Santuario della Madonnetta

VIII - LA SANTIFICACIÓN

a) PENTECOSTÉS

1 – “Vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego” (Hechos 2, 2-3). Esta acción, manifestada visiblemente a los ojos de los mortales, ha sido llamada misión del Espíritu Santo, no porque se manifestase en su misma substancia, en la cual es tan invisible e inmutable como el Padre y el Hijo, sino porque se trataba de tocar los corazones de los hombres con una demostración interior para conducirlos de la manifestación temporal de Aquel que venía a la misteriosa eternidad de Aquel que está siempre presente (Trin. 2,5,10)

 ‘Venne dal cielo un suono come di vento impetuoso, ed apparvero ad essi come lingue di fuoco’ (At. 2,3-4).

2 – Aquel viento no hinchó, sino que vigorizó; aquel fuego no los quemó, sino que los reavivó. Se cumplió la profecía: “No hay lengua ni idioma cuyas palabras no se oigan”, y todas las personas creyeron el anuncio del Evangelio… Entonces, en efecto, cada fiel hablaba todas las lenguas; ahora las habla todas la unidad de los fieles. En consecuencia, también ahora son nuestras todas las lenguas, puesto que somos miembros del cuerpo que las posee todas (Serm. 269,1)

3 – Creemos en el Espíritu Santo, que procede del Padre, pero no es hijo; que permanece en el Hijo, sin ser su padre; que recibe del Hijo, pero no es hijo del hijo, sino Espíritu del Padre y del Hijo. Espíritu Santo y Dios también él…No es templo de la criatura, pero del Creador (Serm. 214,10)

4 – En Pentecostés, toda la Iglesia estaba reunida en una única casa y recibió el Espíritu Santo: existía en pocos hombres, pero en las lenguas del mundo entero. Se anunciaba la extensión que alcanzaría en la realidad actual. Este gran Iglesia ahora habla las lenguas de todos los pueblos (Serm. 267,3)

5 – También nosotros recibimos el Espíritu Santo si amamos a la Iglesia, si estamos unidos por la caridad, si nos merecemos el nombre de católicos y creyentes. Estamos convencidos,  hermanos, que uno tiene el Espíritu Santo en la medida en que ama a la Iglesia de Cristo. El Espíritu Santo es dado en relación con una manifestación de dones para el bien común. Tenemos, pues, el Espíritu Santo si amamos a la Iglesia, es decir si permanecemos en su unidad y en su caridad (Tr.Ev.Jn. 32,8)

6 – Cada uno realiza su función propia, pero todos viven la misma vida. Así es la Iglesia de Dios. Lo que es el alma respecto al cuerpo del hombre, eso mismo es el Espíritu Santo respecto al cuerpo de Cristo que es la Iglesia. El Espíritu Santo obra en la Iglesia lo mismo que el alma en todos los miembros de un único cuerpo (Serm. 267,4)

7 – El Espíritu Santo debemos tenerlo en el corazón todos los días. Cristo se desposó con su Iglesia, y le envió el Espíritu Santo. Él es como el anillo de bodas; y quién le ha dado el anillo, también le dará la inmortalidad y el descanso. Amémosle a él, esperemos en él, creamos en él (Serm.Nu. 31,9)

8 – El Espíritu Santo, asertor de libertad y guía a la libertad (Exp.Gál. 54) – Amor libre e indigente (Gén.lit. 1,7,13)

9 – Don es el Espíritu Santo desde la eternidad, donación en el tiempo (Trin. 5,16,17) – El Espíritu Santo es el Don de Dios, en cuánto es dado a los que a través de Él aman a Dios (Trin. 15,18,32)

10 – Como el que se concilia y aplaca al Espíritu Santo recibe el descanso que se da a los humildes y mansos de corazón, así ese Espíritu Santo agita con su inquietud a los crueles y soberbios, cuando es enemigo y contrario (Cart. 55,16,29) – Ya que el Espíritu Santo nos convierte de multiplicidad en unidad, se le apropia por la humildad y se le aleja por la soberbia (Serm. 270,6)

11 – Nadie es sabio, inteligente, prudente, fuerte, piadoso y temeroso de Dios, si no tiene el Espíritu de los siete dones, y lo mismo para los otros dones de coraje, caridad y  continencia; sin el Espíritu de fe nadie podrá creer, y nadie podrá rezar sin el Espíritu de oración en una forma útil para la salvación. Sin habitar, ayuda a las almas a convertirse en fieles, viviendo en ellas las ayuda a progresar en la santidad (Cart. 194,4,18)

12 – Si falta el Espíritu, la letra mata porque no libera, pero convierte en reo al pecador. Cuando la ley te ordena hacer algo, invoca al Espíritu para que te ayude (Serm. 229M,2)

b) LA  IGLESIA

Una, santa, católica, apostólica

1 – La Iglesia es la unidad del mundo (Baut. 1,1,2) – La gran Iglesia es la totalidad del orbe  (Com.Sal. 21,II,26)

2 – La Iglesia es la unidad de la comunidad, que se establece en el vínculo de la caridad  (Cue.Simpl. 2,1,10) –  La Iglesia no se encuentra en una facción, sino en la totalidad (Serm.Nu. 21,17)

3 – La Iglesia es al mismo tiempo madre, soberana y súbdita (Fe co. n. v. 3,6)

4 – La Iglesia, nuestra madre, se llama ‘Católica’ en su totalidad porque es perfecta, está difundida por todo el mundo y en nada claudica (Gn. lit. i. 1,4)

5 – La Iglesia no incluye a los herejes porque ama a Dios, ni a los cismáticos porque ama al prójimo (Fe y símb. 10,21)

6 – La Católica, en cuanto madre, no elige de amar a los unos porque odian a los otros  (heréticos y cismáticos), ya que por voluntad del Señor y con su ayuda debe huir de unos y otros y querer sanar a unos y a otros (Rép. d. car. pel. 2,2,4)

7 – El cisma:  crimen que viola la verdadera paz en la unidad del mundo (C.Pet. 1,28,30) – El origen y la obstinación del cisma es el odio fraternal (Baut. 1,11,16)

8 – Divididos y reducidos en fragmentos  llegarán a desaparecer aquellos que han preferido el orgullo de su animosidad al vínculo santo de la paz católica (C.Parm. 1,4,9) – El castigo más justo de los cismas puede darlo solamente la verdadera unidad (C.Parm. 2,3,7)

9 – La Iglesia, extendida en el universo, que reúne a los miembros de la Jerusalén celeste, sigue siendo un número pequeño, dado que la vía estrecha la siguen pocos; sin embargo, si se suman los que han vivido después del comienzo de la predicación del Evangelio y los que vivrán hasta el fin del mundo, sumados también aquellos pocos que vivieron con fe con anterioridad a sus dos venidas consiguiendo gracia y salvación, tenemos el cuadro completo y bienaventurado de los santos que forman la ciudad sempiterna (Exp. Gl. 24)

10 – La Iglesia es signo de las realidades pasadas y profecía de aquellas futuras (Fe co.no v. 4,7)

11 – Debemos distinguir bien los tiempos de la Iglesia: ahora tiene malos mezclados, entonces no los tendrá (Mens. don. d. Conf. 9,12)

12 -  Éste es el vestido de la Iglesia: variedad en los colores y unidad en el tejido (Serm.Nu. 24,2) – La Iglesia es denominada una por la unidad que reina (Com. Sal. 141,7)

13 – La Iglesia difundida por las naciones habla en todas las lenguas. También tú, siendo miembro suyo, hablas en todas las lenguas. La unidad se vuelve armonía mediante el amor de los miembros que la componen. Y esa unidad misma habla como si fuera un único hombre (Tr.Ev.Jn. 32,7)

14 – Las mismas leyes de la Iglesia, que de alguna manera también son humanas, debemos considerarlas cristianas (Ut. cr. 7,19)

15 – La Iglesia se sirve de todos y está servida por todos (Ve.Re. 6,10) – Diversas son las funciones, pero una misma la vida. Así es también en la Iglesia de Dios. El Espíritu Santo obra en la Iglesia lo mismo que el alma en todos los miembros de un único cuerpo (Serm. 267,4)

16 – La verdadera Iglesia no se puede esconder a nadie, es a todos manifiesta (C. Pet. 2,32,74) – ¡Qué todos ya estén realmente adentro! (Disc.Nu. 25,25)

17 – En la Iglesia de Cristo, esta es la mayor prueba de amor: despreciar también el honor, tan importante para los hombres, con tal que los miembros no sean divididos y se desgarre la debilidad cristiana con la rotura de la unidad (Serm. 10,8)

18 – ¿Quiénes son los enemigos de la Iglesia? ¿Acaso los paganos o los judíos? Los peores enemigos son los malos cristianos, porque viven mal a Cristo en los sacramentos. Mejores son los enemigos que están fuera, de los que estando dentro viven mal: por ellos, la Iglesia está oprimida y entristecida. ¿Pensaron alguna vez, hermanos,  a cuántos les gustaría ser cristianos, pero se escandalizan por las malas costumbres de los cristianos? (Com.Sal. 30,II,d.2,6)

19- Dentro de la Iglesia, los buenos cristianos se duelen mucho por el comportamiento de los malos cristianos. Hasta el final de los tiempos, la Iglesia avanza peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios (Ciu. 18,51,2)

20 – Ésta es la Iglesia que busco -dice San Agustín-: la que, oyendo las palabras de Cristo y practicándolas, soporta a los que las oyen y no las practican. Busco dónde está el trigo que crece entre cizaña hasta la cosecha, no lo que ha hecho o hace la misma cizaña (Cart. cat. s. don. 18,48)

21 – Los apóstoles, veían a Cristo, y creían en la Iglesia que no veían; nosotros, que vemos la Iglesia, creamos también en Cristo, a quien no vemos, y, agarrándonos a lo que vemos, llegaremos a quien aún no vemos (Serm. 238,3)

22 – Actualmente, en medio de tantos males, escándalos, en medio de tantos oprobios de los impíos, no puede decirse que la Iglesia sea gloriosa, puesto que los reyes le están sumisos; lo cual es una tentación más peligrosa y aún mayor (Perf. j. h. 15,35)

Esposa,  Madre y  Virgen

1 – Cristo es el Esposo y la Iglesia la Esposa. ¡ Unidad maravillosa y sublime de esta persona! Si son dos en una sola carne, ¿por qué no dos en una sola voz? Que hable, pues, Cristo, porque en Cristo habla la Iglesia y en la Iglesia habla Cristo (Com. Sal. 30II,4)

Cristo è lo Sposo, la Chiesa è la Sposa. Meravigliosa e sublime unità di questa persona! Dunque, se sono due in una sola carne, perché non sono due in una sola voce? Parli perciò Cristo, perché in lui parla la Chiesa e nella Chiesa parla Cristo (Esp. Sal. 30,II,4)

2 – La Caridad de Cristo es la caridad enteramente fiel del Esposo hacia la Iglesia esposa (Mens. don. d. Conf. 20,27)

3 – Los buenos y los malos comen y beben juntos el Cuerpo y la Sangre del Señor, pero con una diferencia fundamental éstos, en honor del Esposo, llevan vestido nupcial porque no buscan su propio interés, sino el de Jesucristo, los otros en cambio no tienen vestido nupcial porque buscan sus intereses, no los de Jesucristo (Mens. don. d. Conf. 20,27)

4 – ¡Oh novia de Cristo, bella entre las mujeres!; ¡oh espléndida criatura, que avanzas apoyada a tu amado! Brillas cuando su luz te ilumina y no caes cuando él te sostiene. ¡Cuán dignamente eres celebrada en el Cantar de los Cantares, que es tu epitalamio: “El amor hace tus delicias”!

5 – ¡Grandioso misterio! Hemos sido invitados a la boda y nosotros mismos somos la boda. En las bodas humanas, una es la esposa y otros los invitados. Nosotros somos, a la vez, los invitados y la esposa, pues somos Iglesia e invitados en la Iglesia (Serm. 265E,5)

6 - Toda la Iglesia ha sido denominada virgen. Tiene y goza de diferentes dones y tareas: casados y no casados, viudas y vírgenes. Pero todos juntos forman una única virgen. Algunos tienen la virginidad en el cuerpo y otros en el espíritu. ¿Cuál es la virginidad en el espíritu? Una fe íntegra, una esperanza firme y una caridad sincera (Tr.Ev.Jn. 13,12)

7 – La Iglesia, como María, goza de perenne integridad virginal y de incorrupta fecundidad. Lo que María mereció conservar en su cuerpo, la Iglesia lo conserva en el corazón.  La diferencia es que Maria dio a luz a un único hijo; la Iglesia da a luz a muchos, que han de ser congregados en la unidad por aquel hijo único de María (Serm. 195,2)

Cristo-Cabeza, Iglesia-Cuerpo

1 – Hay un único cuerpo, una única cabeza, un único Cristo (Serm 138,5)

2 – Si Cristo es la cabeza y nosotros somos sus miembros entonces el hombre total somos él y nosotros. Cristo es la cabeza y la Iglesia sus miembros (Tr.Ev.Jn. 21,8)

3 – Cristo se dignó de ser una realidad completa también con nosotros: él que era completo aun sin nosotros desde la eternidad (Serm.Nu. 22,19)

4 – Pues ustedes son muchos y son uno;  nosotros somos muchos y somos uno (Com. Sal. 127,4)

5 – Cristo significa ungido. Podemos llamar, en efecto, justamente cristos a todos los ungidos con su crisma, porque este cuerpo entero con su cabeza es el Cristo único (Ciu. 17,4,9)

6 – Entre nosotros y Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, existe una proporción de dos a uno. Para quitar nuestras dos muertos en el cuerpo y el alma, nuestro Salvador ha pagado con su única muerte; para procurarnos dos resurrecciones, en el alma y el cuerpo, antepuso y propuso su única resurrección (Trin. 4,3,6)

7 – Nadie llega a la salvación y a la vida eterna, si no tiene a Cristo por Cabeza; pero nadie podrá tener a Cristo por Cabeza sino quien está en su Cuerpo, que es la Iglesia (Cart. cat. s. don. 19,49)

8 – Nosotros estamos con él en el cielo por la esperanza, y él está con nosotros en la tierra por la caridad (Com. Sal. 54,3)

9 – Los apóstoles veían la cabeza, pero no  los miembros;  nosotros  vemos los miembros, que están en la tierra, y no vemos la Cabeza, que está en el cielo. Vemos su cuerpo y creemos lo referente a la Cabeza (Serm. 229I,2)

Campo y jardín del Señor

1 –Cristo se hizo semilla y germinaba la Iglesia (Serm. 335E,2)

2 – Nosotros damos culto a Dios, y Dios nos cultiva a nosotros (Serm. 87,1,1)

3 – Dios crea al hombre para que sea hombre, trabaja al hombre y lo custodia para que sea bueno y feliz (Gén. lit. 8,10,23)

4 – “Ustedes son campo de Dios, edificio de Dios”. Somos la viña del Señor, porque nos cultiva para que demos fruto, y somos edificio de Dios, porque Quien nos cultiva habita en nosotros. Luego él mismo cultiva y da el crecimiento (Com. Sal. 66,1)

5 – Escúchenme, granos de trigo: no se entristezcan por estar mezclados con quienes son paja: no los acompañarán por siempre. La paja es liviana: si somos realmente grano no podrá aplastarnos. Escúchenme también quienes son paja; escúchenme. La paciencia de Dios les sea de provecho; que el contacto y la amonestación de los que son granos los conviertan en granos. No les falta la lluvia de la palabra de Dios; no sea improductivo en ustedes el campo de Dios. Ánimo: reverdece; hecha espigas, madúrate. Porque Quien los sembró quiere recoger espigas, no espinas (Serm. 223,2)

6 – El jardín del Señor tiene las rosas de los mártires, los lirios de las vírgenes, la hiedra del matrimonio y las violetas de las viudas. En una palabra: en ningún modo, tiene que perder la esperanza de su vocación ninguna clase de hombres (Serm. 304,3)

Casa, Templo, Red, Ciudad de Dios

1 – La casa de Dios es también el templo de Dios y la ciudad de Dios. Todo esto son los fieles cristianos, es decir el pueblo de Dios (Com.Sal. 126,3)

2 – Jesús mostró a los primeros discípulos dóndehabitaba. ¡Qué feliz día y qué feliz noche habrán pasado! ¿Qué habrán escuchado del Señor? También nosotros edifiquemos y hagamos una casa en nuestro corazón, para que él venga, nos enseñe y converse con nosotros (Tr.Ev.Jn. 7,9)

3 – Construir una casa es cosa de pocos; destruirla lo puede hacer cualquier ignorante (Com.Sal. 51,7)

4 – Sean ustedes casa de Dios y la casa estará ya construida (Serm. 107A,9)

5 – Nosotros somos la casa de Dios: somos edificados en este mundo para ser dedicados al fin del mundo (Serm. 336,1)

6 – El edificio de la Iglesia está todavía en construcción, ya que aún no ha recibido a todos los hombres. Dilatándose ya ha abrazado a muchos, pero su misión es de extenderse a todos (Com. Sal. 95,2)

7 – La casa del Señor es la misma esclava de Dios. ¿Y cuál es la casa de Dios? Todo el pueblo de Dios. De hecho, será grata a Dios la oferta que se le dona procediendo de la paz y que  se retribuye en la paz. Quienes no son hijos de esta esclava, más bien amaron la guerra que la paz  (Com.Sal. 115,9)

8 – ¡ Apresurémonos hacia la casa eterna! (Serm. 254,8)

9 – La Iglesia es la misma que nada con los malos peces en la red del Señor, pero de los que queda separada por los sentimientos y las costumbres, y puede presentarse a su Esposo toda radiante, sin mancha ni arruga (Cart. 93,9,34)

10 – La Iglesia canta las alabanzas del temor del Señor. Fue laboriosa durante tantas noches; sufrió en medio de tantos escándalos; fue paciente en el esperar, fuerte en el tolerar, constante en el perseverar. Una vez acabadas las fatigas: “dénle los frutos de sus manos” (Pr. 31,31) (Serm. 37,29)

11 – Hermanos, aquel jardín del Señor, tiene no sólo las rosas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes, la hiedra del matrimonio y las violetas de las viudas. En una palabra: en ningún modo, tiene que perder la esperanza de su vocación ninguna clase de hombres: Cristo padeció por todos (Serm. 304,3)

12 – No se puede amar a Cristo y al mismo tiempo odiar a su ciudad: la Iglesia (Tr. 1 Jn. 2,3)

13 – ¿Quién sería capaz de enumerar todos los testimonios de las Escrituras concernientes a la Iglesia, difundida por todo el mundo? ¿Qué página no dice esto? Todos levantan la voz en favor de la unidad del Señor, porque puso la paz en las fronteras de Jerusalén. Tú, ¡oh hereje!, sin embargo ladras desde el tribunal de la presunción de tu corazón. Elevado es el tribunal, pero ruinoso (Com.Sal. 147,16)                                                             

c) MARÍALA  SANTA

Inmaculada

1 – Exceptuando, pues, a la santa Virgen María, acerca de la cual, por el honor debido a nuestro Señor, cuando se trata de pecados, no quiero mover absolutamente ninguna cuestión (porque sabemos que a ella le fue conferida más gracia para vencer por todos sus flancos al pecado, pues mereció concebir y dar a luz al que nos consta que no tuvo pecado alguno); si pudiésemos preguntarles a todos los santos y santas si estaban exentos de todo pecado, ¿cómo pensamos que habían de responder? “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad está ausente de nosotros” (Na. gr. 36,42)

2 – Y no atribuimos al diablo poder alguno sobre María en virtud de su nacimiento, pero sólo porque la gracia del renacimiento vino a deshacer la condición de su nacimiento (Rép.Jul. o.i. 4,122)

3 –Nuestro Señor Jesús fue hecho del pecado, por haber asumido la carne de pecado, la misma materia, que por el pecado había merecido la muerte. En una palabra: María, descendiente de Adán, murió por el pecado; Adán murió por causa del pecado, y la carne del Señor, venida de María, murió para destruir el pecado (Com.Sal. 34,d.2,3)

4 – Por una mujer fuimos arrojados a la muerte y por una mujer se nos devolvió la salud (Serm. 289,2)

5 – A tu gracia y misericordia debo que hayas deshecho mis pecados como hielo, atribuyo también a tu gracia todo el mal que, bajo tu guía, no he cometido (Conf. 2,7,15; Virg. 52,53)

Virgen

1 – Consagró su virginidad a Dios, cuando aún no sabía quién habría debido concebir. Así en un cuerpo terrenal y mortal habría sido imitada la vida celestial por un voto, no por un  mandamiento; elegiendo por amor, no sirviendo para necesidad (Virg. 4)

2 – La virginidad es imitación de la vida del cielo e corruptible incesante meditación de lo incorruptible en la carne (Virg. 13,12)

3 – Comenzó a ser honrada la virginidad a partir de la Madre del Señor (Serm. 51,16,26)

4 – “Salve, llena de gracia”; ya está contigo el que estará dentro de ti (Serm. 291,4)

5 – Un ángel hace el anuncio, una virgen lo escucha, cree y concibe. En el alma se hace presente la fe, y en el vientre, Cristo. Ha concebido una virgen; asómbrense: una virgen ha dado a luz; asómbrense más aún: después del parto siguió siendo virgen. ¿Quién, pues, podrá explicar plenamente también este nacimiento? (Serm. 196,1)

6 – “¿Cómo puede suceder eso, puesto que no conzco varón?”. Cosa que seguramente no habría dicho si antes no hubiese consagrado su virginidad a Dios. El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”, y ella, llena de fe y habiendo concebido a Cristo antes en su mente que en su seno, dijo: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Sea concebido de modo virginal en la virgen; nazca del Espíritu Santo y de una mujer virgen aquel en quien renacerá del Espíritu Santo la Iglesia, virgen también (Serm. 215,4)

7 – Por su santa concepción en el seno de una virgen, efectuada no por el ardor de la concupiscencia carnal, sino por el fervor de la caridad y de la fe, se dice que nació del Espíritu Santo y de la virgen María, correspondiendo el primer término no al engendrador, sino al santificador, y el segundo, a quien lo concibió y alumbró (Serm. 214,6)

8 – ¿Qué eres tú que vas a dar a luz? ¿Cómo lo has merecido?¿Cómo va a formarse en ti quien te hizo a ti? Eres virgen, eres santa, has hecho un voto; pero si es mucho lo que has merecido; mucho más es lo que has recibido. ¿Por qué esto a ti?… Cree a quien yo he creído. Me preguntas de dónde me ha venido esto. Que el ángel te dé la respuesta. “Dime, ángel, ¿de dónde le ha venido tal gracia a María?” “Ya lo dije cuando la saludé: Salve, llena de gracia” (Serm. 291,6)

9 – María fue siempre virgen antes de concebir, durante  y después del parto (Serm. 191,1,2) – La nobleza del Hijo se manifestó en la virginidad de la Madre  y la nobleza de la madre, en la divinidad del Hijo (Serm. 200,1,2)

Madre de Jesucristo

1 – Maria custodió la verdad en su mente más que la carne en el seno. La Verdad-Cristo en la mente de Maria y la Carne-Cristo en el seno de Maria (Serm. 72A,7)

2 – De ningún provecho le hubiese sido a María su condición de Madre si no se hubiese sentido más feliz por llevar a Cristo en su corazón que por llevarlo en su cuerpo (Virg. 3)

3 – María fue más dichosa por aceptar la fe en Cristo que por concebir el cuerpo de Cristo (Virg. 3,3)

4 – Así como la unión de María y José fue un verdadero matrimonio, y matrimonio sin corrupción alguna; así porque la esposa dio a luz castamente; ¿por qué el marido no lo iba a recibir castamente? De hecho, como aquella esposa lo dio a luz castamente, así la recibió castamente aquel marido José, y como ella fue madre, siendo casta, así él fue padre, siendo igualmente casto. El Espíritu Santo, que reposaba en la justicia de ambos, dio el hijo a ambos (Serm. 51,16,26)

5 – Por lo tanto, no es cierto que José no era el padre porque no fue padre a través del acto conyugal; sin embargo, a la piedad y caridad de José le nació de la Virgen María un hijo, Hijo a la vez de Dios (Serm. 51,20,30)

6 – Pues, ciertamente, aquella Virgen era más santa y más admirablemente agradable a su marido, porque incluso había sido fecundada sin el marido, superior a él por el Hijo, igual por la fidelidad. Por esto, por la fidelidad del matrimonio, merecieron ambos ser llamados padres de Jesús. José era padre y esposo según el espíritu (Mat. conc. 1,11,12)

7 – Al que no contienen los cielos, lo llevaba el seno de una sola mujer. Ella gobernaba a nuestro rey; ella llevaba a aquel en quien existimos; ella amamantaba a nuestro pan. ¡Oh debilidad manifiesta y asombrosa humildad, en la que de tal modo se ocultó la divinidad entera! Gobernaba con su poder a la madre, a la que estaba sometida su infancia, y alimentaba con la verdad a aquella de cuyos pechos mamaba (Serm. 184,3)

8 – Toma el pecho, pero alimenta a los ángeles; está envuelto en pañales, pero nos reviste de inmortalidad; es amamantado, pero es adorado; no halla lugar en el establo, pero se construye un templo en los corazones de los creyentes. Para que la debilidad se hiciera fuerte, se hizo débil la fortaleza (Serm. 190,3,4)

Hija, Corredentora, Madre de la Iglesia

1 – La Virgen María ha precedido a la Iglesia como su figura (Serm. 72A,8) – La Iglesia, pues, imita a la madre de su Señor: dado que corporalmente no pudo ser madre y virgen a la vez, lo es en el espíritu (Serm. 191,2,3)

2 – María era bienaventurada porque escuchó la palabra de Dios y la guardó: guardó la verdad en su mente mejor que la carne en su seno. Santa es María, bienaventurada es María, pero mejor es la Iglesia que la Virgen María. ¿Por qué? Porque María es una porción de Iglesia: un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente pero, al fin, miembro de un cuerpo entero. Si es parte del cuerpo entero, más es el cuerpo que uno de sus miembros. El Señor es Cabeza y el Cristo total lo constituye la Cabeza y el cuerpo. ¿Qué diré? Tenemos una Cabeza divina, tenemos a Dios como Cabeza (Serm. 72A,7)

3 – María fue la única mujer que fue madre y virgen a la vez no solo espiritual, sino también físicamente. Espiritualmente no es madre de nuestra Cabeza, el Salvador en persona, de quien más bien nació ella, porque a todos los que creen en él, entre quienes está también ella, se les llama con razón hijos del esposo (Virg. 6,6)

4 – En cambio, es sin lugar a dudas madre de los miembros de Cristo, nosotros mismos, porque con su caridad cooperó a que naciesen en la Iglesia los fieles que son los miembros de aquella Cabeza. Convenía, pues, que nuestra cabeza, por un extraordinario milagro, naciese de una mujer físicamente virgen, para significar que sus miembros habían de nacer espiritualmente de la Iglesia virgen  (Virg. 6,6)

5 –Solo María fue espiritual y físicamente madre y virgen: madre de Cristo y virgen de Cristo. La Iglesia es, en cuanto al espíritu, plenamente madre de Cristo, plenamente virgen de Cristo en los santos que han de poseer el reino de Dios. En cuanto al cuerpo, sin embargo, no lo es en su totalidad, sino que en unos es virgen de Cristo y en otros es madre, pero no de Cristo. Espiritualmente puede decirse que son madres de Cristo tanto las mujeres casadas como las vírgenes consagradas a Dios (Virg. 6.6)

6 – El Señor , invitado, va a una boda. ¿Qué tiene de extraño que a aquella casa venga a la bodael que a este mundo vino a una boda? Si no hubiera venido a una boda, no tendría aquí su esposa. ¿Y qué significa lo que afirma el Apóstol: los tengo prometidos a un solo esposo, que es Cristo, para presentárselos como una virgen pura? Tiene, pues, aquí a la novia que redimió con su sangre. la Palabra es el novio, y la carne humana la novia. Ambas cosas es el único Hijo de Dios, Hijo del hombre también él mismo. El seno de la Virgen María, es el tálamo de donde se hizo cabeza de la Iglesia. La Iglesia se une a aquella carne y así tenemos al Cristo total, cabeza y miembros (Tr.Ev.Jn. 8,4)

7 – Su madre lo llevó en el seno: nosotros llevémoslo en el corazón; la virgen quedó grávida por la encarnación de Cristo, estén grávidos nuestros corazones de la fe en Cristo; ella alumbró al salvador; alumbremos nosotros la alabanza. No seamos estériles; nuestras almas sean fecundas de Dios (Serm. 189,3)

8 – Santa Maria hizo la voluntad del Padre y la hizo completamente, y por ello significa más para María haber sido discípula de Cristo que haber sido madre de Cristo. Más dicha le aporta haber sido discípula de Cristo que haber sido su madre (Serm. 72A,7)

9 – Lo que admiran en la carne de María, realízenlo en el interior de vuestra alma. Quien cree en su corazón con vistas a la justicia, concibe a Cristo; le da a luz quien con su boca lo confiesa con la mirada puesta en la salvación. Así, pues, en vuestras almas abunde la fecundidad (Serm. 191,3,4)

                                     

  Traducción: Beatriz May

Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen.

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