Santuario della Madonnetta

2013-02-17 · Primer Domingo

Primer Domingo de Cuaresma

Lecturas: Deuteronomio 26,4‑10; Romanos 10,8‑13; Lucas 4,1‑13

Padre, no te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno (Jn 17,l5).

Lecturas: Deuteronomio 26,4‑10; Romanos 10,8‑13; Lucas 4,1‑13.

1 ‑ Cuaresma – Los cuarenta dìas de la cuaresma simbolizan la vida terrenal, que es tambièn perìodo de prueba y de preparaciòn para ascender a la vida eterna; en cambio los cincuenta dìas de la Pascua tienen que ser vividos saboreando desde ya las bienaventuranzas de la vida eterna. La Iglesia en las pròximas semanas nos lleva a reflexionar seriamente sobre el misterio de la vida, y nos sugiere los aspectos màs importantes: tentaciòn-libertad, pecado-conversiòn, muerte-resurrecciòn.

2 ‑ Con Jesùs – Antes de iniciar su vida pùblica, Jesùs se retira a la montaña de Jèrico en el màs absoluto recogimiento, inmerso en Dios y en todo tipo de tentaciòn del diablo. Luchò victoriosamente por nosotros y con nosotros, con la oraciòn y el ayuno, señalandonos el camino a seguir para redimirnos del mal. “El Espìritu conduciò Jesùs en el desierto para ser tentado por el diablo… El diablo despuès de haber agotado todo tipo de tentación, se alejó de él, hasta el momento oportuno” (Evangelio). ¿Quièn puede contar todas las citas entre Jesùs y el Tentador del hombre, durante toda su vida terrenal? Ahora bien, si Jesùs quiso revivir en sì todo tipo de tentaciones de los hombres – y las venciò una vez por todas- nos demuestra que tambièn nosotros podemos lograrlo con su gracia.

3 ‑ La tentaciòn – No es sòlo el resultado de la concupisciencia, o sea de la inclinaciòn al mal de la naturaleza humana decaìda por el pecado original, es decir un episodio negativo, una desgracia, una interferencia maligna del demonio; sino que es un hecho connatural a la libertad del hombre, una fuerza dialéctica de los impulsos màs profundos del corazòn, que busca lo que es infinito pero es atraìdo por las cosas que tienen fin. La misma libertad, es una exaltante tentaciòn, o sea una invitaciòn para elegir, y para saber elegir – entre las infinitas cosas- lo mejor. De esta manera, la tentaciòn lleva de a poco a individualizar el ùnico bien por el cual vale la pena vivir; excava en lo profundo del corazòn y ayuda a tener toda la vida presionada, ferviente, en tensiòn: “Si nos falta la tentaciòn, se acaba la oraciòn” (San Agustìn, Carta 130). Por lo tanto, su funciòn es realmente valiosa, porque es extremamente selectiva, o sea que es una oportunidad permanente de perfeccionamento, una verdadera gracia de Dios.

4 - Dos Tentadores – La historia del hombre empieza y termina en un contexto mucho màs amplio que su propia vida personal. Alrededor del hombre, evidentemente, estàn Dios y el demonio. La vida de cadauno està marcada por esta doble presencia. El demonio o satanàs, es el tentador maligno, el acusador, el enemigo del hombre; pero el màs grande “Tentador” no es el diablo, màs bien Dios: el primero nos tienta engañandonos, el segundo nos tienta con la generosidad. Efectivamente, la distancia entre el bien y el mal es siempre limitada, mientras que la distancia entre un bien que termina y el Bien absoluto, es infinita. Y asì, la acciòn del demonio contribuye al plan salvifico de Dios: sin que èl lo quisiera fuè condenado a revelar los planes de Dios y a cooperar con él, nos informa de los puntos débiles de nuestra vida espiritual.. Esta es la ùnica justificaciòn posible, de porquè Dios permite la acciòn del demonio: para obtener un bien mayor.

5 – Las tentaciones en concreto – El Evangelio nos recuerda las tres clàsicas tentaciones del hombre: adorar la materia (“el pan”), adorarse (“la libertad”), el placer de afermarse sobre los otros (“el dominio”). Existen otros dos panes o causas de tentaciones negativas: la codicia (abuso de la propia libertad, todo està permitido, no tengo pecados,…) y el miedo (renuncia a la propia libertad y dignidad, al esfuerzo, a razonar con la propia cabeza, a ser sì mismos, a superar el mal). He aquì, puès, el objetivo principal de la Cuaresma: estimularnos a superar las tentaciones del mal para liberar nuestro corazòn y fortalecer la voluntad, rindiendolo capaz de recibir las tentaciones de Dios, o sea las invitaciones a escucharLo y a vivir como Jesùs.