lo que me habrás dado, sin ti? (Serm. 334,3)
8 – Y tú, Señor Dios de los ejércitos, Dios de Israel, ven a visitar a todas las naciones. Tú, que eres tenido sólo como Dios de Israel, a quien creen sólo el Dios de una nación que te da culto, mientras todas las naciones adoran a sus ídolos, tú, el Dios de Israel, ven a visitar a todas las naciones. Entra en posesión de todas las naciones. Sean invitados a las bodas buenos y malos, que se llene la sala del banquete de comensales (Com. Sal. 58,d.1,11)
1 - No tengas otros dioses además de mí
1 – El ídolo no es nada; los adoradoradores de ídolos hacen sacrificios al demonio, no a Dios (Rép.Adv.L. y Pr. 1,19,38) - El que ama busca siempre su semejanza con el objeto amado (Co.Ig.Cat. 1,21,39)
2 – ¿Nunca observaron cómo los perros lamen las piedras grasientas? Así son todos los adoradores de ídolos (Serm. 121,3)
3 – Ésta es la aberración fundamental de la impiedad pagana: en la evaluación de estos miserables vale más la forma semejante al viviente, que no la evidencia que esté sin vida, y, por tanto, debe ser despreciada por el viviente (Com. Sal. 113,d.2,6)
4 – ¿Qué hombre eres que abandonaste a Aquel por quien fuiste creado y adoras el ídolo que te has hecho? (Com. Sal. 149,13)
Che razza di uomo sei, se trascuri Colui che ti ha fatto e adori l’idolo fatto da te? (Esp. Sal. 149,13) - Todo defensor de los ídolos es similar a quien los adora (Serm.Nu. 24,10)
5 – Los hombres defendían a la estatua, en lugar de ser éstos defendidos por la estatua. ¿Cómo es posible que se le diera culto para que fuera la custodia de la ciudad y sus habitantes, ella que no fue capaz de custodiar a su propia custodia? (Ciu. 1,21)
6 – Los mismos dioses, permitieron de buen grado que se les atribuyeran aquellos delitos a ellos atribuídos, mientras tendrían que haber castigado a sus adoradores porque asistieron con paciencia a aquellos espectáculos teatrales, donde aparecian más delitos que divinidades (Cart. 138,4,18)
7 – En primer lugar, ¿cómo sus dioses no han puesto un poco de interés en que las costumbres no degeneraran del todo? Y ¿por qué no han ayudado con leyes a los mismos adoradores a vivir moralmente? (Ciu.2,4)
8 – Dios, no sólo predijo sino que también prescribió derribar las estatuas erigidas a innumerables dioses falsos. Porque nada hay que haga a los hombres tan poco sociables y perversos en su conducta como la imitación de esos dioses, como las que se describen y celebran en la literatura pagana (Cart. 91,3)
9 –Que se avergüencen los que siguen adorando las piedras. Las suyas eran piedras muertas, mientras que nosotros hemos descubierto la piedra viva: Cristo. Desde siempre Él vive junto al Padre; y si un día quiso morir ha sido para revivir (Com. Sal. 96,11)
2 - No tomarás el Nombre de Dios en vano
1 – Dios tanto es amado útilmente como es temido (Rép.Adv.Le.Pr. 1,16,27)
2 – Esta es la bendición: gloriarse en Dios y ser habitados por Él (Com. Sal. 5,17)
3 – Cuando Dios nos bendice crecemos, y cuando nosotros le bendecimos, también crecemos. Dios no crece con nuestra bendición, ni disminuye con nuestra maldición. Quien maldice al Señor, se hace daño a sí mismo, y quien lo bendice se acrecienta (Com. Sal. 66,1)
4 – Todos los que blasfeman contra el santo nombre de Dios son como la cola de escorpión (Serm. 105,8,11)
5 – La blasfemia es un pecado más grave que el perjurio, porque jurando en falso se pone a Dios por testigo de una cosa falsa, pero cuando se blasfema se dicen cosas falsas del mismo Dios (Ment. 19,39)
6 – La blasfemia más inicua es atribuir a Dios todo el mal y a ti todo el bien (Serm. 16B,2)
7 – Los de mala vida no alaban a Dios; porque aunque lo prediquen con la lengua, lo ofenden con su vida (Com. Sal. 47,10)
3 – Santificarás las fiestas
1 – “Practicar la justicia” en el verdadero culto de Dios, es luchar interiormente contra el mal interior de la concupiscencia; en cambio, practicar perfectamente la justicia, es no tener más enemigos que combatir. En efecto, el que todavía combate recibe alguna vez heridas, aun sin caer derribado; más el que ya no tiene enemigos, goza de perfecta paz (Nat. gr. 62,72)
2 – Toda celebración litúrgica es fiesta nupcial: la fiesta de las bodas de la Iglesia con Cristo. Los que asisten, si lo hacen como es debido, se convierten en la esposa, mientras que en las bodas ordinarias, unos son los que asisten y otra la que se casa (Tr. 1 Jn. 2,2)
3 – A través de las solemnidades nos volvemos adecuados, con la ayuda del Señor que eleva nuestras almas, a llegar al interior de la divinidad de Cristo, que está en nosotros, a través de su humanidad (Com. Sal. 117,22)
4 – El himno es un canto que alaba a Dios. El himno incluye tres cosas: el canto, la alabanza y la alabanza a Dios (Com. Sal. 148,17)
5 – Ajustemos nuestras vidas a la alabanza de Dios: “La alabanza cuadra con los rectos” (Serm. 15A,1)
b) Amar al prójimo como a uno mismo:
1 – La regla del amor consiste en que los bienes que desea para sí los quiera también para los demás (Ve.Re. 46,87)
2 – La regla del amor al prójimo comienza por amarse a uno mismo (Serm. 278,8,8)
3 – Para que el hombre supiese amarse se le puso delante la meta, adonde tenía que dirigir todo lo que hacía para ser feliz. Y esta meta es unirse a Dios. Ahora bien, cuando se manda a uno, que sabe amarse a sí mismo, que ame al prójimo como a sí mismo, ¿qué otra cosa se le manda sino que le recomiende, cuando puede, que ame a Dios? Éste es el culto de Dios; ésta, la verdadera religión; ésta, la piedad recta; ésta, la servidumbre debida sólo a Dios (Ciu. 10,3,2)
4 – Mediante el cumplimiento de los mandamientos se crece en el amor de Dios, en lo que radica toda la perfección. En efecto, el amor al prójimo es un peldaño para llegar al amor de Dios (Rép. Ad. 6)
5 – El no tener amor al prójimo no sólo es un grave pecado, sino la raíz de todos los pecados (C. I Jn. 5,2)
6 – Cuando el amor impuro enardece el corazón, lo arrastra a a desear las cosas terrenas. En cambio, el amor puro inflama y eleva el corazón hacia las cosas eternas del cielo (Com.Sal. 121,1)
7 – Si las ascensiones ocurren en el corazón, el cielo tendrá que encontrarse en el ámbito de la justicia (Com. Sal. 122,4)
8 – Subes amando a Dios, caes amando al mundo (Com. Sal. 126,1)
9 – Humillémosnos en este mundo y subiremos (Com. Sal. 126,6)
10 – No debemos progresar de tal modo que de viejos nos hagamos nuevos, sino aumentando nuestra misma novedad (Com. Sal. 131,1)
11 – Cada cual es exactamente lo que ama. ¿Amas la tierra? Serás tierra. ¿Amas a Dios? Debería concluir: ¡Serás Dios! (C. I Jn. 2,14)
12 – Es mejor amar con severidad que engañar con suavidad (Cart. 93,2,4)
13 – Amen y no amen: vuestro amor se dirija a algo bueno y se aparte de lo que le es de obstáculo (Serm. 311,4,4)
14 – Si en verdad aman a sus amigos, no amen sus vicios (Serm. 49,6)
15 – Amemos, amemos gratuitamente. Ama verdaderamente al amigo quien ama a Dios en el amigo o porque ya está o para que esté en él (Serm. 336,2)
16 – Sea desinteresado el amor a Dios manifestado en las buenas obras; sea benéfico el amor al prójimo (Serm. 91,7,9)
17 – Arrastren a cuantos puedan, exhortando, impulsando, rogando, discutiendo, dando razones, todo con mansedumbre y dulzura. Arrastren hacia el amor, para que si magnifican al Señor lo hagan unidos (Com.Sal. 33,d.2,7)
4 – Honrarás a tu padre y a tu madre
1 – Propio de los perros es no respetar a los padres (Serm. 8,7)
2 – Tiene un no sé qué de respeto el humano pudor hacia los padres, que ni siquiera la depravación puede borrar (Ciu. 2,4)
3 – Queridos hermanos, a pesar de muchas difucultades entre tanta diversidad de costumbres, y tan detestable corrupción, gobiernen sus casas, eduquen a sus hijos, mantengan el orden en sus familias. Como a nosoros nos incumbe la obligación de hablarl en la Iglesia, así a ustedes les incumbe el deber de comportarse de modo tal de dar buenas razones a los que les están sometidos. Dios ama la disciplina. Es perversa y falsa inocencia el dejar dar rienda suelta a los propios pecados: el hijo se aprovecha de buena gana del consentimiento del padre y ambos sentirán la severidad de Dios (Com. Sal. 50,24)
4 – La educación forma el espíritu a través del ejercicio de la libertad (Ve.Re. 17,33)
5 – Dios es Dios y el hombre es hombre. Ama, obedece y honra a tus padres; pero, si Dios te llama a una misión más alta, donde el afecto por los padres pueda ser un impedimento, guarda el orden, no surimas la caridad (Serm. 72A,4)
5 - No matarás
1 – Si no es lícito matar al prójimo, con mayor razón no es lícito quitarse la vida. Quién se quita la vida siempre mata a un hombre (Ciu. 1,20)
2 – La vida mejor (eterna) no recibe después de la muerte a los responsables de su propia muerte (Ciu. 1,26)
6 - No cometerás actos impuros
1 – “La prudencia de la carne es enemiga de Dios”. Daña solamente a aquel en quien habita, puesto que el vicio daña a la naturaleza en la que está presente. Por eso vino el Salvador del género humano como médico omnipotente ya que no halló a nadie sano (Serm. 155,10,10)
2 – ¿Acaso hay un tiempo o un lugar em el que sea injusto amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, y amar al prójimo como a uno mismo? Así pues, todos los pecados contra naturaleza, como fueron los de los sodomitas, han de ser detestados y castigados siempre y en todo lugar, los cuales, aunque todo el mundo los cometiera, no serían menos reos de crimen ante la ley divina, que no ha hecho a los hombres para usar tan torpemente de sí, puesto que se viola la sociedad que debemos tener con Dios cuando dicha naturaleza, de la que él es autor, se mancha con la perversidad de la libídine (Conf. 3,8,15)
3 – La única justa sociedad humana es la que te sirve; pero felices los que saben que tú lo has mandado, porque los que te sirven lo hacen todo o porque así lo requiere el tiempo presente o para significar lo por venir (Conf. 3,9,17)
4 - Vean que amar a algún hombre en lugar de Cristo es adulterio. Sean castos, amen al Novio que los ha comprado a un precio muy alto (C.Ev.Jn. 13,10)
7 – No robarás
1 – Si es necio quien guarda lo suyo, ¿cómo se llamará a quien quita lo ajeno? Si está sucio quien guarda lo suyo, quien roba lo ajeno está ulceroso (Serm. 178,2,2)
2 – Si tienes, da de lo tuyo; si no tienes nada más que dar que lo tuyo, es mejor que no des nada antes de despojar a los otros para darlo en beneficencia (Serm. 178,4,4)
3 – Hermanos e hijos, que esté lejos de vosotros la costumbre de robar (Serm. 178,5,6)
8 - No dirás falso testimonio ni mentirás
1 – El falso testimonio es una mentira aunque se diga como falsa alabanza de alguno (Ment. 12,2)
2 – Es detestable toda mentira que perjudica la vida temporal, pero mucho más lo será la que daña la vida eterna. Tal es toda mentira que se dice en materia religiosa (Ment. 13,21)
3 – Las mentiras pueden crear una mala fama, pero no pueden dar muerte a la conciencia (Serm. 343,2)
4 – No darás falso testimonio contra tu prójimo (Éx. 20, 16). Sin embargo, si uno diese un falso testimonio contra sí mismo, que no se crea libre de este delito, porque la norma de amar al prójimo la tiene en sí mismo el que ama (Ciu.1,20)
5 – Quien por odio entrega a la autoridad un inocente para que lo condene a muerte, es más culpable que esa autoridad misma, si ésta lo mata por miedo a otra autoridad mayor (C.Ev.Jn. 116,5)
6 – Ninguna autoridad o derecho militar obliga a aniquilar al enemigo vencido (Ciu. 1,24)
7 – ¿Cuál delito cometería un inocente quitándose la vida, si por ningún motivo se debe matar a un delincuente? (Cart. 155,1,2)
8 – La justicia de los fariseos es no matar; la del Evangelio el no enojarse sin motivo (Serm. mont. 1,9,21)
9 – El mismo Jesucristo nuestro Señor fue crucificado por las afirmaciones de los falsos testigos. Pero ellos prevalecieron momentáneamente (Serm. 343,2)
9 - No desearás la mujer de tu prójimo
1 – Una cosa es no apetecer, y otra el no ir en pos de tus apetencias (Serm. 154,6,8)
2 - Levántate, busca, suspira, anhela con ardor y llama a la puerta que encuentres cerrada. Si no sentimos ningún deseo, anhelo o suspiro, entonces arrojaremos perlas ante cualquiera o nosotros mismos hallaremos perlas sin valor. Una vida digna ayuda a entender; una cierta forma de vida conduce a un correspondiente ideal de vida. Una es la vida terrena, otra la vida celeste: una es la vida de las bestias, otra la vida de los ángeles (Com.Ev.Jn. 18,7)
3 –¡Ejercítate para conseguir a Dios! y al que por siempre vas a poseer, deséalo durante largo tiempo. Desea durante largo tiempo el bien que poseerás por siempre (Com. Sal. 83,3)
10 – No codiciarás los bienes ajenos
1 – Si somos avaros, dirijámonos concretamente al amor de Dios; si somos ricos, deseémoslo directamente a Él. Solamente Él nos podrá saciar (Serm. 177,9)
2 – Las cosas sean objeto de uso, según necesidad, mas no de amor: sean como posada del peregrino, no como propiedad de quien las posee. Repara tus fuerzas y sigue adelante: ¡estás de viaje! (Serm. 177,2)
3 – Aléjense del deseo de los bienes ajenos (Serm. 178,5,6)
4 – Dios, en su ley, ordena que se devuelva lo hallado, por ser de otro. ¿Y si no sabe quién es el propietario? No pondrá la excusa de la ignorancia si no está dominado por la avaricia (Serm. 178,6,7)
5 – Quien niega a otro lo que es suyo, si le fuera posible se lo quitaría. El temor te prohíbe quitárselo; no es que hagas el bien, sino que temes el mal (Serm. 178,8,9)
Fortaleza
1 – La fortaleza, es aquel sentimiento del alma por el que despreciamos todas las incomodidades y la pérdida de las cosas cuya posesión no depende de nuestra voluntad (Lib. arb. 1,13,27)
2 – El amor, que debe inflamarse en Dios con todos los ardores de la santidad, se denomina fortaleza, en cuanto nos despega de los bienes de este mundo. Pero de todo lo que se posee en esta vida es el cuerpo lo que más fuertemente encadena al hombre a causa del antiguo pecado (que, dicho sea de paso, nada es tan fácil como hablar de él y, sin embargo, nada: tan difícil y misterioso como explicarlo y comprenderlo). Este vínculo aflige el alma con el terror de la fatiga y el dolor y, para no ser aniquilado, aflige el alma con el terror de la muerte. El alma se pega al cuerpo por la fuerza de la costumbre, sin comprender que, si de él se sirviera bien y con sabiduría, lo sometería a su dominio sin alguna molestia. Cuando con este amor el alma se haya convertido completamente a Dios, no sólo no despreciará la muerte, pero hasta la deseará (Cost.Ig.Cat. 1,22,40)
3 – La voluntad para ser buena debe ser purgada de los vicios, porque, si el hombre fuera vencido por ellos, la derrota lo arrastra a querer el mal. Se ha de suspirar ahora por el poder, pero sólo contra los vicios; no para dominar a los mortales. Esta fuerza los lleva a ser triunfadores en apariencia y no en la realidad (Trin. 13,13,17)
4 – Que nadie se empeñe en buscar una causa eficiente de la mala voluntad. No es eficiente la causa, sino deficiente, puesto que la mala voluntad no es una eficiencia, sino una deficiencia (Ciu.12,7)
5 – La fortaleza cristiana implica tanto obrar el bien, como tolerar el mal (Ser. 46,6,13)
6 – No se atribuyan la fortaleza. Dice el Señor si es la vuestra y no es la mía, entonces es terquedad, no fortaleza (Com.Sal. 103,d.4,14)
7 – La robustez es como la osamenta interior del alma, que le impide de no quebrarse. Se ensañen por todas partes cualesquiera clase de tormentos, de tribulaciones, de adversidades de este mundo; lo que Dios hizo firme en lo escondido no puede quebrarse en nosotros, no puede derrumbarse (Com.Sal. 138,20)
8 – Se le echaba en cara a los cristianos el hecho de ser cristianos. En realidad tal acusación fue su gloria y los espíritus fuertes la recibieron de buena gana y por nada se avergonzaban del nombre de su Señor. Un santo descaro les había cubierto el rostro, teniendo la franqueza y el coraje de Pablo, que decía: “No me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree” (Com.Sal. 68, d.2,4)
9 – La fortaleza no puede ser imprudente, intemperante o injusta (Cart. 167,2,5)
10 – La ambición hace fuerte a los paganos, la caridad divina hace fuertes a los cristianos (Rép.Jul. o.i. 1,83)
11- La fortaleza cristiana contrasta el oprobio, es decir lo que el enemigo me echa en cara; la confusión, es decir lo que me remuerde la conciencia; la vergüenza, lo que hace ruborizar el rostro por la imputación de un falso crimen (Com.Sal. 68,d.2,4)
12 – La fortaleza se muestra en la humildad, puesto que la soberbia es algo frágil. Por lo tanto no teman a los soberbios (Com. Salm.92,3)
Las siete virtudes capitales
Nunca podría nombrar a todas las virtudes. Son el ejército de un general que tiene su mando dentro de tu mente. El Señor usa este ejército como sus ministros. Quien manda dentro, sólo lo sabe quien manda y quién interiormente recibe el mando (Trat. I Jn. 8,1)
Quien tiene una virtud las tiene a todas, y quien carece de una carece de todas (Cart. 167,2,4)
Humildad
1 – En las realidades visibles para alcanzar zonas elevadas debemos sin duda llevarnos a lo alto; Dios en cambio, que es lo más alto de todo, se lo alcanza rebajándonos a través de la humildad, no ensalzándonos (Serm. 351,1)
2 – Encamínense a las alturas con el pie de la humildad (Virg. 52,53)
3 – El que se humilla se acerca al Excelso (Serm. 136A,2) – Si eres humilde el Señor se acercará a ti, pero si eres soberbio te abandonará (Serm. 279,6)
4 – Hijos de los hombres, bajen, a fin de que puedan subir hasta Dios, ya que han caído ascendiendo contra Él (Conf. 4,12,19)
5 – La humildad habla de la verdad, y la verdad, de la humildad; es decir, la humildad, de la verdad de Dios, y la verdad, de la humildad del hombre (Serm. 183,3,4)
6 - Cristo: ¡qué lección de humildad! (Virg. 32,32) – Justamente para enseñar esta humildad, necesaria para la salvación, Jesucristo se humilló. A esta humildad, se opone principalmente una cierta ciencia ignorantísima, entonces nos tienen por doctos y eruditos, cuando eso está muy lejos de la verdadera doctrina y erudición (Cart. 118,4,23)
7 – No hay página alguna en los Libros sagrados en la cual no resueneque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes (Doctr.cr. 3,23,33)
8 –Yo no tenía tanta humildad para poseer a mi Dios, el humilde Jesús, ni tampoco conocía la lección de su flaqueza. Tu Verbo, levanta hacia sí a los que le están ya sometidos (Conf. 7,18,24)
9 – Hermanos míos, mediten en la humildad de Cristo. Que sea él quien interiormente les hable. Que les descubra la gracia de su humildad. Aférrense a esta verdad sólida (C.Ev.Jn. 3,15)
Fratelli, meditate sull’umiltà di Cristo. Ve ne parli lui dentro di voi. I mostri lui la grazia della sua umiltà. Aggrappatevi a questa solida verità (C.Vg.Gv. 3,15)
10 – Entrar dentro es apetecer la intimidad, arrojar la intimidad es salir fuera. Arroja la intimidad el soberbio, apetece la intimidad el humilde (C.Ev.Jn. 25,15)
11 – Demostrar con el amor a la humildad el amor a la unidad (Cart. 69,1)
12 – He aquí el verdadero pobre: el piadoso y humilde que no confía en sí mismo; al pobre verdadero, miembro del Pobre que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros (Serm- 14,9)
13 – Aprende la humildad para no caer más aún, para de una vez levantarte (Rép.C.Pet. 2,105,241) - La salvación es fruto de humildad (Serm. Nu. 22,4)
14 –La humildad del corazón es un sacrificio (Com. Sal. 130,4)
15 – Nunca mejoraremos nuestra condición de hombres si antes no reconocemos que lo somos. En otras palabras, si de nuestra bajeza no ascendemos hasta aquella altura. No suceda que, por creernos algo, sin ser nada, no solamente no recibamos lo que aún no somos, sino que perdamos incluso lo que somos (C. Ev.Jn. 1,4)
16 – Si la humildad no precede, acompaña y sigue todas nuestras buenas acciones, para que miremos a ella cuando se nos propone, nos unamos a ella cuando se nos allega y nos dejemos subyugar por ella cuando se nos impone, el orgullo nos lo arrancará todo de las manos cuando nos estemos ya felicitando por una buena acción (Cart. 118,3,22)
17 – Nuestra perfección, aquí en la tierra, es la humildad (Com. Sal. 130,14); es prácticamente la única disciplina de la vida cristiana (Serm. 351,3,4) – Ella es la cima de la enseñanza cristiana, pues mediante la humildad se conserva la caridad, mientras que la soberbia tiene el poder de demolerla (Exp. Gál. 15)
Generosidad
1 – Los dones divinos proceden del abismo del juicio de Dios: podemos admirarlos pero no somos capaces de profundizar su conciencia (Serm. 285,3)
2 – “La Sabiduría estima en mucho su noble origen por la unión que tiene con Dios” (Sab. 8,3). La palabra origen significa ordinariamente paternidad, del mismo modo que unión dice igualdad con el Padre mismo (Co.Ig.Cat. 1,16,28)
3 – “El Padre hace salir el sol sobre buenos y malos”. El hecho constata la gran bondad de Dios, que se nos impone imitarla si queremos ser hijos de Dios. Con gran liberalidad debemos también nosotros dar a nuestros enemigos las cosas que no hemos creado, sino que las hemos recibido de su munificencia (Serm. s. Mont. 1,23,79)
4 – Dios Padre es la fuente de la vida: acércate, bebe y vive; es la luz: acércate, posesiónate de ella y ve. Si él no te inunda, te secarás (Serm. 284,1)
5 – Debemos hacer el bien al prójimo por su eterna salvación y no para nuestro provecho personal. Ésto es ayudar por caridad (Serm.s.mon. 2,12,43)
6 – Se debe dar sólo lo que no daña a uno mismo ni a los demás.Y al que pide hay que indicarle la virtud en sí. De esta manera, tú darás a todos los que piden, aunque si no siempre le darás lo que pide (Serm. S.Mon. 1,20,67)
7 – Que vuestra generosidad, ejercida con mayor fervor, ayude a los pobres, en lugar de enriquecer a los avaros. De hecho, el tesoro celeste no recibe lo que se ha donado a los codiciosos, sino las limosnas dadas a los pobres (Bond.viu. 21,26)
8 – Sin la generosidad no podríamos realizar en esta vida aquellas obras que nos ayudan a conquistar el cielo. Si somos ávidos para recibir las cosas espirituales, tratemos de ser generosos para dar las materiales (Com. Sal. 80,4)
9 – Remedia la indigencia del pobre, y así Dios colmará tu interior (Com. Sal. 37,24)
Castidad
1 – La continencia es amante del bien futuro y a ello está orientada. Aspira a lo que ennoblece, y huye de lo que degrada, es adversaria y testigo del mal presente (Cont. 3,6)
2 – En el corazón hay que poner la continencia: donde incluso los mudos hacen hablar a la conciencia (Cont. 1,2)
3 – El amor ordenado, que es la castidad del corazón, no somete lo superior a lo inferior. Lo que se puede profanar en el cuerpo es siempre inferior a lo que se puede ultrajar en el alma (Ment. 20,41)
4 – En la castidad del corazón es importante conservar la inocencia y la benevolencia por lo que toca al amor del prójimo, y la piedad por lo que toca al amor de Dios (Ment. 19,40)
5 – No se ha de llamar verdadera castidad, ya sea conyugal, viudal o virginal, sino a aquella que está al servicio de la verdadera fe (Mat. e conc. 1,4,5)
6 – La verdadera castidad no puede encontrarse nunca en un alma separada de Dios (Rép.Jul. 4,8,50)
7 – En la guerra entre concupiscencia y continencia, la castidad es la victoria de la continencia y la lujuria es la victoria de la concupiscencia (Rép.Jul. 4,13,64)
8 – Resistir al líbido a través del atractivo de la santidad, el amor por la castidad, el vigor del espíritu y la armonía interior producida por la continencia (Cont. 14,31)
9 - Se debe guardar la castidad del alma para que se mantenga en la verdad (Ment. 7,10)
10 – Toda la castidad proviene de la verdad; pues la verdad es la castidad, no del cuerpo sino del alma, y es también en el alma donde reside la castidad corporal (Cont. Ment. 19,38)
11 – No llamo a la concupiscencia castidad, pero en el matrimonio es un bien el uso bueno de este mal; y por este buen uso no se puede llamar este placer impudicicia. Esta consiste en el abuso de este mal, así como la pureza virginal consiste en no hacer uso (Rép.Jul. 4,8,49)
Mansedumbre
1 – Admiremos, hermanos, la extraordinaria mansedumbre del Señor. Trajo, pues, la verdad como Maestro, la mansedumbre como Liberador, la justicia como Juez instructor. Cuando hablaba Jesús, se reconocía la verdad; cuando no se movía contra los enemigos, se loaba la mansedumbre (C.Ev.Jn. 33,4)
2 – ¿Qué es lo que significa el no devolver mal por mal, sino apartarse del apetito de venganza? Eso es el preferir perdonar las injurias recibidas a vengarlas y no olvidar sino las injurias. ¿Qué es la República sino el interés del pueblo? ¿ Qué es una comunidad de ciudadanos, sino una muchedumbre reunida por el vínculo de la concordia? (Cart. 138,2,9-10)
3 – El manso es condescendiente con la Sagrada Escritura y la escucha con atención, ya que le atribuye la máxima autoridad. Si algún pasaje en ella es oscuro o proferido contra sus pecados, no debate, pero reza para entender y convertirse (Serm.s.mon. 1,11,32)
4 – Son mansos los que en todo el bien que hacen, sólo les agrada Dios, y en los males que sufren no les desagrada (Serm. 81,3)
5 – Tú quieres poseer la tierra, pero cuida de no ser poseído por ella. La poseerás si eres manso; de lo contrario, te poseerá ella. Ser mansos consiste en no poner resistencia a Dios, de manera que en el bien que haces sea Él quien te agrade, no tú mismo; y en el mal que justamente sufras no te desagrade Él, sino tú mismo (Serm. 53,2,2)
6 – Hermanos, el remedio para nosotros consiste en esto: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. ¿Qué sirve hacer milagros, si es soberbio quien los hace, si no es humilde y manso de corazón? (Serm. 142,11)
Sobriedad
1 – “La Sabiduría nos enseña la templanza, la justicia y la fortaleza en cuya comparación nada hay más útil en la vida para los hombres” (Sab. 8,7). La sobriedad, se refiere al conocimiento de la verdad, a la ciencia; mientras que la justicia y la virtud dicen orden a la acción u operación. La eficacia en el obrar y la sobriedad de la contemplación son dones que la sabiduría de Dios comunica a sus amantes (Co.Ig.Cat. 1,16,27)
2 – Contra la ley de la razón nadie puede estar sobrio, contra las Escrituras nadie puede ser cristiano, contra la Iglesia nadie puede ser constructor de paz (Tr. 4,6,10)
3 – Para enfermarse, el hombre se vale de sí mismo hasta la destemplanza, para curarse en cambio, recurre al médico en busca de la salud. No puede tener en su potestad el recuperar la salud, de la misma manera que tiene en su poder el arruinarla (Serm. 278,1,2)
4 – Me iba alejando cada vez más de ti, yendo donde tú me dejabas ir; y me agitaba, me perdía, me esparcía, y me revolvía con mis fornicaciones y tú callabas (Conf. 2,2,2)
5 – Al género humano, acostado en la grande cama del mundo, le vino en ayuda ese gran médico nuestro. Él primero mandó a los profetas que trajeron su Palabra, y sanó a algunos a través de ellos. Los profetas anunciaron una agravación del mal en proximidad de la fase final, que habría requerido la intervención del médico en persona. Él vino, se hizo hombre compartiendo nuestra mortalidad para que pudiéramos compartir su inmortalidad. Pero los hombres todavìa están aflijidos por la enfermedad. De cualquier parte que haya venido el médico, a ellos no les parece saludable su venida. Estos son los de los que todavía están inmersos en la enfermedad de las vanidades del mundo, habiendo rechazado recibir del médico la medicina de la sobriedad (Serm. 346A,8; Di.Nu. 5,15)
Emulación
1 – Al injusto le decimos: También tú ama lo que ahora envidias, porque lo que ahora te aflije lo serás también tú. Esto está al alcance de tu voluntad: sé lo que con aflicción ves que es el otro. Lo que es otro y tu no eres, no es algo que se pueda comprar, se consigue enseguida: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Com. Sal. 139,8)
2 – “No se conformen con este siglo”, para que la tierra, rociada por la fuente de la vida, produzca el alma viviente, un alma que por tu palabra y tus evangelistas se mantenga en la imitación de los imitadores de tu Cristo, ya que el hombre emula al amigo: “Hermanos –dice San Pablo- sean como yo, porque yo me he vuelto como ustedes” (Conf. 13,21,31)
3 – Sé semejante a Dios por la piedad y ámalo con tu pensamiento. Observa y admira a las cosas creadas, buscando su Creador. Si eres desemejante, serás rechazado; si semejante, te alegrarás (Com. Sal. 99,6)
Entusiasmo
1 – “He venido a traer fuego a este mundo” (Lc. 12,49). El fuego es la palabra de Dios: el mismo Cristo. Él es realmente el fuego devorador: el amor divino consume la vida antigua y renueva al hombre de forma que Dios, en cuanto fuego devorador, hace que le amemos, y en cuanto celoso nos ama él. No teman, pues, el fuego que es Dios; teman más bien el fuego que él ha preparado para los herejes (Rép. Adim. 13,3)
2 –Que la llama de tu amor queme completamente todo mi corazón; que nada me quede para mí pero que queme todo en ti y todo en ti arda; que todo sea tomado por tu amor, como envuelto por las llamas que emanan de ti (Com. Sal. 137,2)
3 – “Delante de él avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos”. El fuego del infierno aparecerá después de su segunda venida. Éste, en cambio, avanza delante de Él y es el fuego que obra en los redimidos como medio de salvación (Com. Sal. 96,6)
4 – Todo ministro del Señor con espíritu fervoroso es fuego ardiente. Comienza a enfervorizarte en el amor por la palabra que oyes, y mira a ver qué ha realizado en ti el fuego ministro de Dios (Com. Sal. 103,d.1,16)
5 – No tengas miedo del fuego de Cristo: consume el heno. Toda carne es heno, y toda gloria del hombre es como flor de heno. Todas estas cosas Cristo las quema con ese fuego (Com. Sal. 59,2)
Templanza
1 – La racionalidad perfecta del hombre, que se llama virtud, también usa de todo eso de lo que se abstiene por la templanza (Och.cue.div. 30)
2 – La templanza lleva a usar de los alimentos y demás deleites, en la justa medida (Ciu. 5,20)
3 – La templanza frena las pasiones como razón moderadora del placer (Sol. 1,10,17)
4 – El hombre tiene en su poder el enfermar, pero no el restablecerse. Si se excede en algo viviendo intemperantemente y hace lo que es dañoso o va en contra de la salud, si quiere, le basta un día para caer enfermo; pero, una vez que ha caído, no se restablece con la misma facilidad. Para enfermar, él mismo se entregó a la intemperancia, mas para restablecerse recurre al médico en busca de la curación (Serm. 278,1,2)
5 – Para enfermarse, el hombre se entrega a la intemperancia, mas para restablecerse recurre al médico para su curación (Serm. 278,1,2)
6 – La templanza es una virtud que disciplina y sana el alma. Se divide en dos partes: la represión y la enseñanza. La represión se consigue por el temor, la enseñanza por el amor. Ahora, quién viene en ayuda no reprime ni enseña si no ama (Cost.Ig.Cat. 1,28,55-56)
7 – Regulemos las realidades inferiores a través de la templanza que se corresponde con las cosas humanas (An.Job 39)
8 – Se nos prohíbe ser curiosos, y en esta actividad se encuentra el gran oficio de la templanza (Cost.Ig.Cat. 1,21,38)
9 – Contra la ley de la razón no se puede fundar una ordenada vida intelectual, moral y física – Contra rationem nemo sobrius (Trin. 4,6,10)
10 – Yo (Agustín) me iba alejando cada vez más de ti, y tú lo consentías; y me agitaba, y derramaba, y esparcía, y hervía con mis fornicaciones y tú callabas (Conf. 2,2,2)
11 – Muchos todavía están enfermos vana nostalgia y por lo tanto se niegan a recibir del médico la poción de la sobriedad (Serm. Nu. 5,15)
12 – Reconoce que eres débil, que eres hombre, que eres pecador, que es Él quien hace justos, reconoce que estás manchado (Serm. 137,4,4)
13 – Nos circunda, pues, el murmullo de inicuos amores. Por doquier solicitan y retienen al que quiere volar, por doquier las cosas visibles como que nos fuerzan a que las amemos. Evitemos, no obstante, que lo hagan; comprendamos qué son, para vencerlas… El amor por las muchas cosas se vence con el amor por el único bien (Serm. 65A,2)
14 – Que el hombre moderado no ame ninguno de los bienes caducos, no lo considere deseable por sí mismo, sino que se sirva de ellos únicamente según las necesidades y deberes de la vida, con la moderación de un usufructuario (Cost.Ig.Cat. 1,21,39)
15 – No despreciéis aquellos pecados que quizá habéis convertido ya en costumbre. Pues todo pecado pierde importancia cuando se hace habitual y al hombre le parece como que no existe. También nosotros, a veces, somos demasiado sumisos con la culpa habitual: tememos que con el castigo empeore el que lo ha sufrido. Pero el Señor, del que debemos realmente tener temor, ¿callará y perdonará? (Serm. 17,3)
Los vicios capitales
Soberbia
1 – La soberbia es el apetito de un perverso encumbramiento (Ciu. 14,13,1) – Perversa imitación de la omnipotencia y de la unidad de Dios (Ve.Re. 45,84)
2 – Si la soberbia es una sombra de la verdadera libertad y del verdadero reino, la divina Providencia nos insinúa a qué aspiran nuestros vicios y adónde hemos de tornar, corrigiéndolos (Ve.Re. 48,93)
3 – La soberbia lleva al hombre a temer más el desprecio de los hombres que el juicio de Dios (Virg. 34,35)
4 - La soberbia es abandonar lo más profundo del propio corazón, el íntimo secreto de la conciencia y querer aparentar exteriormente lo que uno no es (Gén. c. Man. 2,5,6)
5 – Dios odia tanto la soberbia que el único motivo de la humillación del Altísimo fue hacerle frente a este vicio capital (Virg. 40,41) – La soberbia es la puerta de los infiernos (Serm. 346B,3)
6 – Con la obesidad de la soberbia, que lo hace estar arriba, el hombre obliga a Dios a escondérsele (An. Job 15)
7 – Gran miseria es el hombre soberbio, pero más grande misericordia es un Dios humilde (Cat.pr. 4,8)
8 - La causa de todos los vicios humanos es la soberbia. (Cons.Per.Pec 2,17,27) - El primer gusano roedor de las riquezas es la soberbia (Serm. 85,3,3)
9 –El vicio de la soberbia nace cuando el hombre pone ante todo la confianza en sus propias fuerzas, constituyéndose a sí mismo en razón autónoma de su vida (Esp.let. 7,11)
10 – Todos los vicios se afirman sólo en las malas acciones, en cambio la soberbia es la única de la que hay que guardarse también en las acciones buenas (Na.gr. 27,31)
11 – Nadie se gloríe de sus fuerzas, nadie se envanezca de su libre voluntad. Para pecar, tú solo te bastas; para obrar rectamente necesitas quien te ayude (Serm. 265D,7)
12 – En el hombre, soberbia y ficción necesariamente van de la mano, porque el soberbio quiere aparecer lo que no es (Esp.Sal. 121,8)
13 – El alma enamorada de su poder, resbala del bien universal, que es común a todos hacia el interés privado; es decir, debido a la soberbia que es fuerza de separación, llamada principio del pecado (Trin. 12,9,14)
14 – Ser completamente insaciable: considerarse más de lo que se es (Serm. 28/A 6)
Avaricia
1 – La avaricia consiste en querer ser rico (Serm. 85,6,6)
2 – La avaricia es la raíz de todos los males y se opone a que sirvamos gratuitamente a Dios; y en particular sentido es el amor al dinero (Com. Sal. 118,d.11,6)
3 – No sólo es avaro quien roba lo que no es suyo, sino también quien guarda lo suyo con avaricia. El que almacena mucho, tomando lo que necesita para vivir, reflexione bien para quién queda lo restante, no sea que tal vez, mientras guarda para tener con qué vivir, acumula con qué morir (Serm. 107, 3,4)
4 –Pues cuanto más encumbrados se hallan los hombres, tanto son más avaros, y cuanto son más excelsos en este mundo, tanto más aman sus riquezas (Com. Sal. 146,16)
5 – Nuestros progenitores (Adán y Eva) no hubieran sido engañados ni vencidos por la serpiente si no hubieran querido tener más de lo que recibieron y ser más de lo que eran, ya que la serpiente les prometió: “Serán como dioses”. Pues, por querer tener más, también perdieron lo que habían recibido. En cuanto a nosotros, se pierde todo rastro de avaricia al servir a Dios desinteresadamente (Com. Sal. 118, d.11,6)
6 – Querer algo más grande que Dios es avidez; querer algo más que lo necesario es avidez. Ahora bien, ¿qué hay de más soberbio que uno al que Dios no le basta? Esta soberbia, que también es avidez desenfrenada, es la raíz de todo pecado (Di.Nu 26,33)
7 – Cristo nos mandó a vestir a los pobres y no lo hacemos, la avaricia nos manda cometer fraude y esto lo hacemos enseguida (Com. Sal. 96,15)
8 – Dios te dice: Sé avaro; sélo cuanto puedas, pero ponte de acuerdo conmigo en bien de tu avaricia, conmigo que por ti hice pobre a mi Hijo rico. No te limites a tomar las cosas que Dios ha hecho; ¡ve y toma también al que las hizo! He aquí su riqueza y su pobreza: la riqueza por la que fuiste creado, la pobreza por la que fuiste readmitido en casa (Serm. 239,6,7)
Lujuria
1 – La libidine es el apetito del alma por el que preferimos los bienes temporales a los eternos, de cualquier tipo sean (Ment. 7,10)
2 – La libidine no excite los miembros sino cuando queremos, y ya no será una enfermedad. Es la enfermedad del deseo o de la concupiscencia, un deseo morboso de la pasión (Mat. conc. 2,33,55)
3 – No toda enfermedad es pecado. La libidine, en cambio, es pena del pecado, sin la cual no puede existir la naturaleza humana hasta que no esté por completo curada(Rép.Jul. 4,10,56)
4 – El líbido no ama al hombre, pero sin duda, lo estimula a amar lo que amar no debe (Rép.Jul. o.i. 3,85)
5 – A quien opone resistencia no lo vence la lujuria. Ella se sirve, para su combate, del placer; lucha tú contradiciéndola. Si tú perseveras, ella empieza a ser menos agresiva (Serm. 335J,3)
6 – Si presumes de tus fuerzas, actúas en solitario. Cuando no atribuyes nada a tus fuerzas, te entregas totalmente a Dios. Quien asigna a Dios todo su progreso, hace lugar al Espíritu Santo (Serm. 335J,4)
7 – Donde ya no vive mi yo, allí vivo yo en una forma más sublime y dichosa (Cont. 13,29)
Ira
1 – La ira es un apetito turbulento de eliminar lo que impide la facilidad dela acción. Por eso cuando escribimos o jugamos, nos irritamos con la pluma o con los dados (Cart. 9,4) – La ira es el deseo desenfrenado de venganza (Disc. 58,7,8)
2 – Nos molesta que nos venzan los hombres y nosotros no queremos vencer nuestra ira. (Ve.Re. 45,85) – El enojo de los demás puede conjurarlo el hombre con más arrestos (An.Job 9)
3 – El odio se introduce a hurtadillas en el corazón; porque a ningún airado le parece injusta su ira. Si, pues, se arraiga en el corazón, la ira se convierte en odio, y mientras una cierta satisfacción se mezcla al justo dolor, el interesado la retiene largo tiempo en el vaso, hasta que el contenido se avinagra y el vaso se contamina. Por eso, el no airarse contra nadie, ni siquiera con motivo, es mucho mejor que el resbalar hacia el odio por esa misteriosa lubricidad de la ira cuando nos airamos con justicia aparente (Cart. 38,2)
4 – El odio es la ira inveterada y, por así decir, ha recibido tanta fuerza por la duración prolongada, que con razón se le llama viga (Serm.s.mon. 2,19,63)
5 – La paja en el ojo es la ira; la viga, el odio. Nutriendo la ira con malas sospechas, haces que se convierta en una viga (Serm. 82,1,1)
6 – La ira y las divisiones son fruto de la discordia diabólica, en cambio, la humildad es fruto de la mansedumbre cristiana (Rép.c.Parm. 1,4,8)
7 – Hermanos míos, temo la ira de Dios; pero Dios no teme a las turbas (Serm. 302,20)
8 – La ira de Dios es aquel movimiento que surge en el alma que conoce la ley de Dios, cuando ve tal ley violada por el pecador. Mediante este movimiento de las almas justas muchas cosas reciben justa sanción. Existe, de todos modos, la posibilidad de interpretar acertadamente la ira de Dios en el sentido de una ofuscación mental humana que acompaña a los transgresores de la ley de Dios (Com. Sal. 2,4)
9 – El castigo de Dios por los pecados, siempre justo, recibió el nombre de ira (Ench. 10,33)
10 - “Si se enojan, no pequen”. Estas palabras se pueden entender en dos modos: se se enojan con un sentimiento del ánimo, que al menos no den su consentimiento la razón y el espíritu: hagan penitencia, o sea: enójense contra ustedes mismos de vuestro pasado pecaminoso, y dejen de pecar (Com. Sal. 4,6)
Gula
1 – Restauramos los daños que cada día inflige al cuerpo, con comida y bebida, hasta que tú destruirás los alimentos y el vientre, extinguiendo mi necesidad con una maravillosa saciedad y revistiendo este cuerpo incorruptible de una incorruptibilidad sempiterna (Conf. 10,31,43)
2 – Tú me enseñaste esto: que me acerque a los alimentos que he de tomar como si fueran medicamentos. Mas he aquí que cuando paso de la molestia de la necesidad al descanso de la saciedad, en el mismo paso me tiende insidias el lazo de la concupiscencia. Así, bajo el velo de la salud se oculta el tráfico del placer (Conf. 10,31,44)
3 – Padre bueno, librame de toda tentación. Yo no temo la impureza de la comida, sino la impureza del deseo (Conf. 10,31,46)
4 – Asediado por estas tentaciones, lucho todos los días contra la concupiscencia del comer y beber, porque no es esto cosa que se pueda cortar de una vez, con ánimo de no volver a ello, como se pude hacer con los placeres venéreos. Porque en el comer y beber hay que tener el freno de la garganta con un tira y afloja moderado. ¿Y quién es, Señor, el que no es arrastrado un poco más allá de los límites de la necesidad? (Conf. 10,31,47)
Envidia
1 – La envidia es la infelicidad más grande (Ciu. 9,14) – La envidia, en realidad, es el odio de la felicidad ajena (Com. Sal. 104,17)
2 – Que nadie piense que la envidia y los celos son la misma cosa. Los celos consisten en un dolor espiritual que se origina cuando otra persona consigue una cosa que apetecían dos o más y que sólo puede poseer una. La envidia, consiste en un dolor espiritual que surge cuando se tiene por indigno que alguien consiga algo, incluso si uno mismo no lo apetecía (Exp. Gl. 52)
3 - La soberbia es la causa de la envidia (Gen.lett. 11,14,18) – La soberbia es el amor desordenado de la propia excelencia, y la envidia el odio de la felicidad ajena (Gén. lit. 11,14,18)
4 – La envidia es obra del diablo, y su obra permanece en él (Rép.Jul. 1,8,41)
5 – Los celos de Dios son un acto de justicia, en el máximo de su tranquilidad y pureza que no permite que sea feliz ninguna alma que haya perdido la virginidad con las falsas opiniones y perversas apetencias y que en cierto modo está embarazada (Rép.Adim. 11)
6 – El diablo, perdió el reino de los cielos, no quiso que el hombre llegase a él, ni lo quiere, y por eso se esfuerza ahora para que el hombre no consiga el lugar del que él fue arrojado. Nosotros oremos contra él, que no puede corregirse, pero en favor de aquellos que lo pueden (Com. Sal. 139,8)
7 – Quita la envidia y será tuyo lo que tengo; quitaré la envidia y será mío lo que tienes. La envidia divide; la salud une. Si tu amas, tendrás todo; sin la caridad no aprovechará nada cualquier cosa que puedas tener (C.Ev.Jn. 32,8)
Ocio
1 - La pereza es la madre de la ignorancia (Doctr.cr. 1)
2 – “Yo dormía, pero mi corazón velaba” (Ct. 5,2). Descanso de forma que oigo; mi tiempo libre no se emplea en nutrir el ocio, sino en comprender la sabiduría. Me mantengo libre de cualquier preocupación para contemplarte como mi Señor (C.Ev.Jn. 57,3)
3 – El dueño de la viña prometió una recompensa igual para todos, pero lo referente a la hora de emprender el trabajo plantea una gran cuestión. ¿Por qué, pues, difieres seguir a quien te llama? Pon atención, no sea que, con tu dilación, te prives tú mismo de lo que lo que él te ha de dar, conforme a su promesa (Serm. 87,6,8)
4 – Si esto se refiere a los niños, pertenecientes a la primera hora; a los chicos, pertenecientes a las nueve de la mañana; a los jóvenes, en cuanto puestos en el ardor del mediodía, con cuánta mayor razón ha de decirse a los ancianos: “Ve que ya son las cinco de la tarde y aún estás ahí plantado; ¿eres perezoso para venir? (Serm. 87,6,8)
5 – Hermanos míos, todos nosotros somos cristianos y queremos encaminarnos hacia la patria. Aunque no lo queramos, tenemos que caminar. En este mundo a nadie le es permitido pararse: la rápida sucesión del tiempo empuja hacia adelante de manera ineluctable a los que llegan a la vida presente. No hay espacio para darse a la pereza: tienes que caminar si no quieres ser arrastrado por fuerza (Serm.Nu. 5,5)
Traducción: Beatriz May
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen.