Santuario della Madonnetta

2013-02-24 · Segundo Domingo

Segundo Domingo de Cuaresma

Lecturas: Génesis 15,..17‑18; Filipenses,17‑4,1; Lucas 9,28‑36

Cristo nos transfigurarà en su cuerpo glorioso

Lecturas: Génesis 15,..17‑18; Filipenses,17‑4,1; Lucas 9,28‑36.

1 ‑ El contexto – La Transfiguraciòn es un intermedio pascual, situado sabiamente entre la pasiòn y la muerte de Jesùs: no es una muestra de mero triunfalismo terrenal, màs bien la anunciaciòn de la suprema humillaciòn de Jesùs: pasiòn de cruz, de muerte y de resurrecciòn. La verdadera gloria de Cristo es el sacrificio de su vida infinita para que el hombre se salve y resurja definitivamente del mal.

2 – La imàgen de Dios – “Mientras oraba, el su rostro resplandecìa y sus vestidos eran de una blancura fulgurante”. La Transfiguraciòn de Cristo no es solamente un destello de divinidad para animar la fè vacilante de los apòstoles, pero la indicaciòn en la vida humana de un proceso continuo de transformaciòn y de sublimaciòn en la vida de Dios. Alude San Pablo: “Nuestra patria està en los cielos, y desde allì esperamos como salvador a nuestro Señor Jesucristo, quien transfigurarà nuestro cuerpo miserable para adaptarlo a su cuerpo glorioso”. La Cuaresma es para todos los cristianos una experiencia intensa de transfiguraciòn, que consiste en la purificaciòn del mal y sublimaciòn a travès de una nueva forma de vivir segùn el Evangelio. De esta manera, la imàgen del hombre manifiesta y transfigura el rostro de Dios.

3 – Una comparaciòn – Nuestra transformaciòn en Cristo exige una confrontaciòn continua con las palabras, los gestos, los hechos de la vida de Jesùs: vivir y morir como Éll! Ahora, si comparamos nuestra forma de ser con la suya, por desgracia, nos encontramos con dos modelos antitèticos. He aquì dos textos de referencia: “Muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo: tienen como dios a su vientre, hacen alarde de lo que tendrìan que avergonzarse, y estàn pendientes de las cosas de la tierra” (San Pablo) – “Quien me quiere seguir, renegue a sì mismo y tome su cruz cada dìa. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mi causa, la salvará “(Lucas).

4 – Ya estamos en la nube – El hombre y la creaciòn se estàn moviendo hacia “cielos nuevos y tierra nueva”. Y asì, a pesar el pecado y la muerte, el amor de Dios y del hombre crece siempre màs y transforma los corazones de todos. Aùn somos peregrinos, por supuesto, pero ya podemos anticipar los bienes del cielo. Mirando al hombre de hoy, màs allà de sus problemas y fracasos, sin duda surge y aprieta una ansiedad de cosas nuevas, tanto para el individuo como para la comunidad (familias, ciudades, naciones). La transfiguraciòn del hombre y de las realidades es la base de todo serio trabajo “penitencial”, que contrasta el mal injertando el bien. 

5 – Puntos concretos - a) Examinemos si nuestra vida todavìa està arraigada al egoismo y al materialismo, es decir “al vientre y a las cosas de la tierra”; b)ciertos hàbitos y costumbres pesan negativamente sobre los demàs e impiden una verdadera vida de relaciòn (en familia, entre colegas de estudio y de trabajo); c) decidamos de salir de nuestro auto-aislamiento, excusa muy còmoda para no tomar en serio el bien de todos. Por otro lado, no se puede pretender que el mundo cambie, se transforme, sin el aporte de todos. San Agustìn nos lo recuerda asì: “No hay que desesperarse: oren, prediquen y amen. El Señor es realmente poderoso: busquemos juntos” (Comentario al Evangelio de Juan 6, 24).