Santuario della Madonnetta

VII – LA REDENCIÓN

1 – Dime, Señor qué eres para mí. Yo soy tu salud. Que yo corra tras esta voz y te dé alcance. No quieras esconderme tu rostro (Conf. 1,5,5)

2 – Todo hombre está separado de Dios si no se reconcilia con Él por medio de Cristo, y la separación es originada por el impedimento de los pecados. No hay, pues, reconciliación sin el perdón de los pecados, por la sola gracia del misericordiosísimo Salvador, por la única víctima del verdaderísimo Sacerdote (Co.pe.pe. y baut.parv 1,28,56)

3 – La muerte vino por la serpiente que llevó al hombre al pecado,  por el que merecería morir. Mas el Señor no traspasó a su carne el pecado, pero  sí la muerte, para que en ella fuera la pena del pecado pero no la culpa del pecado. Y de esta manera, por aquella carne aparentemente pecadora, quedasen abolidos el pecado y el castigo (Co.pe.pe. y baut.parv 1,32,61)

4 – Son redimidos, todos los que han sido salvados  por Aquel que vino a salvar lo que estaba perdido, y antes de venir como hombre redimió por la fe en su venida. Pero ellos son redimidos por la libertad plena y definitiva de felicidad, cuando sea imposible servir al pecado (Rép.Jul. o.i. 6,11)

5 – Nosotros somos los “primeros cautivos”, es decir  los que pertenecemos al primer hombre, en el cual todos morimos. Por el primer hombre, somos cautivos desde el principio; y por el segundo hombre , hemos sido sucesivamente rescatados. Nuestra misma redención exige una anterior cautividad. ¿Cómo íbamos a ser redimidos, si antes no estuviéramos cautivos? Esa es nuestra primera cautividad, en la cual la carne tiene deseos contra el espíritu. Como pena del pecado, viene que el hombre, que no quiso someterse al Uno, esté dividido y en contradicción en su interior (Com.Sal. 70,d.2,1)

Encarnación

1 – Hay muchos aspectos de la Encarnación, cuya comprensión y meditación es muy saludable. Un aspecto es el haber mostrado al hombre el lugar que ocupa entre los seres creados por Dios, porque la naturaleza humana ha sido capaz de unirse a él tan íntimamente que ha podido hacer de tres sustancias una persona: Dios, alma y cuerpo. Además, en la humanidad de Cristo ha sido manifestada la gracia de Dios, que no está precedida por ningún mérito humano. Pero hay más: en la inmensa disminución de Dios hecho hombre, se confunde y sana la soberbia del hombre, que es el mayor obstáculo para su unión con Dios (Trin. 13,17,22)

2 – El hombre también se da cuenta de cuánto se había alejado de Dios y puede apreciar mejor el valor terapéutico del sufrimiento en el camino de su retorno merced al auxilio de un tal Mediador, el cual viene, como Dios, en socorro de los hombres por su divinidad, y como hombre se asemeja a nosotros en la flaqueza. Y luego ¡qué ejemplo tan sublime de obediencia para nosotros, arruinados por un acto de desobediencia, ver a Dios Hijo obedecer a Dios Padre hasta la muerte de cruz! (Trin. 13,17,22)

3 – Dios, entre las muchas maneras posibles, juzgó más conveniente formar de la misma raza humana, vencida por el diablo, la naturaleza con que vencer al enemigo de la familia humana. Para ello quiso ser concebido y nacer de una virgen por obra del Espíritu Santo, no por la carne: es decir por la fe, no por la libido. En efecto, ésta proporciona el germen, que transmite el pecado original. Por lo tanto, Aquel que nacía de la estirpe del primer hombre,  tomó sólo su naturaleza, no su pecado. En efecto, nacía ese hombre, que debía ser la medicina para curar a todos los contagiados; el hombre sin ningún pecado: nunca los habría contraído y habría hecho renacer a todos liberándolos del pecado (Trin. 13,18,23)

4 – Les doy una “Regla” para que no se confundan. Cuando el Hijo dice algo de donde parezca deducirse que el Padre es mayor que él, o bien se refiere a su condición de hombre, pues Dios es mayor que el hombre, o bien a su condición de engendrado, como homenaje a quien le engendró (Serm. 217,7)

5 – ¡Gran misterio de la piedad es la manifestación de Cristo en la carne y la llamada de todos los pueblos a la fe! (Cart. 157,4,24) – Tal fue aquella asunción que hizo hombre a Dios y Dios al hombre (Trin. 1,13,28)

6 – Celebremos el nacimiento de Cristo, exultando de gozo en el Señor:  no sólo nació para  los judíos, sino que también se manifestó a los gentiles. Es de gran ayuda observar, en una visión general, todos los detalles de este acontecimiento espiritual… ¿Qué es esta alteza humilde, esta fortaleza de un débil, esta grandeza de un pequeño? La Palabra, que estaba distante de nosotros, se hizo carne para habitar entre nosotros. Celebrando sus fiestas temporales, deseemos los premios eternos  (Serm. 373,5)

7 – El Señor ejecutó algo que es transitorio; sin embargo, hay algo que permanece. Lo transitorio es el parto de la Virgen, la encarnación del Verbo, el progreso en la edad, la manifestación de los milagros, el sufrimiento de la pasión, la muerte, la resurrección y la subida al cielo… Estos acontecimientos tuvieron lugar en el tiempo, para que los viandantes no se detuviesen en el camino, sino que llegasen a la patria (Com.Sal. 109,5)

8 – Si dices que Cristo es sólo Dios, niegas la medicina que te ha sanado; si dices que Cristo es sólo hombre, niegas la potencia que te ha creado. ¡Oh anima fiel, oh corazón católico, confiesa fielmente una y otra. Cristo es Dios, asimismo Cristo es hombre! (Tr.Ev.Jn. 36,2)

La persona y la identidad de Jesucristo

1 –  Nadie nos es más necesario que Cristo (Serm. 299D,5) - ¡Todos juntos tratemos de apoderarnos de Cristo!(Tr.Ev.Jn.48,11)

2 - Cristo no manda; Cristo pide, Cristo necesita (Serm. 13,21) - Cristo habla al modo de Dios (Serm. 152,9)

3 – Si Cristo no fuera Dios, sería un hombre absolutamente sobrehumano

4 – Cristo: pequeño para los pequeños, pero humilde para los soberbios (Serm. 380,2) – ¿Qué es la humildad de Cristo? Es Dios, que alargó su mano al hombre caído. Nosotros caímos, pero se abajó a nosotros; nosotros yacíamos, y él se inclinó. Agarrémonos a él y levantémonos, para no incurrir en el castigo (Ser.Cat.Simb.Ap. 3,6)

5 – La carga de Cristo son alas que nos hacen volar (Serm. 41,5)

6 – Aunque sea Cristo la verdad y la vida, el excelso y Dios, el camino es Cristo humilde (Serm. 142,2) - No te burles de la humildad de Cristo (Serm. Nu. 21,12)

7 –Tu camino, tu verdad y tu vida es Cristo… Una cosa es conducirme al camino y otra cosa es guiarme en el camino. Una cosa es guiar hacia el camino, y otra guiar en el camino. Señor, ya estoy en tu camino, pero te pido que me guíes en él, porque si eres tú quien me conduces, no erraré (Com.Sal. 85,15)

8 – Cristo obrando milagros se granjeó la fe en sí mismo como Dios, y con la pasión, la fe en la humanidad que ostentaba (Ve.Re. 16,31)

9 – Cristo es el camino, la verdad y la vida: por “mí” se viene, a “mí” se llega, en “mí” se permanece (Doct. Cr. 1,34,38)

Hijo de Maria

1 – Cristo, creador y creado a la vez; creador con anterioridad de la madre, creador de la madre y creado en la madre (Serm. 290,2) – Cristo: hombre por nosotros, y Dios antes que nosotros (Com. Sal. 86,8)

2 – La naturaleza humana de Cristo, nacida de la virgen Maria, es obra de la Trinidad, pero unida personalmente solo al Hijo (Trin. 2,10,18)

3 – Ambas sustancias se comunican los nombres que son de su propiedad: la divina a la humana y la humana a la divina, de modo que al Hijo de Dios se le llama hombre, y al hijo del hombre Dios, siendo en ambos casos el mismo e idéntico Cristo (Serm. 265B,3)

4 – Cristo es el primogénito porque también nosotros somos hijos de Dios y es unigénito ya que sólo Él es de la misma naturaleza del Padre, igual y coeterno con Él

5 – Cristo hombre es la prueba más cierta y segura que Dios está trabajando con gran cuidado del hombre: la fúlgida manifestación de Cristo que nace, la paciencia de Cristo que muere, el poder de Cristo que resucita (Serm. Nu. 29,11)

6 – Cristo se ha hecho hombre para el hombre, Él que está por encima del hombre (Serm. 308A,3) – Su carne es la carne del género humano (Com.Sal. 70, d.2,10)

7 – La asunción de la naturaleza humana fue tan completa, que hizo hombre a Dios y Dios al hombre (Trin. 1,13,28) - ¿Y, si Él no se hubiera hecho hombre, qué sería ahora del hombre? (Tr.Ev.Jn. 78,2)

8 – Cristo ha venido para reintegrar, corregir y sanar la naturaleza humana:  él, íntegro sin ninguna corrupción, recto sin ninguna desviación, sano sin ninguna concupiscencia de pecado (Rép.Jul. o.i. 4,59)

9 – En el mundo la ley existía y no justificaba; existía la naturaleza y no justificaba; por eso Cristo no murió en vano, sino porque a través de él la ley se cumpliese. Al mismo tiempo ha muerto porque la naturaleza, dañada por culpa de Adán, por medio suyo fuera restaurada (Gr. y li. al. 13,25)

10 – Cristo, igual al Padre, es nuestro Pan eterno;  Cristo en la carne es nuestro Pan cotidiano:  eterno fuera del tiempo, cotidiano en el tiempo (Serm. 333,1)

11 – Cristo es grande en hacer cosas humildes, humilde en hacer cosas grandes (Serm. 375A,2)

12 – Cristo asumió nuestra mortalidad y ha comido con publícanos y pecadores, pero siempre para ser protagonista en orden a la salvación (An. Job 29)

La vida privada y pública de Jesús

1– Jesucristo inefablemente sabio, sabiamente niño (Serm. 187,1)

2 – ¡Oh trueque grandioso! Vive de su vida, puesto que él murió en lo que recibió de ti (Serm. 265D,7) - ¡Oh Mercader bueno, cómpranos! (Serm. 130,2)

3 – Es útil creer con inalterable firmeza en el corazón, cómo la humildad obliga a Dios a nacer de una mujer y a morir en la cruz, es el remedio eficaz contra la hinchazón de nuestra soberbia y sacramento recóndito que desata el nudo del pecado. Lo mismo se diga de la potencia de los milagros y de la misma resurrección (Trin. 8,5,7)

4 – Jesús vino a tener hambre y alimentar, vino a sentir sed y a dar de beber, vino a revestirse de mortalidad, para vestirnos de inmortalidad, vino como pobre, para hacernos ricos. Pero no es que él haya perdido sus riquezas, asumiendo nuestra pobreza, ya que en él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Com.Sal. 49,19)

5 – ¿Qué trabajo desempeñaba Jesús? Hablaba a la muchedumbre, derribaba los hombres viejos, los levantaba nuevos, libertaba a las almas, desataba a los presos, iluminaba las mentes ciegas, realizaba una buena obra, actuaba y hablaba con pasión (Serm. 72°,3)

La Pasión y la Muerte

1 –Para el Señor Jesús también el nacer fue obra voluntaria de la misericordia, no condición de la naturaleza; igualmente murió porque quiso, haciéndose precio nuestro para redimirnos de la muerte (Na.gr. 24,26)      

2 – Cristo es igual al Padre como  Dios y es inferior al Padre como  hombre. Pero también es inferior a sí mismo, porque de Él está escrito: “Se anonadó a sí mismo” (Fil. 2,7) (Trin. 1,11,22)

3 – ¡Oh trueque grandioso! Vive de su vida, puesto que él murió en lo que recibió de ti (Serm. 265D,7) - En la pasión del Señor había tres cruces; idéntico era el castigo, pero no la causa (Serm. 327,2)

4 – Cristo no consideró el hecho de que sufrió la muerte por manos de los hombres, sino que murió por su salvación (Tr.Ev.Jn 31,9)

5 – “No había en él belleza ni majestad alguna” (Is. 53,2). Sufrió, fue humillado y escupido: no tenía belleza. Se mostraba como hombre  mientras él era Dios. Era como una raíz, que no tiene belleza, pero en su interior tiene la fuerza de su belleza. No la desprecies: allí tiene origen todo lo que admiras. ¡Contemplen el esplendor del árbol! (Serm. 44,1)

6 – El Crucificado dejó ciegos a los que lo crucificaban (Com. Sal. 65,10) – La cruz de Cristo es el gran candelabro. Quien quiera dar luz que no se avergüence del candelabro de madera. Pon tu gloria en el candelabro de la humildad de Jesús (Serm. 289,6)

7 – Ustedes aman a Cristo y, por tanto, trabajan en la cruz (Esp. Sal. 103, d.1,14)

8 – Tengo la certeza de que no nos hundimos porque nos transporta el leño de la cruz (Serm. 104,7) – Agárrate al madero para no ser arrastrado por los remolinos (Serm. 25,6)

9 – ¿No quieres tener arrugas? Acuéstate en la cruz. Cuando estás tendido sobre la cruz, se enciende en ti el deseo de eternidad (Serm.Nu. 22,21)

10 – En la cruz está el dolor de la confesión, en la sepultura está la paz de la absolución, en la resurrección está la vida por la justicia (Serm. 228A,1) – Cristo se hizo semilla sobre la cruz y brotó la Iglesia (Serm. 335E,2)

11 – Cristo es el pan, Cristo es la paz. Este alimento fue elaborado en el seno de una virgen y cocido en el fuego de la Pasión (Serm. Nu. 27,5)

12 – Confesémoslo como salvador para no temerlo como juez (Serm. 213,6) – No se aparten del leño mediante el que pueden atravesar el mar (Tr.Ev.Jn 2,16)

13 – Reconoce la verdad, valora la obediencia, evita la soberbia, loa la potencia, admira la paciencia, impetra la gracia (Serm.28/A)

La Resurrección

1 – Acepta a Cristo entero: Palabra, mente racional y carne. Esto es Cristo entero. Tu alma resucite de la iniquidad en virtud de su divinidad y tu cuerpo resucite de la corrupción en virtud de su humanidad (Tr.Ev.Jn. 23,6)

2 – “No me toques, pues aún no he subido a mi Padre” (Jn. 20,17). María Magdalena representaba la Iglesia. Cristo quiso decir: No me toques físicamente, sino en lo que soy, igual al Padre. No me toques, porque no me tocas a mí sino a mi carne (Serm. 5,7)

3 – “Pascua” no es una palabra griega sino hebrea; y es sorprendente la coincidencia de significado en las dos lenguas.  Padecer se dice en griego “pásjein”, por lo que se supuso que Pascua significase Pasión. En cambio, en hebreo significa “paso”; ya que el pueblo hebreo celebró la primera Pascua cuando, huyendo de Egipto, pasó el Mar Rojo. Figura profética, que ha encontrado su cumplimiento cuando Cristo fue inmolado como cordero y se marcaron con su sangre nuestros dinteles, o sea las conciencias, siendo liberados de la perdición de este mundo. Celebramos pues un “paso” muy saludable, cuando pasamos del diablo a Cristo, y de este inestable mundo a su solidísimo reino. Todos nosotros,  como Jesús, “pasamos de este mundo al Padre” (Tr.Ev.Jn. 55,1)

4 – Actualmente realizamos este tránsito a través de la fe, que nos consigue el perdón de nuestros pecados y la esperanza de la vida eterna, si amamos a Dios y al prójimo. Por razón de esta fe, esperanza y caridad, con que empezamos a estar bajo la gracia, estamos ya muertos con Cristo y sepultados en El, por el bautismo,  mediante la esperanza de la resurrección y gloria que acaecerán al fin (Cart. 55,2,3)

5 – Celebramos la fiesta solemne de la humillación del Señor, que se anonadó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz. Sobre su ejemplo, también nosotros en esta noche santa humillamos nuestras almas mediante el ayuno, la vigilia y la oración (Serm. 223H,1)

6 – La resurrección de las almas se hace mediante la eterna e inconmutable sustancia del Padre y del Hijo; la resurrección de los cuerpos, en cambio, se hace mediante la dispensación temporal de la humanidad del Hijo(Tr.Ev.Jn. 23,13)

7 – Hay dos vidas en el hombre: la vida del alma y de la vida del cuerpo. Como muere el cuerpo si el alma lo abandona, así muere el alma si Dios la abandona. En esto consiste su gracia: en que Dios nos resucite, y permanezca con nosotros. Y precisamente porque nos resucita de nuestra muerte pretérita, y nos da, en cierto modo, una nueva vida, es por lo que le decimos: “Oh Dios,si tú permaneces conmigo, yo vivo, y tú eres la vida de mi alma, que moriría si la abandonas”. Ahora bien, en mí está presente mi vida, es decir mi Dios (Com. Sal. 70, d.2.3)

8 – Dios resucita las almas mediante Cristo, el Hijo de Dios; Dios resucita los cuerpos mediante el mismo Cristo, hijo de hombre: “Le ha dado toda autoridad” (Jn. 5,27) (Tr.Ev.Jn. 19,15)

9 – “Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef. 5,14). Todos los infieles y todos los malvados están muertos. Viven corporalmente, pero su corazón está muerto. El que resucita a un muerto físicamente, le devuelve la luz y el aire y lo devuelve al mundo; y cuando resucita al alma, se la entrega a sí mismo (Com. Sal. 70,d.2,3)

10 – ¿Dónde puede saciarse el alma? Allí donde se encuentra el sumo bien, la verdad total, la plena abundancia: “Dichosos los que  tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados” (Tr.Ev.Jn. 26,6)

La Ascensión

1 – Cristo descendió para sanarte, subió para elevarte (Serm. 261,1)

2 – Jesucristo, el Señor, está allí y está aquí con nosotros; está con el Padre y está en medio de nosotros; no se apartó de él y no nos abandonó a nosotros; como maestro nos enseña a orar, y como Hijo, nos escucha en compañía del Padre (Serm. 245,4)

3 – “Nadie ha ascendido al cielo, sino quien ha descendido del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo”. Él estaba aquí por la carne, en el cielo estaba por la divinidad; mejor dicho, por la divinidad estaba en todas partes… Él ha descendido por nosotros; subamos nosotros por él (Tr.Ev.Jn. 12,8)

4 – Nuestro Señor Jesucristo ha ascendido al cielo: ascienda con él nuestro corazón. Como él ascendió sin apartarse de nosotros, también nosotros estamos ya con él allí, aunque aún no se haya realizado en nuestro cuerpo (Serm. 263A,1)

5 – ¡Álzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria! (Sal. 57,12). Tú que fuiste encerrado en el vientre de una madre, has tenido hambre y sed por nosotros, te has cansado en el camino hacia nosotros, has sido flagelado, crucificado, muerto y sepultado. Ahora estás en el cielo y eres esperado como juez. Y ahora sobre toda la tierra está tu gloria, es decir la Iglesia. La Iglesia es tu gloria

6 – Si hemos de ascender con en el corazón, el cielo tendrá que encontrarse en el ámbito de la justicia (Com. Sal. 122,4) – Humillémosnos en este mundo y subiremos (Com.Sal. 126,6)

7 – En tu ser, el cuerpo es inferior a la mente; en la totalidad de las cosas, nada hay mejor que Dios. Eleva lo que en ti existe de más excelso para alcanzar, si puedes, al que es mejor que todo (Serm.223A,2)

8 – Supera cuanto es visible en ti; trasciende incluso lo que en ti es invisible; el cuerpo es visible, invisible el espíritu, pero es mutable. Ahora quiere y luego no quiere. Dios no es así:  Él es el Bien inmutable e incorruptible. Trasciende todo, trasciéndete a ti mismo para alcanzar a Dios (Serm. 223A,3)

Cristo y  los cristianos

1 – En las funciones de Cristo les damos Cristo,  les servimos a él, pero bajo sus órdenes; para que él llegue hasta ustedes y sea él mismo el juez de nuestro servicio (Serm. 340A,9)

2 – Cristo se ha dignado de ser una realidad completa también junto a nosotros, él que también sin nosotros es completo desde la eternidad (Serm. Nu. 22,19)

3 – El cristiano ya no pertenece al mundo presente, pero al mundo futuro: él es ciudadano de aquella ciudad de arriba que está en los cielos y que es nuestra madre libre y eterna (Cont. Ment. 15-16,33) -  En Cristo todos fuimos crucificados y resucitados (Exp. Rom. 1)

4 – Es muy poco llamarse cristianos: ¡sean cristianos! (Serm. 9,21) -  Felicitémonos y demos gracias a Dios porque no sólo nos hemos convertido en cristianos pero en el mismo Cristo.. ¿Entienden, hermanos, comprenden la gracia de Dios sobre nosotros? Asómbrense, alégrense: ¡hemos sido hechos Cristo! (Tr.Ev.Jn. 21,8)

5 – La ley antigua dice: “Que el nacido lleve el nombre del difunto”. Nazca para el “Difunto” y lleve el nombre del difunto. Cristo murió, resucitó, ascendió, se ausentó corporalmente. Sus hermanos tomaron a su esposa, para engendrarle hijos por la predicación del Evangelio. Los que dieron descendencia a su hermano, llamaron “Cristianos” a todos aquellos que  han engendrado (Com.Sal. 44,23)

6 – Cristo se forma por la fe que radica en el hombre interior del creyente llamado a la libertad de la gracia, que es manso y humilde de corazón, que no se jacta de los nulos méritos de sus obras, sino de la gracia que da origen a algún mérito. A tal creyente puede llamar “el más pequeño de los suyos”, esto es, él mismo. Cristo se forma en aquel que adquiere la forma de Cristo. Imitando a Cristo, el cristiano es lo que es Cristo (Exp. Gal 38)

7 – Negar a Cristo es testimoniar falsamente (Serm. 299F,2) – Mayor pecado es negar a Cristo que cometer adulterio. Yacer ilícitamente es adulterio físico, negar la verdad es adulterio espiritual. En la fe y en el espíritu: he ahí dónde debe existir la castidad (Serm. 318,2)

8 – Los cristianos ofrézcan hospitalidad a Cristo y recibirán una invitación para el cielo (Serm. 89,7) - Cristiano, en tu nave duerme Cristo; despiértalo; dará orden a las tempestades para que todo recobre la calma (Serm. 361,7,7) - La pesca de nuestro Libertador es nuestra liberación (Serm. 251,1,1)

9 – La debilidad de Cristo es nuestra fuerza, el silencio de Cristo es nuestra voz, la pobreza de Cristo es nuestra riqueza, la muerte de Cristo es nuestra vida (Serm. Nu. 4,2)

10 – Hablen de Cristo donde puedan, a quien puedan, de todas las maneras que puedan. Se les pide la fe, no la elocuencia; hable en ustedes la fe, y será Cristo quien hable (Serm.260E,2)

11 – Ustedes, prole santa, de la única Madre católica; ustedes que son súbditos del Señor, no sigan a nadie contra la unidad de Cristo, aunque predique en nombre de Cristo y posea y administre el sacramento de Cristo (Rép.Ca.Pet. 3,5,6)

12 – No puedo limitarme a admirarlo:  ¡debo imitarlo! (Tr.Ev.Jn. 52,2) - ¿Quiénes somos? Siervos delante del Señor, pecadores delante dl Justo, criaturas ante el Creador (Tr.Ev.Jn. 43,1)

13 – Cristo sufrió la pasión: muramos al pecado; Cristo resucitó: vivamos para Dios. Cristo pasó de este mundo al Padre: no se apegue aquí nuestro corazón, , pero lo siga en las cosas de allá arriba. Nuestra Cabeza pendió del madero: crucifiquemos la concupiscencia de la carne; yació en el sepulcro: sepultados con él, olvidemos el pasado; está sentado en el cielo: transfiramos nuestros deseos a las realidades sublimes. Ha de venir como juez: no llevemos el mismo yugo que los infieles (Serm. 229D,1)

14 – “Reviéstanse del Señor Jesucristo” (Rom.13,14). Reviéstanse de la vida de Aquel de quien se han revestido en el sacramento, símbolo de la vida nueva , que comienza en el tiempo presente con el perdón de todos los pecados pasados y llegará a su plenitud en la resurrección de los muertos (Serm. 260A,1)

15 – Recibir a Jesús significa acogerlo en el corazón. Que Cristo habite en vuestros corazones por la fe (Serm. 174,4,5)

Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen.

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