Santuario della Madonnetta

2013-03-10 · Cuarto Domingo

Cuarto Domingo de Cuaresma

Lecturas: Josuè 5,9.10-12; Corintios 5,17-21; Lucas 15,1-3.11-32 1 - Alègrate Jerusalén - La liturgia de hoy exulta de alegrìa porque la humanidad ha sido liberada de la "infamia de Egipto", o sea de la esclavitud que existía en el pueblo hebreo antes de la liberación: sin patria y sin familia, sin padres y sin hermanos

Les suplicamos en nombre de Cristo: dejáos reconciliar con Dios

Lecturas: Josuè 5,9.10-12; Corintios 5,17-21; Lucas 15,1-3.11-32

1 – Alègrate Jerusalén - La liturgia de hoy exulta de alegrìa porque la humanidad ha sido liberada de la “infamia de Egipto”, o sea de la esclavitud que existía en el pueblo hebreo antes de la liberación: sin patria y sin familia, sin padres y sin hermanos. El pecado produce un equivalente efecto espiritual: nos rinde esclavos de nuestras pasiones y de las de los otros. Pero el Señor “està cerca de quien lo busca, lo libera de todas sus angustias”, entonces nos da la libertad y la alegría verdaderas.

2 - Nuestra casa – El trasfondo de la parabola del hijo pródigo es una visiòn de la inmensa bondad, misericordia e intuición educativa del padre. El quiere el verdadero bien de sus hijos, pero nunca los obliga: su casa, sus bienes, el tipo de trabajo, no tienen nunca que tener prioridad sobre una relaciòn de amor y de libertad filial. La parábola es un tema de una actualidad candente, ya sea porque capta perfectamente el verdadero significado de las relaciones del hombre con Dios y de los hombres entre ellos, ya sea porque hoy estas relaciones están de nuevo en crisis. El hombre, como el joven hijo de la parábola, está muy ocupado a retomarse su absoluta libertad e independencia, hablando solamente de derechos y no de deberes

3 – Ser hijos – “Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo que es mio es tuyo”: palabras llenas de sabiduría y de dulzura, para recordarnos que somos el fruto del amor infinito del Padre generosísimo, y que alejandonos de Él, no podremos sobrevivir. El primer paso de la reconciliación es “volver” a amar a Dios-Padre con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas: Él es el principio, el centro, el todo. El país “lejano”, del que se habla en la parábola, es la situación espiritual y material en la que nos olvidamos completamente de Dios y vivimos como si no existiera. El ateísmo y el agnosticismo reinantes, crean efectivamente esta condición desesperante, en la que hay que vivir prescindiendo de Dios y de los demàs.

4 – Ser hermanos – En cambio, somos todos hermanos, porque venimos del mismo padre y todos somos amados como hijos en el Hijo con un idéntico amor paternal. Este es el significado cristiano existencial de las palabras de San Pablo: “Si uno està en Cristo es una persona nueva”. Esto tambièn significa que todos somos amados con el mismo amor por el Padre con el mismo amor con el que ama a su Hijo predilecto, Jesús; es por esto que Jesús puede decirnos: “Ámense como yo los he amado”. Y San Agustìn dice: “Ellos dejarán de ser nuestros hermanos cuando dejen de decir: Padre nuestro”. Ese “nuestro” indica dos relaciones: Jesús y yo, todos los hombres y yo. Este es entonces el segundo paso de la reconciliaciòn cuaresmal: “volver” a amar a los demàs como hermanos en Jesús.

5 - Puntos concretos - a) Preguntémonos si en relaciòn con Dios somos hijos, mercenarios o sirvientes. Un clima de miedo, de impaciencia, de letargo, de chantaje mezquino… seguramente no denotan un amor filial sincero! Hay que hacer todo solamente por amor de Dios, sin ningún tipo de intereses y sufriendo por no poderlo amar aun más. B) ¿Y en la familia? ¿y en la sociedad? ¿y en la Iglesia? Tal vez sin darnos cuenta, nosotros también “hemos pedido la parte de herencia que nos toca”, que es la vida, para administrarla en absoluta libertad, esclusivamente delante de Dios y de los demás. Mientras que en una familia de verdad, todo debe ser un bien común…