2013-03-17 · Navidad Del Señor
Navidad Del Señor
Lecturas: Isaías 9,2 4
Os ha nacido hoy un Salvador que es el Cristo Señor.
Lecturas: Isaías 9,2 4. 6 7; Tito 2,11 14; Lucas 2,1 14.
1 – El ambiente – Es el más pobre, humilde, familiar e íntimo que se pueda imaginar. Pensemos en las condiciones precarias de María después de un viaje tan largo de Nazareth a Belén, reducida a buscar refugio en el campo abierto, porque no hay lugar para ellos, ni con sus familiares ni en otro lugar; pensemos en la noche fría de diciembre, en la suciedad de la gruta, en la soledad… Pero todo esto no cuenta nada frente a lo que está por suceder: ¡el Salvador del mundo, el Esperado por toda la gente, la Luz verdadera que ilumina todo hombre, viene a destruir a las tinieblas del mal!
2 – En todo es uno como nosotros – Ésta es la primera verdad de la Navidad que abre el corazón de todos a la esperanza: el Señor quería llevar toda la pobreza y la miseria de la condición humana para hacerlas suyas y liberarnos de ellas. En la gruta de Belén está presente cada pecado, cada dolor, cada deseo de rescate de toda la humanidad. El Señor es verdaderamente uno de nosotros. Mejor dicho, el Emanuel: Dios-con-nosotros.
3 - La Luz vence las tinieblas – ¿Qué hay más conmovedor de un niñito que da sus primeros vagidos? Pues bien, Dios ha querido mostrarse así para convencernos que no tenemos que tenerle miedo, para que no lo pensemos sólo grande, inaccesible en el esplendor de su omnipotencia, terrible en su justicia implacable, lejano e inaccesible en su superioridad infinita. La luz que vence las tinieblas no es más que su amor, humanísimo porque divino. De ella emana ese calor que hace revivir todos los corazones que se han vuelto áridos por la violencia del egoísmo y del odio.
4 - Gloria a Dios… Paz en la tierra – La “buena voluntad” en un hombre llega cuando se siente amado. No puede ser de otra forma. Así, Dios suavemente e irresistiblemente invita al hombre a recuperar la confianza, serenidad, entusiasmo, buena voluntad a través de las pruebas tangibles de su amor. En la realidad de un Dios que se hizo niño que morirá en la cruz está la prueba definitiva de su amor.
5 – En el hombre está Dios – ¿Quién de nosotros no ama a un niño recién nacido? Esta es la primera representación del hombre y la más convincente. La eficacia de la Navidad es igual a la novedad absoluta de un niño que es Dios. Por esto el mensaje de Belén es una invitación implícita a amar a todos los hombres, desde el más pequeño y débil al más grande, a hacer la paz entre nosotros, a no asumir actitudes de hostilidad ni de superioridad, a recibir en ese Niño a todos los pequeños, los pobres, los que sufren. En definitiva, a vivir como en esas primeras horas de luz que vivió la humanidad en la gruta de Belén.
6 - Jesús nace en ti – El núcleo del misterio de la Navidad se encuentra en esta revelación fundamental: Dios está dentro mío y es una sola cosa conmigo. La nueva fuerza para afrontar la vida de todos los días la encuentro en Él. Nunca estoy solo y perdido, Dios nunca me abandona, mis fuerzas no son pocas para afrontar las pruebas de la vida: ¡Él está ahí! Ningún cristiano puede celebrar la Navidad sin haber percibido este primer resultado: poseer a Dios por completo para realizarse plenamente.
7 – María es la madre de Jesús y nuestra - María fue madre por su santidad y por la plenitud de gracia. Pudo concebir virginalmente a Cristo en su seno, porque ante todo lo había concebido en su corazón, a través de la virginidad de la fe: “De ningún provecho le hubiese sido a María su condición de Madre si no se hubiese sentido más feliz por llevar a Cristo en su corazón que por llevarlo en su cuerpo” (S.Virginidad 3). Así como ella ha cooperado activamente a la concepción física del verbo en su seno, así coopera activamente a la concepción espiritual de los fieles en el seno de la Iglesia. Decía San Francisco: “Quien quiere progresar en la vida de Dios, necesita a una madre, María”.