IX - LA VIDA CRISTIANA
FE Y SPERANZA
Las virtudes teologales o sobrenaturales
1 – ¿Cuál es la virginidad del espíritu? Una fe íntegra, una esperanza sólida, una caridad sincera (Tr. Ev. Jn. 13,12)
2 – Hermanos, llenos de admiración, creamos; creyendo, obedezcamos; obedeciendo, esperemos lo prometido (Serm. 376,1)
3 – Perseveren en la fe, alégrense en la esperanza y ardientes de caridad, canten (Serm. 260C,7)
4 – Siempre hay que actuar las obras de misericordia, la caridad llena de afecto, la piedad religiosa, la castidad incorrupta, la mesura de la templanza, en todo tiempo y lugar.¿Quién, sin embargo, es capaz de mencionarlas todas? Todas juntas forman como el ejército del general que tiene su trono en el interior de tu mente. Jesucristo, el Señor, se sirve de ellas como ministros propios. Y quién es el que manda sólo lo conoce él mismo y quien las recibe (Tr. 1Jn. 8,1)
LA FE
1 - Hay que creer sin dudas, con firmeza y perseverancia (Tr.Ev.Jn. 106,6) - Quien quiere hablar de cosas en las que no cree, quiere derramar cosas de las que no se ha llenado (Serm.Nu. 9,1)
2 – No se puede creer sin un sentido religioso de la fe (Gén.lit. 5,4,7)
3 – Una cosa es creerle a Cristo, y otra cosa es creerlo Cristo, y otra más todavía es creer en Cristo (Serm. 144,2,2) - Es atraído a Cristo quien recibe el don de creer en Cristo (R. d. cart. pel. 1,3,6)
4 – Cristo condujo a los necios con la fe; ustedes los conducen con la razón (Ut. cr. 14,32)
5 – El creer es propio de la fe, y el obrar de la caridad (Com. Sal. 31,2,5)
6 – A Dios debemos dar culto de latría, tanto en los ritos litúrgicos como en nuestras conciencias.
7 – Si me fijo en el número de los ateos declarados y en la muchedumbre de los perversos, argumento así: todos ellos prácticamente afirman o sustentan que Dios no existe. Ahora, el que cree que a Dios le agradan las malas acciones del hombre, no lo cree realmente Dios. Porque si es Dios, es un Dios justo; y si es justo, le repugna la injusticia, le repugna la maldad. De ahí que cuando tú piensas que le agrada la maldad, estás negando a Dios. Tú apártate de ellos con el corazón y con la vida (Com. Sal. 52,2)
8 – La superstición es una alianza pestilente entre hombres y diablos, casi un pacto de infiel y de pérfida amistad (Doctr.cr. 2,23,36)
9 – El grano de mostaza es algo insignificante; nada es más despreciable a la vista y, sin embargo, si lo pruebas, nada tiene sabor más picante: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza…” Eso significa justamente el ardor de la fe, llevado a al más alto grado en la Iglesia y la fuerza que es innata en tal fe (Serm. 246,3)
10 – En materia de religión son dignos de elogio dos tipos de personas: los que ya han encontrado, que también hay que juzgarlos como los más felices, y los que buscan con el mayor celo y la más alta integridad (Ut. cr. 11,25)
11 –¿Quién no ve que primero es pensar que creer? Nadie, en efecto, cree si antes no piensa que se debe creer. Y eso aunque el mismo acto de fe no sea otra cosa que el pensar con el asentimiento: piensa creyendo y cree pensando. Porque la fe, si lo que se cree no se piensa, es nula (Pr. san. 2,5)
12 – No lo entiendes para que lo creas; pero lo crees para entenderlo. Lo que se necesita es la fe: entender es la recompensa (Serm.229G,4) – Entiende para creer, cree para entender (Serm. 43,9)
13 – La fe purifica el corazón y hace que los ojos se abran y se iluminen cada vez más. Obviamente, todo esto no lo hace el hombre solo con sus recursos naturales, pero con la ayuda de Dios y su don (Com. Sal. 118,d.18,3)
14 – Es difícil que viva mal quien cree bien. Crean de todo corazón, crean sin cojear, sin dudar, sin argumentar con sospechas humanas contra la fe misma (Serm. 49,2)
15 – El comienzo de una vida buena, merecedora de la vida eterna, es la verdadera fe que consiste en creer lo que aún no ves, y su recompensa es ver lo que ahora crees (Serm. 43,1)
a) La Revelación
La Palabra de Dios
1 – La Palabra de Dios más sublime, antes de su acción en el mundo, es la razón inmutable de esa misma acción, y sin sonido que resuena y pasa, tiene una fuerza que permanece eternamente y actúa en el tiempo.Sin embargo, cuando con nuestro oído interior percibimos algo de este lenguaje, nos acercamos a los ángeles. Es justamente la Verdad inmutable, que de modo inefable habla de si a la conciencia de la criatura racional o a través de otra criatura (Ciu. 16,6,1)
2 – La palabra de Dios dice con entera libertad y claridad que los que viven mal no pertenecen al reino de Dios (Tr. baut. 4,18,25)
3 – El Señor pronunciará sobre la tierra una Palabra breve, pero exhaustiva (Serm.Nu. 11,2)
4 – Una cosa es crear con la Palabra y otra ser creados por ella; pero el que pronuncia la Palabra, tiene la Palabra, y por lo tanto crea con la Palabra, y si crea con la Palabra, no ha creado la Palabra (Serm. 380,3)
5 – Los hombres grandes son de pocas palabras; los pequeños en cambio, teniendo menos inteligencia, desean discursos más largos (Serm. Nu. 11,3)
6 – Hay que hacer primero los surcos, para que puedan ser colmados; ábrase la dureza de nuestro corazón con el arado de la palabra de Dios (Com. Sal. 64,15)
7 – Dios habla de muchas maneras al hombre desde el exterior a través de un documento, un hecho, una criatura, un profeta, un ángel. ¿En qué consiste el hablar, sino en manifestar la voluntad? Además, Dios le habla interiormente al hombre: en el alma y en varias maneras: en el sueño y en el éxtasis. Nadie puede saber lo que Dios quiere, a no ser que sea capaz de reconocer un cierto clamor silencioso de la verdad que resuena en su interior. Dios habla también a la conciencia de los buenos y de los malos (Serm. 12,4)
8 – La palabra de Dios es saludable para quienes la entienden bien, pero es un peligro para quienes pretendan distorsionarla, según la perversidad de su corazón (Com. Sal. 48,d.1,1)
9 – La Palabra de Dios también otorga gloria al heno, y una gloria no transitoria, pues también a la carne otorga la inmortalidad (Serm. 124,1)
10 – Agárrate a la Palabra, pues por ti tomó el heno la Palabra. Cristo es la Palabra encarnada (Serm. 289,3)
11 – Dios se comunica secretamente, a muchos les habla al corazón; y cuando hay un gran silencio en el corazón, se produce un gran sonido, cuando dice con fuerte voz: Yo soy tu salvación (Com.Sal. 38,20)
12 – Todo pasa, pero no hemos de asustarnos: La palabra del Señor permanece para siempre (Serm. 301,11,9)
13 – Las acciones de Jesús son palabras (Tr.Ev.Jn. 25,2)
14 – Para Jesús nuestro Señor , no suponía esfuerzo hablar, puesto que era la Palabra (Serm. 103,2,3)
15 – Muchas son las formas en que Dios nos habla. A través de un libro de la Escritura, una estrella en el cielo, un profeta, un ángel, un sorteo; interiormente habla dentro del alma o de la conciencia. Nadie puede saber lo que Dios quiere, a no ser que sea capaz de reconocer un cierto clamor silencioso de la verdad que resuena en su interior (Serm. 12,4)
16 – Anuncien a Cristo donde puedan, a quien puedan y cuando puedan. Se les pide la fe, no la elocuencia (Serm. 260E,2)
17 – La palabra de Dios es tu adversario porque prescribe lo contrario de lo que haces (Serm. 9,3)
18 – En la vida bienaventurada nadie será maestro de la palabra, sino que el Maestro será la Palabra (Serm. 179,7)
19 – Cuando arribemos a tu presencia, cesarán estas muchas palabras que ahora hablamos sin entenderlas, y tú permanecerás todo en todos, y entonces modularemos un cántico eterno, loándote a un tiempo unidos todos en ti (Trin. 15,28,51)
20 – ¡Ay, el revelar emocionante y el predicar! ¡Ay, que fluir repentino del nutrimento vivo del corazón del Señor! (Serm. 119,2)
La Sagrada Escritura
1 – En la Escritura se encuentran las dos cosas: se manda y se ruega; lo que es mandado, se pide en el ruego (Serm.Nu. 30,14)
2 – Ella nos dice las noticias que podían ser útiles no sólo para el conocimiento de las cosas creadas, sino también para el simbolismo de las futuras (Gén. lit. 5,8,23)
3 – La Escritura no manda, sino la caridad; ni reprende, sino la codicia, y de este modo forma las costumbres de los hombres (Doctr. cr. 3,10,15)
4 – Tanto más o menos sabiamente habla un hombre cuanto más o menos hubiere aprovechado en las Santas Escrituras (Doctr. cr. 4,5,7)
5 – Como los autores de las Escrituras divinas, pensaron sobre todo en el contenido, así los autores mundanos tienen casi como única preocupación las palabras (Rép. Adim. 11)
6 – Lo que se lee en las locuciones figuradas ha de examinarse con diligente consideración, durante el tiempo que sea necesario para llegar a una interpretación que nos conduzca al reino de la caridad. Mas si la expresión ya tiene este propio sentido, no se juzgue que allí hay locución figurada (Doctr. cr. 3,15,23)
7 –Dios, en su misericordia indecible, no se ha desdeñado jugar, en cierto modo, con nosotros niños, con parábolas y semejanzas y curarnos con este barro nuestros ojos interiores (Ve.Re. 50,98)
8 – Cuando se lee la Escritura hay que reconocer la presencia del Espíritu Santo, percibir su contenido profético; se ha de rechazar la servidumbre carnal para retener la inteligencia de quien es libre (Rép.Adim. 15,3)
9 –Estos cielos, es decir, estos Libros sagrados han sido escritos por el dedo de Dios. Han sido elaborados por el Espíritu Santo que actuaba en los santos y en quien se hallan las entrañas de la misericordia de Dios (Com. Sal. 8,8)
10 – El firmamento es la divina Escritura; los astros del firmamento, la comprensión de las Escrituras; las luces del cielo, la capacidad intelectual de penetrar la Escritura (Serm. 229S,1)
11 – En la Palabra de Dios todo lo que, en sentido propio, no se puede referir a la honestidad de la conducta y a la verdad de la fe, hay que tomarlo en sentido figurado (Doctr. cr. 3,10,14)
12 – Nadie va a ser tan tonto y desagradable de querer argumentar que la presencia de los números en la Escritura no sea importante y su frecuencia no se caracteriza por intenciones místicas. Ahora, el discernimiento recto nunca irá contra la razón; el sentido cristiano de la fe, en contra de las Escrituras y el sentido de la paz, contra la Iglesia (Trin. 4,6,10)
13 – La Escritura habla de modo tal que se burla de los soberbios con su sublimidad, asusta a los estudiosos con su profundidad, sacia los espíritus grandes con su verdad, nutre los pequeños con su amabilidad (Gén. lit. 5,3,6)
14 – Los libros de la Escritura están escritos de modo tal que quien los odia no pueda conocerlos, y quien los conoce no pueda que amarlos (Co.Ig.cat. y man. 1,25,46)
15 – La Escritura refiere solamente las noticias útiles sea para conocer las realidades ya creadas sea para prefigurar aquellas futuras (Gén. lit. 5,8,23)
16 – Honra la Escritura y la palabra de Dios, aun la que no es patente. Animado por la piedad, pospón su comprensión. No te obstines en acusar la Escritura ni de oscuridad ni de absurda perversión. Nada hay nada falso en la Escritura. Si hay algo oscuro, no es para negarte su comprensión, sino para ejercitarte mejor a su comprensión. Sé manso delante a las cosas que Dios te oculta (Com.Sal. 146,12)
17 – Leamos toda la Escritura y creámosla toda (Serm. 266,4)
Antiguo y Nuevo Testamento
1 – El Antiguo Testamento no es sólo un relato de hechos ocurridos, sino una predicción de lo que sucedería. Responde a una sola fuente: el Espíritu Santo (Com. Sal. 113, d.1,1)
2 – En la Sagrada Escritura no se denomina testamento únicamente al documento que tiene valor sólo después de la muerte del testador, sino a todo pacto o acuerdo (Com.Sal. 82,6)
3 – Los dos Testamentos repiten la santa verdad fielmente de acuerdo (Cart. 55,16,29)
4 – La Palabra de Dios es espada de doble filo porqué hiere con ambos Testamentos (Com. Sal. 58I,16)
5 – El Antiguo Testamento: nada tan cierto, tan puro, tan religioso (Ut.cr. 6,13)
6 – Se llama Viejo porque fue revelado anteriormente y le corresponde al hombre viejo, se llama Nuevo porque fue revelado posteriormente y le corresponde al hombre nuevo, por el cual debe el hombre salir de la vejez (R. d. cart. Pel. 3,4,13)
7 – En el Antiguo Testamento está prefigurado el Nuevo y en el Nuevo Testamento se manifiesta el Antiguo
8 – En el Antiguo y Nuevo Testamento se encarece tanto la misericordia como la severidad (Rép. Adim. 17,5)
9 – Al Antiguo Testamento pertenece más bien el temor, como el amor al Nuevo, aunque en el Antiguo Testamento esté oculto el Nuevo y en el Nuevo Testamento se manifieste el Antiguo(Cu. He. 2,73)
10 – Los dos Testamentos, nos muestran y enseñan qué regla de vida se debe seguir y cuál el punto de referencia de todas las cosas: el amor, la salvación del alma, el camino de la felicidad (Co.Ig.Cat. 1,18,34)
11 – Cristo es el fin de todas las realidades del Antiguo Testamento y en él se cumplen. Y él, en quien todo quedaba cumplido y manifiesto, continuó hablando en parábolas hasta que su pasión rasgó el velo, para que nada quedase oculto sin ser revelado (Cu.Mt. 15)
12 – Léeme en voz alta, ¡oh Cristo!, el Testamento Nuevo. Hazme dichoso con tu ley. Léelo tú también, cristiano, para que sepas que no se te priva de la presencia de Cristo (Serm. 25,8)
13 – No todos los que se llaman cristianos se transforman en Cristo, sino aquellos a quienes se les quita el velo que cubre en la lectura del Antiguo Testamento. Quitado el velo por medio del Nuevo, entienden tanto el Antiguo como el Nuevo (R.C.Adv.Le.Pr. 2,7,29)
14 – Haz las paces con tu adversario mientras estás en el camino. Tú te hiciste enemigo de la Palabra de Dios (Com. Sal. 128,4)
15- Sea este el comienzo de tu acuerdo con la palabra de Dios: empezar antes que nada a odiarte tal como eres. Entonces, comenzarás ya a amar a Dios tal como él es (Serm. 9,9)
b) Los Sacramentos
1 – Adán, mientras dormía, mereció recibir la esposaEva, que Dios formó de su costilla; porque de Cristo dormido en la cruz iba a proceder la Iglesia cuando su costado fue golpeado por una lanza, haciendo fluir los sacramentos de la Iglesia. La debilidad de Cristo es nuestra fortaleza (Tr.Ev.Jn. 15,8)
2 – Todos los sacramentos de Cristo, sin el amor de la unidad de Cristo, no se poseen para la salvación, sino para la condenación (Rép.Pet. 3,40,46)
3 – Los sacramentos son realidades, en los cuales siempre hay que atender no a lo que son, sino a lo que significan. Si se entiende lo que con ellos se significa, se descubre que son de una misma realidad divina (Rép.Max. 2,22,3)
4 – Los sacramentos no serían en absoluto sacramentos si no tuviesen ciertas semejanzas con aquellas realidades de que son sacramentos. Así como a su modo peculiar el sacramento del cuerpo de Cristo es el cuerpo de Cristo, y el sacramento de la sangre de Cristo es la sangre de Cristo, así también el sacramento de la fe o bautismo es la fe misma (Cart. 98,9)
5 – En la celebración de los sacramentos si usamos un número limitado de elementos naturales como agua, aceite, trigo, vino, es porque son una enseñanza muy elocuente y eficaz de la salvación, capaces de conmover los sentimientos de los discípulos elevándolos de las cosas visibles a las invisible, de las corporales a las espirituales, de las temporales a las eternas (Cart. 55,7,13)
6 – La forma del sacramento se da por el bautismo el agua), la de la justicia por el Evangelio (la Palabra de Dios): el uno sin el otro no lleva al Reino de los cielos (Rép.Pet. 3,56,68)
7 – El sacramento es una Palabra visibile (Tr.Ev.Jn. 80,3)
Bautismo
1 – En el bautismo de Jesús, la Trinidad se revela muy claramente: el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la paloma (Tr.Ev.Jn. 6,5)
2 – Bautice Pedro o bautice Pablo, es Cristo quien bautiza; bautice Judas, es siempre Cristo quien bautiza (Tr.Ev.Jn. 6,7)
3 – En el bautismo se ha realizado la remisión del pecado original y de cualquier mal hecho, como si nunca se hubiera cometido. Por el contrario, la concupiscencia, que es la atracción hacia el mal, permanece como un obstáculo en la lucha por lograr cumplir el bien. Será eliminada completamente, cuando el hombre se hallará en la incorruptibilidad de la vida eterna (Mat. y conc. 1,25,28)
4 – Es la Iglesiacatólica la que da a luz a todos porel bautismo, ya sea que nazcan de su mismo seno, ya fuera de él, pero engendrados todos del semen de su esposo (Tr. baut. 1,15,23)
5 – Hay una sola Iglesia la única llamada Católica; y por lo que tiene como propio en las diversas comuniones separadas de su unidad, mediante ese elemento propio que tiene en ellas, es ella la que engendra, no son las otras. No es la separación de ellas la que engendra, sino lo que han conservado de la Católica; si dejan esto, ya no engendran. Ella es, pues, la que engendra en las Iglesias que retienen sus sacramentos; por eso puede llegar a nacer algo semejante en cualquier parte; aunque no todos los que engendran pertenezcan a la unidad, que es la que ha de salvar a los que perseveran hasta el fin (Tr. baut. 1,10,14) – En la Iglesia católica existe el bautismo, pero sólo en ella se recibe legítimamente (Tr. baut. 1,3,4)
6 –Debe separarse la verdad del sacramento del error de quien ha tenido falsas ideas, aunque se puedan dar ambas cosas en la misma persona, y así, cuando alguien, hallándose fuera en un error, ha sido bautizado con el sacramento verdadero, al retornar a la unidad de la Iglesia la verdadera fe reemplaza a la falsa, pero no puede reemplazar el bautismo verdadero al bautismo verdadero: no puede reemplazarse el bautismo a sí mismo, porque tampoco puede apartarse. Para esto, pues, vienen los herejes a la Iglesia católica, y no para reiterar el bien que ya tienen de Dios (Tr. baut. 4,15,22)
7 – Cuando uno se separa de la Iglesia, el bautismo que está en él se separa también con él. De ahí que no todos los que tienen el bautismo se mantienen en la Iglesia; como no todos los que se mantienen en la Iglesia conservan la vida eterna. O si queremos decir que no se mantienen en la Iglesia sino los que observan los divinos mandamientos, ya concedemos que muchos tienen el bautismo y no se mantienen en la Iglesia (Tr. baut. 5,16,20)
8 – Es único el bautismo, único también es el Espíritu y única la Iglesia. Así, se debe reconocer en cada uno lo que tiene, y se le debe dar lo que no tiene. Todos los que salen de nosotros no son de los nuestros; pero tampoco son nuestros todos los que están con nosotros. De ahí que el sacramento de su gracia lo da Dios por medio incluso de los malos; en cambio, la misma gracia no la da sino por sí mismo o por medio de sus santos. Así, otorga la remisión de los pecados o por sí mismo o a través del ministerio apostólico (Tr. baut. 5,21,29)
9 – Destruyamos la infidelidad del desertor (hereje o cismático) no el carácter del emperador, Cristo Salvador (Rép. Pet. 2,108,247)
10 – Corrijo en ti lo que es tuyo y reconozco lo que es de Cristo (Un. baut. 2,3)
11 – Te habla, pues, la unidad de Cristo: ven, conoce la paz, regresa a las entrañas de la paloma. Has sido bautizado fuera; produce frutos y regresarás al arca de la Iglesia (Tr.Ev.Jn. 6,21)
12 – En los infantes bautizados precede el sacramento de la regeneración, y si conservan la piedad cristiana convirtiéndose en adultos, seguirá en su corazón la conversión, cuyo misterio precedió en el cuerpo (Tr. baut. 4,24,31)
13 – Una cosa es el agua del sacramento, y otra el agua que simboliza al Espíritu de Dios. La primera es visible; la segunda es invisible. Aquella lava el cuerpo y es símbolo de lo que acontece en el alma a través del Espíritu: es purificada y alimentada (Tr. I Jn. 6,11)
14 – En el rito del bautismo no se debe tener en cuenta quién es el que lo da, sino qué es lo que da, ni quién es el que lo recibe, sino qué recibe, o quién es el que lo tiene, sino qué es lo que tiene (Tr. baut. 4,10,16)
15 – No sean unos niños, sino sean niños (Conc.Ev. 2,30,72)
16 – Los niños deben ser bautizados porque, como no son pecadores, tampoco son justos por la presencia del pecado original (Cons.per.pec.baut.par. 1,19,24)
17 – La madre Iglesia, presta a los niños su corazón y boca maternal para que sean formados con los sagrados misterios, porque todavía no pueden creer con el corazón para ser justificados ni confesar la fe con su boca para salvarse (Cons.per.pec.baut.par. 1,25,38)
18 – Con el bautismo se cancela en los niños la concupiscencia, que se halla en el hombre desde su nacimiento, para que no le perjudica si muere (Cons.per.pec.baut.par. 1,39,70)
19 – Dejen que Jesús sea Jesús (el Salvador) incluso para los niños (Mat. conc. 2,35,60)
20 – ¿De dónde les viene la fe a los niños? Con la fe de los padres. Si son purificados por la fe de los padres es porque estaban manchados con el pecado de los padres (Serm. 294,19)
21 – Si se nos manda mirar por la defensa de los huérfanos, ¿con cuánta más razón hemos de abogar por los niños, los cuales, aun bajo la tutela de sus padres, quedarán más abandonados e indefensos si se les priva de la gracia de Cristo, que ellos no pueden pedir para sí (Cons.per.pec.baut.par. 3,13,22)
22 - Los niños no gritan su fe con las palabras sino con la verdad de su inocencia (Ac. Pel. 2,4)
Confirmación
1 – El nombre “Cristo” deriva de crisma y es el nombre de la unción. En ningún otro lado se ungían a los reyes y a los sacerdotes, más que en aquel reino donde vendría Cristo. Fue, pues, Dios ungido por Dios. ¿Con qué aceite, sino el espiritual? En efecto, el óleo invisible está en el sacramento y es algo íntimo. Dios fue ungido para nosotros, y para nosotros fue enviado. Cristo era Dios y era hombre: en cuanto hombre lo era de modo que era también Dios; era Dios de tal forma, que no rehusó el ser hombre. Fue ungido porque era hombre—Dios, y así llegó a ser el Cristo (Com.Sal. 44,19)
Los dones del Espíritu Santo
1 – El Espíritu Santo se nos presenta a través de sus siete dones buenos. A estos, contrastan los siete males opuestos: el espíritu de necedad y error, de temeridad y de cobardía, de ignorancia y de impiedad, de soberbia. Y he aquí los otros siete espíritus peores: la hipocresía, es decir la simulación de la sabiduría, la simulación de la verdad, la simulación del consejo, la simulación de la fortaleza, la simulación de la ciencia, la simulación de la piedad, la simulación del temor de Dios (Serm. 72A,2)
2 – Es cosa grande y concedida a pocos, elevarse sobre todas las cosas que pueden medirse para ver la Medida sin medida; sobrepasar todos los seres que pueden contarse para contemplar el Número que no tiene número; ensalzarse sobra todas las cosas que pueden pesarse a fin de observar el Peso que no tiene peso (Gén.lit. 4,3,8)
3 - A los hombres, pues, se da con medida, y la concordia hace allí un único cuerpo. Como los miembros tienen muchas funciones, pero una sola es el alma que gestiona todo, así son también los diversos dones de los fieles, distribuidos a cada uno, cual a miembros, con medida. Pero Cristo, que los da, no los recibe con medida (Tr.Ev.Jn. 14,10)
4 – El mismo Cristo, al mismo tiempo, dio desde el cielo y recibió en la tierra. Porque el Don, que es el Espíritu Santo, distribuye en común a todos los miembros de Cristo multitud de dones, que se hacen propios de cada uno (Trin. 15,19,34)
5 – Isaías, encomendándonos de cultivar los siete dones conocidísimos del Espíritu, desciende de la sabiduría al temor, no para bajar de grado pero para enseñar, así nosotros debemos subir del temor a la sabiduría, no enorgulleciéndonos, sino progresando. El camino del humilde inicia del valle del llanto: “Dispuso en su corazón los peldaños en el valle del llanto” (Sal.83,6). El valle es símbolo de la humildad, por el cual el corazón se eleva hasta el lugar del descanso y la paz eterna, donde se halla aquella sabiduría resplandeciente que nunca se marchita. Así se sube desde el valle del llanto hasta el monte de la paz (Serm. 347,2)
Sabiduría
1 – Ella es el privilegio de comtemplar la eternidad de la verdad: embellecerse con ella para merecer la vida eterna (Ve.Re. 3,3)
2 – Los sabios en el conocimiento aman sólo la verdad, y en la acción sólo la paz, y en el cuerpo sólo la salud. Pues en la otra vida se perfeccionará en ellos lo que más estiman acá (Ve.Re. 53,103)
3 – Fruto de la sabiduría es la dignidad espiritual (An.Jb.19) – No son los ancianos los sabios: el origen de la sabiduría no es la vejez, sino la eternidad (An.Jb.34)
4 – El conocimiento intelectual de las realidades eternas se atribuye a la sabiduría, y a la ciencia el conocimiento racional de las temporales (Trin. 12,15,25)
5 – La curiosidad sólo desea el conocimiento inseguro de las realidades creadas; la sabiduría desea conocer las realidades eternas e inmutables (Ve.Re. 52,101) – Los curiosos tienen sentimientos mundanos e indagan las realidades espirituales con ojos carnales (Gén. c. Man. 2, 26, 40)
6 – La sabiduría no encuentra lugar cuando no existe la paciencia (Serm. 153,1) – La necedad es la tiniebla del alma (Dos alm. 6,7)
7 – La sabiduría corresponde a los pacíficos, en los cuales todos sus actos están ordenados y no hay impulso alguno contra la razón, sino que todo está sometido a la consciencia del hombre, dado que también él está sometido a Dios (Serm. mon. 1,4,11)
8 - Si es la sabiduría la que hace bienaventurados a los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios, pidamos que seamos librados del mal, pues la misma liberación nos hace libres, esto es, hijos de Dios, para que con el espíritu de adopción invoquemos: ¡Abba, Padre! (Serm. mon. 2,11,38)
Inteligencia
1 – Se conoce a sí mismo tanto más ciertamente de lo que otros le conocen cuanto con la mirada interior puede más ciertamente ver lo que sabe, ver lo que ansía, ver lo que él vive. Cuando estas cosas se nos muestran también a nosotros, entonces deviene verdaderamente conocido para nosotros (Tr.Ev.Jn. 90,1)
2 – A nosotros nos pertenece la gran responsabilidad de caer en la cuenta del mal en que estamos ahora, y de qué mal deseamos ser liberados. Recordemos que estamos hechos a imagen de Dios, y eso es porque tenemos la inteligencia. ¡Reconozcamos, pues, nuestro honor y comprendamos! Comp.Sal. 54,3)
3 – Nadie comprende, a menos que no haya recibido de Dios el don de entender, el sentido de la ley como debe ser entendido, es decir, que se entienda lo que quiere decir, a saber, porque fue impuesta a los que no la habían de observar, y la utilidad que lleva consigo para que haya entrado la ley después del pecado. Cuando alguno hubiese escudriñado la ley y hubiere llegado a lo más elevado de ella, en lo que radica toda ley, sin duda debe amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, y al prójimo como a sí mismo (Com.Sal. 118,d.11,4)
4 – “Señor, dame entendimiento, y conoceré tus testimonios”. Jamás ha de ser interrumpida esta petición. No basta haber recibido la inteligencia: debemos seguir bebiendo siempre de la fuente de la luz eterna. Los testimonios de Dios, cuanto más inteligente se hace uno, tanto más y más se conocen (Com.Sal. 118,d.26,6)
5 – “El Señor conoce los pensamientos humanos, y sabe que son absurdos”. También a los hombres se les dio a conocer los pensamientos de Dios; pero Dios da a conocer su consejo a aquellos que se han hecho amigos suyos. Y en cuanto a ustedes, hermanos míos, no se subestimen: acérquense a Dios con fe. Comprende los pensamientos de Dios el que se sitúa en el firmamento del cielo (Com.Sal. 93,14)
6 – Trasciende el cuerpo y céntrate en el ánimo; trasciende también el ánimo y céntrate en Dios.¡Qué lejos están de saborear lo que es Dios, los entienden carnalmente! Si tú estás en el ánimo, estás en medio: si miras hacia abajo, está el cuerpo; si miras hacia arriba, está Dios (Tr.Ev.Jn. 20,11)
7 – El entendimiento corresponde a los puros de corazón, entendido como el ojo purificado, a fin de que se pueda percibir lo que ni ojo corporal alguno vio, ni oído oyó, ni ha penetrado en el corazón del hombre (Serm. mon. 1,4,11)
8 – Si el entendimiento es el que hace que sean bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios, oremos para que no caigamos en la tentación, para que no tengamos un corazón doble, no ordenando todo al verdadero bien al cual dirigir todas nuestras acciones, sino persiguiendo al mismo tiempo los bienes temporales y los eternos (Serm. mon. 2,11,38)
Consejo
1 – Nuestra vida está expuesta a la turbación de las tentaciones y los escándalos, si tal vez se deslizan poco a poco y furtivamente algunos delitos que se apoderan de la fragilidad humana, no debe faltar el consejo. Esto significa que se haga lo que el Señor dice: Perdonen y serán perdonados (Serm. 347,3)
2 – El consejo tiene por base la misericordia. En ella se purifica el alma, en las garras de la confusión y alboroto consigo misma por la suciedad que la desfigura. Aquí el hombre se ejercita denodadamente en el amor del prójimo y se perfecciona en él (Doct.cr. 2,7,11)
3 – El consejo corresponde a los que practican la misericordia, porque hay un único remedio para librarse de tan grandes males: como deseamos que se nos perdone y como deseamos que se nos ayude en las necesidades, así debemos también perdonar y ayudar a los demás (Serm. mon. 1,4,11)
4 – Si el consejo es el que hace bienaventurados a los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia, perdonemos las deudas a nuestros deudores, y oremos para que se nos perdonen nuestras deudas (Serm. mon. 2,11,38)
5 –Cuando se nos manda o se nos exhorta a que demos algo de nuestros bienes a los necesitados, lo que recibimos es un consejo, no hemos de enorgullecernos cuando damos. Si lo que recibiste es un consejo, el cumplirlo te reporta más utilidad a ti que a aquel a quien lo diste. Quien quiere recibir un consejo, quiere recibir algo que le es provechoso a él, y quien da el consejo mira por el bien del otro. Y si mira por el bien del otro, resulta provechoso para aquel por cuyo bien mira (Sem. 389,3)
6 – Cada cual dé al otro lo que tiene; otorgue al necesitado lo que tiene de más.Si posee don de consejo: dirija al prójimo; tratando de disipar con la luz de su espíritu de fe las tinieblas de la duda (Serm. 91,7,9)
7 – De uno se dice: Tiene buenos flanqueadores, para indicar o que sigue los buenos consejos de personas honestas o que vive de buenos consejos (Com.Sal. 127,11)
8 – En cada mala acción algo proviene de la astucia del consejero diabólico, algo de la indolencia de quien pone su voluntad, algo de la justicia de quien castiga. El diablo sugiere, el hombre consiente, Dios abandona (Rép.Fau. 21,9)
Fortaleza
1 – La fortaleza está en la humildad porque toda soberbia es frágil. Entonces no teman a los soberbios (Com.Sal. 92,3)
2 – La ambición hace fuertes a los paganos, la caridad fortifica a los cristianos (Rép.Jul. o.i. 1,83)
3 – La fortaleza cristiana comporta no sólo la práctica del bien, sino también la paciencia frente al mal (Serm. 46,13)
4 – No se atribuyan la fortaleza. Dice el Señor: si es la vuestra, y no es la mía, entonces es dureza, no fortaleza (Com.Sal. 103,d.4,14)
5 – La fortaleza cristiana no contrasta el oprobio, es decir la ofensa que el enemigo me echa en cara; no contrasta la confusión, es decir ese sentimiento que me hace remorder la conciencia, no contrasta la vergüenza, ese sentimiento que hace ruborizar el rostro por la imputación de un falso crimen (Com.Sal. 68,d.2,4)
6 – La fortaleza corresponde con aquellos que tienen hambre y sed. En efecto, están en el dolor porque anhelan el gozo de los verdaderos bienes y deseando apartar su corazón del afecto a las cosas terrenas y temporales (Serm. mon. 1,4,11)
7 – Si la fortaleza es la que hace que sean bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia porque ellos serán saciados, oremos que el pan nuestro de cada día se nos dé hoy para que, fortalecidos y sustentados por él, podamos lograr la saciedad completa (Serm. mon. 2,11,38)
Ciencia
1 – Esta es la perfecta y completa ciencia: conocer que el hombre por sí no es nada; y todo lo que es, lo recibe de Dios, y lo es por él (Com.Sal. 70,d.1,1)
2 – La ciencia de Dios es muy diferente de la nuestra y es su misma sabiduría; la sabiduría, su misma esencia o substancia. En la maravillosa simplicidad de su naturaleza, el saber no difiere del ser (Trin. 15,13,22)
3 – La ciencia de Dios tiene como socia la caridad como maestra la humildad (Com. Sal.) – La ciencia que Dios te ordena pertenece a la ley de Dios. He aquí: la plenitud de la ley es la caridad. Pues, examina tu corazón y mira a ver si tiene caridad. En tal caso, ya habita Dios en ti y también te has convertido en un cielo (Com.Sal. 98,3)
4 – Está escrito: “Dichosos los mansos, porque ellos poseerán la tierra como herencia”. No la tierra de los que mueren, sino aquella de los vivos. A partir de esta piedad merecen el grado de la ciencia para que conozcan no sólo el mal de sus propios pecados pasados, por los que ya lloraron con dolor en el primer grado de la penitencia, sino también el mal en que se encuentran, el mal de esta mortalidad y de esta peregrinación lejos del Señor, aun cuando sonría la felicidad temporal (Serm. 347,3)
5 – La ciencia corresponde a los que lloran, los cuales conocieron ya en la Escritura de qué clase de males han sido prisioneros y a causa de la ignorancia los han deseado como buenos y gozosos (Serm. mon. 1,4,11)
6 – Si es por la ciencia por la que son felices los que lloran, porque ellos serán consolados, recemos para que se haga su voluntad así en el cielo como en la tierra, porque cuando el cuerpo, como tierra, se conforme con el espíritu, como cielo, con suma y completa paz, nosotros ya no lloraremos (Serm. mon. 2,11,38)
Piedad
1 – La piedad es la verdadera sabiduría, es decir el culto de Dios, el cual consiste principalmente en que el alma no le sea desagradecida (Esp. y let. 11,18) – La sabiduría del hombre es la piedad (Man.fe esp.car.1,2)
2 – La gran virtud de la piedad es la paz y la unidad, porque Dios es uno (Comb.cr. 30,32) – ¿Posee la piedad fuerza mayor que el amor de la unidad? (Serm. 269,3)
3 - La piedad busca creyendo, la vanidad disputando (Serm. 261,2) - La piedad echa fuera lo que la impiedad ama (Serm.Nu. 24,8)
4 – La mayor impiedad es preferir a un Dios que cambia para peor, antes que cambiar uno mismo a mejor (Res. Sec. 8)
5 – La verdadera y santa filosofía de la piedad auténtica nos enseña que la carne tiene tendencias contrarias al espíritu y el espíritu contrarias a la carne (R.Jul. 4,14,72)
6 – La piedad corresponde a los mansos. Quien investiga humildemente honra la Sagrada Escritura, no censura lo que aún no comprende y, por tanto, no la contradice y esto es ser mansos (Serm. mon. 1,4,11)
7 – Si la piedad es la que hace bienaventurados a los mansos, porque ellos poseerán la vida eterna, pidamos que venga el reino de Dios, ya sea a nosotros mismos para que nos amansemos y no le resistamos, ya del cielo a la tierra con la gloria del advenimiento del Señor, en el cual nos alegraremos y conseguiremos la gloria (Serm. mon. 2,11,38)
8 – Abre el seno de la piedad y recibe el don de la felicidad (Serm. 261,11)
Temor de Dios
1 – El temor de Dios corresponde a los humildes, de los cuales en el Evangelio se dice: Felices los pobres en espíritu, es decir, los no hinchados, ni soberbios, ni engreídos (Serm. mon. 1,4,11)
2 – Si el temor de Dios es el que hace bienaventurados a los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos, pidamos que sea santificado entre los hombres el nombre de Dios con el temor casto, que permanece por los siglos de los siglos (Serm. mon. 2,11,38)
3 – Haz el bien; hazlo al menos por temor del castigo, si aún no puedes hacerlo por amor a la justicia (Serm. 156,13,14) – Nadie duda de que es mejor que los hombres sean llevados a servir a Dios por la doctrina que obligarles a ello por el temor de la pena o por el dolor (Cart. 185,6,21)
4 – El temor de Dios – aquel puro, no servil - ama gratis, no teme el castigo de la persona temida, sino verse apartado de la persona amada. Es el Espíritu Santo, que otorga e infunde como don el santo temor de Dios (Com.Sal. 18,II,10)
5 – Pondrás en práctica por amor lo que es difícil cumplir por temor. El que por temor no hace el mal, desearía hacerlo si le fuera posible (Com. Sal. 32,II,d.1,6)
6 – Ya que nadie puede quitarnos lo que Dios da, no tengamos miedo de nadie, sino solo de Dios. Brame lo que brame, sea cual sea su actitud altanera contra nosotros, que nuestro corazón no se alarme (Com.Sal. 26,II,5)
7 – Sea el temor como tu pedagogo; pero no se quede en ti, antes bien, condúzcate al amor como al maestro (Serm 349,7) – El temor conduce al amor, el amor perfecto arroja el temor (Serm. 348,4)
8 – El miedo es la huida del alma; el deseo es el impulso del alma. Cuando eres feliz, tu alma se expande y cuando algo te apena, se encoje; avanzas en el ánimo cuando deseas algo; huyes en el ánimo cuando tienes miedo (Tr.Ev.Jn. 46,8)
9 – La causa del miedo no es otra sino o el perder lo que amamos y poseemos o el no poder conseguir lo que esperamos. Pero el no temer nadie lo puede guardar temiendo (Cu.Di. 33)
Eucaristía
1 – La Eucaristía, es nuestro pan de cada día: si lo recibimos no solo en el cuerpo, sino también en el espíritu. El fruto que se entiende que él produce es la unidad, a fin de que, integrados en su cuerpo, constituidos miembros suyos, seamos lo que recibimos (Serm. 57,7,7)
2 – La Palabra misma asumió al hombre, es decir, al alma y a la carne del hombre, y se hizo hombre permaneciendo Dios. Por ello, y dado que además sufrió por nosotros, nos confió en este sacramento su cuerpo y sangre, en que nos transformó también a nosotros mismos. En efecto, también nosotros nos hemos convertido en su cuerpo y, por su misericordia, somos lo que recibimos (Serm. 229,1)
3 –Come el cuerpo de Cristo o bebe el cáliz del Señor indignamente, quien lo recibe con desprecio, o con mofa. Recíbanlo, pues, de tal manera que pensar en él equivalga a pensar en vosotros mismos, de modo que mantengan la unidad en el corazón y tengan siempre clavado el corazón en lo alto (Serm. 227,1)
4 – “Ustedes son el cuerpo de Cristo y sus miembros” (1 Cor.10,17). En consecuencia, si ustedes son el cuerpo de Cristo y sus miembros, sobre la mesa del Señor está puesto el misterio que ustedes mismos son: reciban el misterio que son ustedes. A eso que son, respondan “Amén”, y al responder (así) lo rubrican. Escuchas, pues: «Cuerpo de Cristo», y respondes: “Amén”. Sé miembro del cuerpo de Cristo, para que tu «Amén» responda a la verdad (Serm. 272,1)
5 – Comprendan y disfruten: unidad, verdad, piedad, caridad. Un único pan:¿Quién es este único pan? Siendo muchos somos un único cuerpo. Traed a la memoria que el pan no se hace de un solo grano, sino de muchos… Sean lo que ven y reciban lo que son. De igual modo nos simbolizó también a nosotros Cristo, el Señor; quiso que nosotros perteneciéramos a él; en su mesa consagró el misterio de la paz y de unidad de nosotros con él. El que recibe el misterio de la unidad y no conserva el vínculo de paz, no recibe el misterio para provecho propio, sino un testimonio contra él (Serm. 272,1)
6 – Los fieles conocen el cuerpo de Cristo si no descuidan ser cuerpo de Cristo. Sean hechos cuerpo de Cristo si quieren vivir del Espíritu de Cristo. ¿Entienden, hermanos míos, lo qué he dicho? ¡Misterio de amor; signo de unidad; vínculo de caridad! Quien quiere vivir, tiene dónde vivir, tiene de qué vivir. Acérquese, crea, incorpórese para ser vivificado. No sienta repugnancia de la trabazón de los miembros, no sea un miembro podrido que merezca ser amputado, no sea deforme que deba ruborizarse de ello; sea bello, sea proporcionado, sea sano, adhiérase al cuerpo; de Dios viva para Dios; fatíguese ahora en la tierra, para reinar después con Cristo en el cielo (Tr.Ev.Jn. 26,13)
7 – Comer, pues, aquella comida y beber aquella bebida es esto: permanecer en Cristo y tenerlo a él, que permanece en nosotros. Y, por eso, quien no permanece en Cristo y aquel en quien Cristo no permanece, sin duda come y bebe para su condena (Tr.Ev.Jn. 26,18)
8 – ¿Qué significa sentarse a esta mesa sino acercarse humildemente, tomando conciencia del don que se recibe? ¿Y qué quiere decir tender la mano, si no estar listos como Cristo a dar la vida por los propios hermanos? (Tr.Ev.Jn. 84,1)
9 – Vayamos y saciémonos a la gran cena, preparada por el Padre. Los ricos no vinieron a la misma, es decir, los que presumían mucho de sí y, por lo mismo, casos más desesperados por ser más orgullosos, pero sí fueron los mendigos, los débiles, los cojos y los ciegos. “Oblígalos a entrar”; he preparado una gran cena, mi gran casa: no toleraré que en ella quede vacío ningún asiento. Vinieron los gentiles desde las plazas y suburbios; vengan los herejes y cismáticos desde los caminos y cercados. “Oblígalos a entrar”: hállese fuera la necesidad; dentro la voluntad (Serm. 112,8)
10 – Como el maná sabía a cada uno según la propia voluntad, así en el corazón de cada cristiano tiene muchos sabores el Sacramento con que ha sido vencido el mundo (Cart. 54,3,4)
11 – ¡Oh alimento y pan de los ángeles! Tú los nutres, tú los sacias sin cansarse, de ti viven, de ti son impregnados, son dichosos por ti (Serm. 196,3)
Penitencia
1 – Es la paz de la Iglesia que remite los pecados, y el alejamiento de la paz de la Iglesia los retiene, no precisamente según la voluntad de los hombres, sino según la voluntad de Dios y las oraciones de los santos y espirituales, que son los que juzgan todas las cosas y a quienes nadie juzga. Es la misma “piedra” de la unidad la que los remite y los retiene. Pero la paz de esta unidad se encuentra únicamente en los espirituales, y no en los malos, ya se agiten fuera, ya sean tolerados dentro (Baut. 3,18,23)
2 – En verdad que no se puede desatar ni retener nada fuera de la Iglesia, donde no hay quien pueda retener o desatar; en cambio, queda desatado el que haya hecho la paz con la Paloma del Espíritu Santo y de la Iglesia (Baut. 3,18,23)
3 – No tener pecados significa esto: no ser reo de pecado. Si uno comete adulterio, es reo hasta que su culpabilidad sea perdonada. Pero si no tener pecado significase desistir de pecar, bastaría no cometerlos más. El pecado puede haber pasado como acto, pero dura en cuanto culpa (Mat. y con. 1,26,29)
4 – Quien hace penitencia da gloria al Señor que perdona (Cu.Hep.5,55) - El arrepentimiento está cerca del placer (Rép. Jul 4,14,71)
5 – El hombre puede decir que no peca, pero nadie, ni siquiera un bárbaro, se atreverá a decir que, si ha pecado, no deba arrepentirse. Eficaz disposición a arrepentirse es aquella por la cual quien se arrepiente declara que obró mal y habría podido obrar el bien (Dos alm. 14,22)
6 – La penitencia atormenta, la justicia pacifica y la vida eterna glorifica (Com. Sal. 150,3)
7 – Los que conciben el temor de Dios y por su libre albedrío se someten para que los sane el médico extraordinario, son curados por la humildad de la confesión y la penitencia por el misericordioso Creador (Rép. Fel. 2,8)
8 – Los hombres que no se olvidan de lo que son comprenden fácilmente cuan útil y necesaria es la medicina de la penitencia como terapia (Serm. 351,1)
9 - El que se arrepiente, ya se castiga a sí mismo. Comienza a agradar a Dios, al castigar en sí mismo lo que le disgusta a él (Com. Sal. 58,d.1,13)
10 – Quien defiende sus pecados comete una gran injusticia, porque defiende lo que Dios aborrece. Y le echa la culpa a Dios (Com. Sal. 58,d.1,14)
11 – Como estás en el Cuerpo de Cristo y aún llevas cierta mortalidad, sé justo para ti y en ti. Eres pecador, castiga en ti; penetra en el interior de tu conciencia y exige castigo, atorméntate. Así ofrecerás sacrificio a Dios (Com. Sal. 140,14)
Matrimonio
1 – Hasta algunos animales, como la mayor parte de los pájaros, observan una especie de pacto conyugal: asocian su diligencia para construir el nido, se alternan para incubar los huevos y para procurar comida a los pequeños (Mat. y conc. 1,4,5)
2 – La monogamia responde más a la medida requerida por la dignidad del matrimonio, mientras que la poligamia fue permitida por la necesidad de la fecundidad (Mat. y conc.1,9,10)
3 – Lo que es el gran sacramento del amor esponsal en Cristo y en la Iglesia, se vive en menor medida en cada pareja de esposos; y no deja de ser el sacramento de una unión inseparable (Mat. y conc. 1,21,23)
4 – El matrimonio tiene el lugar que le corresponde en los acontecimientos humanos: no sólo para hacer nacer a los hombres, cuánto para hacerlos nacer en una condición ordenada. Y así como están seguras las madres a causa del parto, así, a través de la fidelidad conyugal, estén seguros también los padres (Rép. Jul. o.i. 5,23)
5 – El vínculo matrimonial será tanto más fuerte en los cónyuges, cuánto más su pacto, guardado amorosa y concordemente, se realizará por el íntimo impulso de la comunión de sus espíritus (Mat. y conc. 1,11,12)
6 – El matrimonio, pues, consistirá en estar todos reunidos con Jesús en la unidad, nos convertirá en un único esposo, porque nos ha liberado de todo tipo de amor mundano con la efusión de su sangre (Serm.mon. 1,15,41)
7 – El matrimonio es válido y también merece tal mención cuando, de común acuerdo, los cónyuges observan la continencia (Conc.Ev. 2,1,2)
Orden sagrado
1 – “Cristo” se deriva de crisma, es decir, de unción. Y si eran ungidos los reyes y sacerdotes, es porque Cristo es lo uno y lo otro. Como rey luchó por nosotros; como sacerdote se ofreció por nosotros (Com.Sal. 149,6)
2 – Pero no solo recibió la unción Cristo nuestra cabeza: sino también nosotros que somos su cuerpo. Es rey porque nos rige y nos guía; es sacerdote porque intercede por nosotros. Y además solo él fue sacerdote con la peculiaridad de ser víctima también. Al Padre le ha ofrecido el sacrificio de sí mismo, incorporándonos a él, haciéndonos miembros suyos de modo que también nosotros, en él, fuéramos Cristo (Com.Sal. 26,II,2)
3 – La unción corresponde a todos los cristianos. Es, pues, claro que nosotros somos el Cuerpo de Cristo ya que todos recibimos la unción; y en este Cuerpo todos somos de Cristo y todos somos Cristo (Com. Sal. 26,II,2)
4 – La Unción espiritual es el mismo Espíritu Santo, cuyo signo es la unción visible. Juan afirma que todos los que tienen esta Unción de Cristo conocen quiénes son malos y quiénes son buenos, y no tienen necesidad de que les enseñen, porque la misma Unción les enseña (Tr. I Jn. 3,5)
5 – Tú, Cristo eres el sacerdote, tú la víctima, tú el oferente y tú la víctima ofrecida. Él es el sacerdote que ahora ha pasado al otro lado del velo, sólo él entre todos los que han asumido la carne, y que intercede por nosotros (Com.Sal. 64,6)
6 – No hay nada más fácil, más placentero y de mayor aceptación entre los hombres que la dignidad de obispo, presbítero o diácono; pero no hay nada más torpe, triste y abominable ante Dios si se desempeña por mero cumplimiento y adulación. Del mismo modo, nada hay en esta vida, máxime en estos tiempos, más gravoso, pesado y arriesgado que la obligación del obispo, presbítero o diácono; tampoco hay nada más santo ante Dios si se milita en la forma que exige nuestro Emperador (Cart. 21,1)
7 – En la casa del Señor la esclavitud es libre. Allí el servicio no lo impone la necesidad, sino la caridad. Que la caridad te haga siervo, puesto que la verdad te hizo libre. ¡No sirvas rezongando! Eres un siervo del Señor, eres un libre del Señor. No busques una liberación que te aleje de la casa de su liberador (Com.Sal. 99,7)
Unción de los Enfermos
1 – Esta unción nos perfeccionará espiritualmente en aquella vida que se nos promete. Actualmente nos ungen en modo sacramental, y en el mismo sacramento se prefigura algo de lo que vamos a ser. Nosotros, por nuestra parte, debemos tener ansias de ese algo futuro e inefable que no sé definir. Debemos suspirar en el misterio para poder gozarnos en la realidad que en el misterio se nos muestra como anticipo (Com.Sal. 26,II,2)
2 – El efecto sacramental de la Unción es la virtud invisible, es decir el Espíritu Santo. La Unción invisible es aquella caridad que, esté en quien esté, permanece para siempre y nunca se seca por el ardor de las pasiones (Tr.I Jn. 3,12)
3 – Aunque haya alguien a tu lado, nadie hay en tu corazón. Que no haya nadie en tu corazón, que esté sólo Cristo en tu corazón con su palabra y su Unción, para que no se halle como corazón sediento en el desierto y sin fuentes que lo rieguen. Donde falta su Inspiración y su Unción, en vano suenan exteriormente las palabras, por alto que suenen (Tr. I. Jn. 3,13)
LA ESPERANZA
1 – Somos en esperanza, seremos en realidad (Cons.per.pec.baut.niñ. 2,8,10)
2 – Canta y camina (Serm. 256,3) – Camina a través de la humildad para alcanzar la etenidad (Serm. 123,3)
3 – La perfección de quien está en camino es la conciencia de no haber llegado todavía a la meta; él es muy consciente del camino recorrido y del que queda por recorrer (Serm. 306B,3)
4 – Con las piernas quebradas no existe posibilidad de caminar (Nat. y gr. 49,57)
5 – Camina en la luz de la profecía, siguiendo la lámpara de las realidades futuras que te han sido preanunciadas, camina siguiendo la Palabra de Dios (Com. Sal. 142,15)
6 – Por favor, amen conmigo, corran conmigo, firmes en la fe; deseemos la patria de arriba, sintámonos aquí unos simples peregrinos (Tr.Ev.Jn. 35,9)
7 – Mientras vivimos en la esperanza, pensamos no en lo que somos, sino en lo que seremos. En la morada del pensamiento no hay malos ni debemos soportar los conciliábulos de la falsedad. Soportamos a todos éstos no en esperanza, sino en realidad palpable (R.Cart.Parm. 3,5,27)
8 – Por cuánto hayas progresado, tu esperanza siempre se basará en la misericordia. De hecho, si interviniera la justicia sin la misericordia, en cada hombre encontraría materia de condena (Com.Sal. 147,12) – Habrá ímpetu de misericordia divina, para regar e inundar a los que ahora ponen su esperanza bajo la sombra de sus alas (Com.Sal. 35,14)
9 – Los hombres corren dos peligros contrarios: la esperanza y la desesperación. Se engaña en la esperanza quien dice: Dios es bueno y misericordioso, por lo tanto puedo hacer lo que quiero. Ésos abusan de la esperanza. En cambio, están en peligro de desesperación los que, después de haber caído en pecados graves, desesperan de ser perdonados, aunque arrepentidos. Y por lo tanto dicen: ¿ya estamos condenados, por qué no hacemos lo que se nos da la gana? (Tr.Ev.Jn. 33,8)
10 – La esperanza de los malvados ya está en el presente, la tuya aguarda el futuro; pero la de ellos es incierta, la tuya segura; la suya falsa, la tuya verdadera (Com.Sal. 52,8)
a) Bienaventuranzas
1 – Has de conformar tu vida y costumbres con los preceptos de Dios, empezando por un santo temor de Dios, por el que se quebranta y debilita la soberbia humana y es el inicio de la sabiduría. Después has de ser manso y humilde en la piedad, sometiendote a la autoridad de las Sagradas Escrituras. Luego, aflígete por el pecado existente en tus miembros y suplica el consuelo de la liberación a través de la gracia de Cristo. Sacia por lo tanto tu hambre y sed espiritual mediante la oración. Para obtener misericordia y ayuda del Señor, sé misericordioso perdonando y dando pruebas de humanidad. De esta manera, purificarás tu corazón que será capaz de percibir algo de la inmutable sustancia de Dios, la sublime e inefable Trinidad, y en ella también habrá la perfecta paz (Cart. 171A,1-2)
2 –Se ha adjuntado a cada bienaventuranza, una a una, lo que le es propio, y cómo, en cuanto al premio, nada se ha ofrecido que no se ajuste al precepto (Serm. 53,8,8) - La humildad es adecuada para conseguir el reino de los cielos; la mansedumbre lo es para poseer la tierra; apto el llanto para el consuelo, apta el hambre y la sed de justicia para la saciedad, apta la misericordia para obtener misericordia y apto el corazón limpio para ver a Dios (Serm. 53,9,9)
Bienaventurados los pobres de espíritu
1 – ¿Quiénes son los pobres de espíritu? Los humildes, los que se estremecen frente a la palabra de Dios, que confiesan sus pecados, que no ponen su confianza en sus méritos, ni en su propia justicia; los que cuando hacen algo bueno, alaban a Dios y cuando hacen algo malo se culpan a sí mismos (Com. Sal. 73,24)
2 – Los pobres de espíritu, aunque si tienen riquezas no las poseen; sean pobres y de ellos será el reino de los cielos (Serm. 53A,6)
3 – A Ti se te ha abandonado el pobre. Y precisamente es pobre porque ha despreciado todos los bienes temporales de este mundo para que sólo tú seas su esperanza (Com.Sal. 9,31)
4 – Señor pobre, no desprecies a los ricos misericordiosos, a los ricos humildes, a los ricos pobres.¡Oh pobre, sé tú también un verdadero pobre; es decir, sé virtuoso, sé humilde (Serm. 14,4)!
5 – Busquen lo que les sea suficiente; busquen eso, nada más. Las demás cosas oprimen, no elevan; son un peso, no una honra (Serm. 85,5,6)
6 – El amor mundano no produce ningún fruto bueno, el divino ninguno malo. La caridad no busca su comodidad, sino la salvación de los hermanos (Serm. 107A,1) - Da lo que aquí has de dejar, recibe lo que no podrás perder jamás (Serm. 107A,2)
7 – Tendrás a Dios, estarás lleno de Él. Estas son las grandes riquezas del alma. Las riquezas materiales son superfluas; las riquezas del alma no son superfluas. Amigo mío, si tú eres pobre crees que teniendo a Dios, ¿no tienes nada? Amigo mío, tú que eres rico, pues ¿posees algo si no tienes a Dios? (Serm. 107A,3)
8 – ¿Quieres mostrarte rico para con Dios? Da a Dios… Es más tener a Dios en el alma que oro en el bolso (Serm. 107A,7) - Cristo te ofrece su alimento. Sé pobre, y quedarás saciado (Serm. 332,2)
9 – “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21). El ladrón pudo arrebatarle el dinero, pero no pudo bajar del cielo su corazón (Serm. 107A,6)
10 – Muchos ricos ofrecieron mucho de lo mucho que poseían, en cambio, la pobre viuda echó todo lo que poseía. Mucho tuvo, pues tuvo a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el bolso. ¿Quién echó más que ella que no se reservó nada para sí? (Serm. 107A,7)
11 – Tú, pobre, hazte dueño de lo que no tengas que abandonar al morir y de lo que puedas poseer en la vida eterna (Serm. 359,2)
Bienaventurados los que lloran
1 – El llanto es la tristeza por la pérdida de los seres queridos. Pero todos serán consolados por el Espíritu Santo, a fin de que, dejando las cosas temporales, se gocen en las eternas alegrías (Serm.mo. 1,2,5)
2 – En el llanto hay sufrimiento, en el consuelo la recompensa. El verdadero consuelo será aquel por el que se da lo que nunca se pierde, de modo que quienes ahora lloran por ser peregrinos, luego gocen al ser consolados (Serm. 53,3,3)
3 – El llanto es cosa triste cuando es el gemido del arrepentido. Todo pecador debería llorar sus propios pecados. Llore por sí mismo y revivirá; llore con arrepentimiento y será consolado con el perdón (Serm. 53A,8)
4 – En el llanto está el dolor, en la risa está el premio de la sabiduría (Serm. 175,2,2)
5 – Cuanto más deseo lo que aún está lejos, tanto más abunda mi gemido, tanto más lloro hasta que lo consiga (Com.Sal. 38,20)
6 – “Las lágrimas fueron mi pan día y noche”, no mi amargura. Dulces eran para mí; me nutría con ansiedad de mis lágrimas (Com.Sal. 41,6)
7 – Cristo nos elevó a gran esperanza; y con ella derramamos nuestro llanto. El llanto expresa tristeza, pero también hay llantos que expresan alegría. Sara, ya estéril, lloró de alegría cuando fue madre; también nosotros, ¡oh Cristo! gracias a tu temor hemos concebido y dado a luz el espíritu de la salvación (Com.Sal. 101,1,2)
8 – Si somos sus ovejas, no es inapropiado pedir con lágrimas su misericordia: porque él es nuestro Dios y Creador, nosotros sus ovejas y su pueblo: lloremos en la fallida posesión, gozando en la esperanza (Serm. 47,1)
9 – Te has examinado, te has reconocido culpable… Recaí en las mismas faltas. ¿Qué haré?… Cuando dices esto, Cristo brama ya porque brama la fe. En la voz de quien brama aparece la esperanza de quien resucita (Tr.Ev.Jn. 49,19)
Bienaventurados los mansos
1 – Mansos son los que no dan su consentimiento al mal y no hacen resistencia a la maldad, sino que vencen el mal con el bien. Heredarán la tierra de la cual no han pueden ser expulsados (Serm.mo. 1,2,4)
2 – El manso no se opone a las sentencias divinas pronunciadas contra sus pecados y a las palabras de Dios que todavía no llega a entender (Serm. mo. 1,18,55)
3 – Tú poseerás la tierra si eres manso; de lo contrario, te poseerá ella si serás inhumano… Ser manso consiste en no poner resistencia a Dios, de manera que en el bien que haces sea él quien te agrade, no tú mismo; y en el mal que justamente sufras no te desagrade él, sino tú mismo. No es poco agradarle a él desagradándote a ti mismo, pues le desagradarías a él agradándote a ti (Serm. 53, 2)
4 – Los mansos son los que no ofrecen resistencia a la voluntad de Dios. Aquellos que, cuando les va bien, alaban a Dios y, cuando les va mal, no blasfeman contra él; glorifican a Dios por sus buenas obras y se acusan a sí mismos por sus pecados (Serm. 53A,7)
5 – Mansos son los que en todo el bien que hacen, sólo les agrada Dios, y en los males que sufren no les desagrada Dios (Serm. 81,3)
6 – Hermanos, en esto consiste el remedio para ustedes: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. ¿Qué sirve hacer milagros, si es soberbio quien los hace, si no es humilde y manso de corazón? (Serm. 142,11)
7 – Hermanos, admiremos la extraordinaria mansedumbre y docilidad de nuestro Señor. Trajo, pues, la verdad como Maestro, la mansedumbre como Liberador, la justicia como Juez. Cuando hablaba, se reconocía la verdad; cuando no respondió a los ataques enemigos, se destacó la mansedumbre (Tr.Ev.Jn. 33,4)
8 – “El Señor es dulce y recto”(Sal. 24,8). Si lo amas porque es dulce debes temerlo porque es recto. El Señor es manso, longánimo y misericordioso; pero también es justo y veraz (Tr.Ev.Jn. 33,7)
9 – Amadísimos, la auténtica mansedumbre cristiana y católica debe ser contrapuesta a los pendenciosos y cismáticos. Aquí se trata de curar una enfermedad, por lo tanto hay que hacerlo con precaución, con suavidad. Que nadie litigue con nadie; que nadie quiera defender ahora ni siquiera la fe mediante disputas, no sea que de ahí salte la chispa de una pelea ni de una injuria: tolera, soporta, déjalo pasar. Ve con cuánta suavidad tratan los médicos a los que curan (Serm. 357,4)
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
1 – Dichosos quienes tienen hambre y sed de justicia ¿Por qué dichosos? Tienen hambre y sed, y ¿son dichosos? ¿Es alguna vez la penuria fuente de dicha? No son dichosos porque sienten hambre y sed, sino porque serán saciados . Entonces la dicha se hallará en la saciedad, no en el hambre. Mas preceda el hambre a la saciedad, no sea que el hastío impida llegar a los panes (Serm. 61,7)
2 – Ellos son los amadores del bien verdadero y eterno. Serán saciados con la comida de la voluntad de Dios, y con el agua de la vida eterna (Serm.mo. 1,2,6)
3 – Tener hambre y sed de justicia es cosa de la tierra. La saciedad de justicia será realidad en el cielo, donde nadie pecará (Serm.53A,9) – Nos saciaremos de modo insaciable (Serm. 362,28,29)
4 – Allí todos son saciados con el alimento de la justicia y la bebida de la sabiduría; todos vestidos de inmortalidad, todo vivientes en su patria eterna. La salud de todos es la misma eternidad: la salud y la concordia eternas. Nadie recurre al juez, nadie busca componendas ni sentencias con carácter de venganza; no habrá enfermedad, no habrá muerte (Serm. 305A,8)
5 – “Serán embriagados de la abundancia de tu casa” (Sal. 35,9). Se saciarán también los sobrios. Beberán hasta embriagarse. Con esa embriaguez se olvidan todo lo pasado. ¡Oh santa embriaguez! ¡ ¡Quisiera que todos tuviéramos una experiencia tan exaltante! (Serm. 335D,1)
6 – Cuando haya pasado el tiempo de la esperanza y llegue el del gozo de las realidades, Dios los embriagará de la abundancia de su casa y les dará a beber del torrente de sus delicias. ¿Cómo? Escucha: “Porque en ti está la fuente de la vida” (Sal. 35,10). Embriagarse de la vida es el vivir sin fin. Esa embriaguez no se puede eliminar; nadie la agota y vuelve a tener sed. Hay tales hombres que, en su propio lecho, a la sombra de las alas de Dios, luchan y ganan, vencen y son coronados (Serm. 335D,3)
7 – Que tenga, pues sed la tierra, y clame al Señor su sed, puesto que está escrito: “Mi alma tiene sed de ti, como tierra sin agua” (Sal. 142,6). Que diga nuestra tierra, digamos nosotros, anhelando la lluvia de Dios: “Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga” (Com.Sal. 66,1)
8 – Existe una sed interior y un vientre interior, porque existe un hombre interior. Y, por cierto, el interior es invisible; el exterior, en cambio, visible; pero es mejor el interior que el exterior. Y lo que no se ve, esto se ama más. En ti, como en el amigo, amas más el alma que el cuerpo (Tr.Ev.Jn. 32,2)
9 – En este árido desierto de la vida y en nuestra peregrinación mortal secaríamos aun antes de tener sed, si no nos rociase del cielo una dulce brisa de justicia (Cu.Simpl. 1,2,16)
10 – Tenía sed, y me dieron vinagre: deseaba su fe, y lo que me encontré fue su hombre viejo (Com.Sal. 68,d.2,6)
11 – Si somos cristianos y creemos, debemos beber Cristo. Y cada uno debe reconocer en sí mismo si bebe y si vive de lo que bebe, pues la fuente no nos abandona si no abandonamos la fuente (Tr.Ev.Jn. 32,4)
Bienaventurados los misericordiosos
1 – Ellos, socorriendo a los infelices, tendrán como contrapartida el ser librados de la infelicidad (Serm.mo. 1,2,7)
2 – Tú eres un mendigo a la puerta de Dios. También a tu puerta hay otro mendigo. Lo que tú hagas con tu mendigo, eso hace Dios con el suyo (Serm. 53A,10)
3 – El misericordioso, no se opone al malvado para tratar de corregirlo, si con la oposición lo volviese peor (Serm. mo. 1,18,55)
4 – Debes tener misericordia con todos. Con el justo tendrás únicamente la misericordia que exigen las necesidades corporales (Com.Sal. 102,12)
5 – No falte la limosna en tu mano, hasta que encuentres al justo a quien dársela. Sean diligentes, cautos y comedidos, y consideren como vuestros tesoros las mismas obras vuestras (Com. Sal. 102,12)
6 – Ten misericordia del inicuo, pero no como inicuo. Si das al pecador, en él tú honras el vicio, no la naturaleza humana (Com.Sal. 102,13)
7 – Hermanos, practiquen la misericordia. No hay otro vínculo de caridad, no hay otro vehículo que nos conduzca de esta vida a aquella patria. Extiendanla caridad hasta sus enemigos y siéntanse seguros. El Señor tendrá misericordia contigo, si tu tendrás misericordia con los demás (Com.Sal. 102,14)
8 – La sinceridad y la verdad, aun cuando uno haga progresos, se acuerda de lo que él ha sido antes, y se compadece mucho más de los que están caídos, por cuanto que él, si está en pie, es porque de su caída lo levantó la misericordia de Cristo, quien, no teniendo ningún pecado personal, se humilló por los pecadores (R.Cart. Parm. 3,2,5)
Bienaventurados los limpios de corazón
1 – Como la luz del día solo puede ser vista con ojos limpios, así no se puede ver a Dios si no está limpio el corazón (Serm.mo. 1,2,8)
2 – Dios da el premio en relación con el corazón allí donde él ve. Por supuesto, no hay nada más grande que Dios. Pero no temas por tu estrechez; recíbelo y él te dilatará. Así verás a Dios (Serm. 53A,11)
3 – No penetre en el arca de tu corazón la polilla del mal pensamiento (Serm. 177,11)
4 –Purifica el corazón sólo la única y simple intención dirigida únicamente a la vida eterna por el puro y solo amor a la sabiduría (Serm.mo. 2,3,11)
5 – El hombre de manos inocentes podrá subir y el de puro corazón podrá estar; la inocencia de las manos es el trabajo, la pureza del corazón es la recompensa (Per.jus. 15,36)
6 – Nuestro corazón se vuelve inmaculado con la regeneración que se nos dona, con la ayuda que nos sustentan en la lucha y con la oración que elevamos a Dios. Es la gracia de Dios, que obra a través de Jesús y del Espíritu Santo, que nos hace nutrir deseos opuestos a los de la carne (Com.Sal. 118,d.19,7)
7 – Se dice que un hombre tiene corazón recto, cuando quiere todo lo que Dios quiere (Com.Sal. 100,6)
8 – Si uno se siente cargado con el peso de la carne, entonces que se esfuerce, mediante la continencia, en purificar el corazón para luego elevarlo al Señor (Tr.Ev.Jn. 1,7)
9 –Habitan juntos si tienen un solo corazón (Com. Sal. 100,11)
10 – Gran conquista es tener un corazón firme, y no turbarse cuando gozan los que aman las cosas visibles, hasta que no hayan visto las realidades que Dios ha preparado para quien lo ama. El justo las verá no desde abajo como sus enemigos, pero de lo alto (Com.Sal. 111,7)
Bienaventurados los que buscan la paz
1 – La perfección está en la paz, donde no hay oposición alguna; y, por tanto, son hijos de Dios los pacíficos, porque semejantes a Él. La paz es la vida dada al sabio en el culmen de su perfección (Serm.mo. 1,2,9)
2 – Si quieres obrar la paz, comienza a obrar la paz en ti mismo: debes pacificarte interiormente donde, quizá, combates contigo mismo una lucha cotidiana. El espíritu está sujeto a Aquel que es superior y será victorioso en la parte inferior de si mismo (Serm. 53A,12)
3 – Busquen la paz y la santificación con todos, sin las cuales nadie podrá ver a Dios (Serm. 53,15,16)
4 – A los que tienen la paz en la caridad, el Señor dará la paz en la inmortalidad (Serm.Nu. 16,8)
5 – Amadísimos, siempre debemos contraponer la auténtica mansedumbre cristiana y católica. Que nadie litigue con nadie; que nadie quiera defender su fe con la polémica, no sea que de ahí salte la chispa de la pelea. Si oyes un insulto, sopórtalo, hazte el desentendido, déjalo pasar . La respuesta, puntual, sea de uno uno que cura a uno que es curado (Serm. 357,4)
6 – Lo que pasó entre Rómulo y Remo, entre Caín y Abel muestra que puede haber divisiones entre la ciudad terrena, entre la ciudad terrena y la ciudad celeste. Por lo tanto se oponen entre sí malos y malos, malos y buenos; pero no se pueden oponer entre sí buenos y buenos, si son perfectos. A lo sumo, el deseo espiritual puede oponerse al deseo carnal de otro y viceversa (Ciu. 15,5)
7 – Busca la paz y persíguela. ¿Adónde? Esta paz pasó por el género humano. ¿Y adónde va? Primero pregúntate: ¿Qué es la paz? La paz es Cristo. Él es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo. Era tiempo de guerra, y del madero brotaba la paz (Serm. 25,7)
8 – El gran bien se llama paz: no la paz que entre sí tienen los hombres, desleal, inestable, mudable, incierta; ni la paz que consigo tiene cada hombre hasta que doblegue todas las pasiones. Esta paz la consiguen quienes fueron pacíficos aquí en la tierra (Com.Sal. 127,16)
9 – Amen la paz en la casa, en el trabajo, en las esposas, en los hijos, en los siervos, en los amigos y en los enemigos (Com.Sal. 147,15)
10 – ¿Qué hace la paz? No juzga lo que es incierto, no afirma con obstinación lo que no conoce; se inclina más a juzgar bien del hombre que a sospechar mal de él. No se duele de equivocarse cuando cree bien del malo, pues sabe que es pernicioso sentir mal del bueno (Com.Sal. 147,16)
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia
1 – Sea cual fuere el tipo de persecución que promueva desde afuera el príncipe de este mundo, crece la gloria que es según Dios; y no podrá derribar parte alguna de aquel edificio firmemente estructurado desde el interior (Serm.mo. 1,3,9)
2 – También el bandido sufre persecución por sus malas acciones y paga la pena debida. Al mártir no lo hace la pena, sino la causa. Elija primero la causa y sufra sin temor la pena (Serm. 53A,13)
3 – No creas que es menos cruel el verdugo del corazón que el del cuerpo (Rép.Gaud. 1,21,25) – Cuídate del perseguidor de tu alma (Tr.Ev.Jn. 11,12)
4 – “Pruébame, Señor, y sondéame, quema mis ríñones y mi corazón”. Quema mis pensamientos, quema mis placeres para que no piense nada malo y para que nada malo me deleite. Quema mis entrañas con el fuego de tu palabra, quema mi corazón con el calor de tu Espíritu (Com. Sal. 25II,7)
5 – A veces el que persigue es justo y el perseguido es injusto. Lo cierto es que en todo tiempo los malos han perseguido a los buenos y los buenos han perseguido a los malos. Los unos, dañando con la injusticia; los otros, beneficiando con la disciplina; los unos, cruelmente; los otros, templadamente; los unos, al servicio de la pasión; los otros, al de la caridad. Quiero decir: el verdugo no hace caso al modo con que tortura, pero el médico hace caso cómo corta; el uno persigue a la salud, el otro a la gangrena (Cart. 93,2,8)
6 – En tiempos de persecución se corona la lucha; en tiempos de paz, la perseverancia (Serm. 303,2)
7 – El hombre persigue para matar el cuerpo, el demonio persigue para atrapar el alma. También tenemos otros enemigos que nos persiguen; roguemos a Dios que nos libre para que no nos seduzcan ni con el cansancio que dan las tribulaciones del mundo ni persuadiéndonos con los halagos (Com.Sal. 141,14)
8 – Es una gran oportunidad de purificación para los buenos la abundancia de los malos. Bajo la habilidad de tan gran Artista no puede perecer ni siquiera una mota de oro entre la abundante paja. Sé bueno y tolera al malo (Serm. 15,5)
9 – El fuego de la persecución consuma a los perseguidores no a los perseguidos (Com.Sal. 96,6)
Bienaventurados los perseguidos por causa de Cristo
1 – “Si el mundo los odia sepan que antes me odió a mí” (Jn. 15,18). Vean: el mundo odia. ¿Quién es odiado por el mundo si no este mundo?¿Qué mundo? Persigue el mundo condenado; sufre persecución el mundo reconciliado. El mundo condenado es cuanto está fuera de la Iglesia; el mundo reconciliado es la Iglesia (Serm. 96,7,8)
2 – La Iglesia persigue impulsada por el amor, aquéllos persiguen empujados por el furor: ella para corregir, ellos para destruir; ella para apartar del error, ellos para precipitar en el error. El amor de la Iglesia se preocupa de liberarlos de esa perversión, de modo que nadie vaya hacia la muerte (Cart. 185,2,11)
3 – Cuando la Iglesia es perseguida, en ella se encuentran tres categorías de personas: los que aprueban, los que huyen, los que afrontan el sufrimiento (An.Job 24)
4 – ¡Cuántas persecuciones padeció la Iglesia! ¡Cuántas veces los hijos de Satanás dijeron: Supriman a los cristianos, desháganse de ellos, no quede ni uno! Arrasen la Iglesia hasta los cimientos. Y, al decir esto los perseguidores, fueron reprobados, y los mártires coronados (Com.Sal. 136,19)
5 – Jesús quiso dar a sus discípulos un ejemplo de cómo se puede vivir mediante la aceptación de la debilidad humana; y mostrarles que sus fieles pueden, sin pecar, sustraerse de sus perseguidores: hay que tratar de escapar de la furia de los criminales, en lugar de provocarlos más, ofreciéndose (Tr.Ev.Jn. 49,28)
6 – Cuándo Paolo huyó de sus perseguidores, por supuesto que se preocupaba de las ovejaspero con oraciones las encomendaba al Pastor que está sentado en el cielo; en cambio, él, huyendo, se conservaba para utilidad de ellas, como asevera en cierto lugar: “Permanecer en la carne es necesario por vosotros” (Fil. 1,24) (Tr.Ev.Jn. 46,7)
7 – “Todos los que deseen vivir piadosamente en Cristo, padecerán persecución”. San Pablo, dice todos sin excluir ni descartar a nadie. Si quieres probar la verdad de lo que dijo, comienza a vivir piadosamente en Cristo y lo comprobarás. ¿Acaso porque cesó la persecución de parte de los reyes terrenos ya no se ensaña el diablo? (Serm. 94A,2)
8 – En un primer momento se tuvieron que soportar las violencias de los perseguidores; ahora nos ha quedado por tolerar la maldad de los que traman el mal en secreto. La rabia de los perseguidores no falta, sólo que han dirigido su violencia a tramas interiores (Com.Sal. 69,4)
b) Ultimas Realidades (Nuovísimos)
Muerte
1 – Has nacido: con toda seguridad que morirás; pero en esta misma seguridad de la muerte, lo que no es seguro es el día de la muerte. Todas las cosas son inciertas: sólo la muerte es cierta, aunque sí es incierta su hora. Con respecto a la muerte, que de ningún modo se puede evitar, todo hombre inútilmente se afana durante su vida (Com. Sal. 38,19)
2 – Gran misericordia es haberte dejado en la incertidumbre sobre la duración de tu vida para darte la posibilidad de convertirte. En cambio, si hubiera señalado a todos el día de su muerte, dando una tal seguridad habría provocado un aumento de pecados. En materia de pecado, en efecto, se debe temer ya sea la esperanza, ya sea la desesperación (Com. Sal. 144,11)
3 – Con respecto al último día de este mundo, Cristo dice que nadie conoce la fecha de su fin, pero solamente el Padre. Pero estemos todos en vela mediante una vida santa para que nuestro último día no nos tome de sorpesa, impreparados (Serm. 97,1)
4 –Nuestro deseo no puede detenerse en el camino, ya que hay que seguir caminando hasta conseguirlo. Aquel día es el día que no tiene fin. Todos aquellos días son simultáneos; por eso colman o sacian. Existen todos juntos, porque todos son un único día que no se mueve y no pasa. Esta es la eternidad (Com. Sal. 89,15)
5 – El pescador aún no ha tirado del anzuelo; pero ya lo tiene el pez en su boca. La vida que te parece larga, es breve: todas estas cosas pasan volando.¿Quieres ser paciente? Mira la eternidad de Dios. Une tu corazón a la eternidad de Dios, y serás eterno con él (Com. Sal. 91,8)
6 – Si se aman las riquezas, hay que guardarlas donde no puedan perecer, si se ama el honor, hay que colocarlo donde ningún indigno lo reciba; si se ama la salud, hay que desear adquirirla allí donde nada temamos si la conseguimos; si se ama la vida, adquirámosla allí donde no se termina con ninguna muerte (Cart. 127,5)
7 – El cuerpo muere cuando lo abandona el alma. Quedan los miembros, pero el inquilino se ha marchado (Serm. 65,4,5)
8 – La muerte dio muerte a la vida para que la Vida diese muerte a la muerte (Serm. 279,3)
9 – Cristo con su muerte dio muerte a la muerte.No recibió él la muerte de parte de la muerte. Muerta la muerte, nos libró de la muerte. La muerte vivía gracias a nuestra muerte, y morirá cuando vivamos nosotros (Serm. 359,2)
10 – Todo hombre separado de Dios es un alma muerta. Tú lloras a un cuerpo del que se ha ausentado el alma y ¿no lloras a un alma de la que se ha retirado Dios? (Serm. 65,6,7)
11 – La muerte o es del alma o es del cuerpo. El alma no puede morir, porque nunca perece la conciencia de sí; pero puede morir, si pierde a Dios (Serm. 273,1)
12 – Aunque en las Escrituras se encuentren muchas muertes, sin embargo las principales son dos: la primera y segunda muerte: la que introdujo el primer hombre (Adán) pecando y la que introducirá el segundo hombre (Cristo) juzgando (Rép.Jul.o.i. 6,31)
13 – En la carne pecadora la muerte es una deuda, pagada por la desobediencia, pero en el que tomó sólo semejanza de pecador fue aceptada por obediencia voluntaria (C.Pe.Pe.Bau.Pa. 2,29,48)
14 – Cristo vino a desatar el lazo antiguo, que nos ataba a la muerte, con la novedad de su muerte (Serm. 350,1) – En nosotros, la muerte era pena de los pecados, en cambio, en el Señor fue un servicio de misericordia (Tr.Ev.Jn. 3,13)
15 – Vence el ser a la nada, y así la muerte será absorbida por la victoria (Ve.Re. 12,25) – La vida reinará sin fin en la vida eterna, la muerte ha reinado solo temporanea y transitoriamente (C.Pe.Pe.Bau.Pa. 1,13,17)
16 – Una cosa es pelear bien, y esto ha de realizarse acá, mientras vivimos conteniendo la muerte; otra cosa distinta es carecer de enemigo, y eso ha de realizarse allá, cuando será aniquilada esa muerte (Cont. 3,6)
17 – El no querer morir no es para los creyentes una actitud que favorece el perfeccionamiento, sino una señal de que se ha avanzado muy poco (17 Cu.Mt. 16,5)
18 – No temas el trago amargo de la muerte; la muerte es, ciertamente, amarga, pero a través de esa amargura se llega a la gran dulzura. Ese amargor cura profundamente tu alma; pero no el hecho de morir, sino el morir por la verdad. Ese amargor es una medicina no un veneno; bébelo tranquilo, que sanará tu interior. Cristo la bebió por ti, para que no pensases que se te ofrecía un veneno (Serm. 299E,2)
19 – Cómo desearía la muerte si hubiera llegado a querer morir así. Quien ya posee una fe auténtica y sabe adónde debe llegar, ha progresado ya tal grado que puede abandonar gustosamente esta vida. No es suficiente darse cuenta del fin adonde debe llegar, sino también amado y desear estar allí. Si esta creencia arraiga en el espíritu de una persona, es lógico que muera gustosamente (cupio dissolvi) (8 Cu.A.T. 3)
Resurrección de la carne
1 – Cristo fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación: Él es la cabeza de la Iglesia, él es el pan de aquella tierra de eternidad. Y su cuerpo es la esposa, es decir, la Iglesia: pues serán dos en una sola carne. No quiso resucitar con sus miembros, sino antes que ellos, para que tuviesen qué esperar, esperando confiadas que en ellos se cumplira lo que había precedido en la cabeza y esperasen que se cumplira en ellos lo que había precedido en la cabeza (Serm. 45,5)
2 – “(Los fariseos a los guardias) Digan: Cuando nosotros dormíamos, vinieron sus discípulos y lo robaron” ¡Testigos adormentados, comprados, corrompidos, que niegan su propia vida que inventan robos ajenos! Si estaban despiertos y vigilaban, ¿por qué no apresaron a los ladrones? Si estaban dormidos, ¿cómo vieron lo que pasó? (Serm. 299E,4)
3 – “Ya no los llamaré siervos, sino amigos”. ¿Y qué dará a los amigos? Lo que mostró en sí mismo al resucitar. Serán coronados y llevados a la gloria celeste y serán iguales a los ángeles de Dios. Allí no habrá corrupción alguna, ni movimiento alguno carnal. La carne mortal se convertirá en cuerpo de ángel. Porque el que la prometió la tiene y la da (Serm. 45,10)
4 – “Pues, como el Padre resucita y vivifica a los muertos, así también el Hijo vivifica a los que quiere”. La resurrección de las almas se hace mediante la eterna e inconmutable sustancia del Padre y del Hijo; la resurrección de los cuerpos, en cambio, se hace mediante la dispensación temporal de la humanidad del Hijo (Tr.Ev.Jn. 23,13)
5 – Dios, pues, resucita las almas mediante Cristo, el Hijo de Dios; resucita los cuerpos mediante el mismo Cristo, Hijo de hombre: “Le dio potestad” (Jn. 5,27) (Tr.Ev.Jn. 19,15)
6 – ¿Dónde será saciada el alma? Donde se encuentra el sumo bien, la verdad en su totalidad, la plena abundancia: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”. “Y yo le resucitaré en el último día”: . Le pago con lo que ama, le pago con lo que espera; verá lo que creyó sin verlo, comerá de lo que ahora tiene hambre, se saciará de lo de que ahora tiene sed. ¿Cuándo? En la resurrección de los muertos (Tr.Ev.Jn. 26,6)
7 – ¿Cómo entendemos las dos resurrecciones? En cuanto a la primera, si hemos creído rectamente, ya hemos resucitado a la vida eterna: “Viene una hora y es ahora, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y quienes la oigan vivirán (Jn. 5,15)”. ¿Qué significa, pues, “oirán”, sino “obedecerán”? Oyendo y no creyendo, no obedecen; no obedeciendo, no viven. La Iglesia predica que Cristo, el Hijo de Dios mediante el que todo se hizo, de acuerdo con el plan de salvación se encarna naciendo de la Virgen, crece, sufre, muere, resucita y asciende al cielo en la carne, prometiendo la resurrección de la carne, pero antes la resurrección del alma. Quien oye y obedece, vivirá; quien oye y desprecia, oye y no cree, no vivirá (Tr.Ev.Jn. 19,10)
8 – ¿Qué cosa más admirable, entre las maravillas de Dios, que resucitar a los muertos? Muertos están todos los infieles y todos los malvados. Viven corporalmente, pero su corazón está muerto. El que resucita a un muerto físicamente, le devuelve luz y aire, pero no es la luz y el aire de que disfruta el resucitado, pues el resucitado comienza a ver como veía antes. No es así como se resucita el alma. Cuando Dios resucita el alma, se la entrega a sí mismo.Si Dios se aleja del alma, ella muere; por lo tanto si no siguiese estando presente, ella moriría. Ésta, pues, es su gracia: habernos resucitado y permanecer con nosotros; ¡Oh, Dios! si tú estás conmigo entonces vivo, ya que tú eres la vida de mi alma, en cambio ella moriría si tú la abandonases. Y bien, en mi está presente mi vida, es decir mi Dios (Com. Sal. 70,d,2,3)
9 – ¿Cómo será la gloria futura de esta carne tras la resurrección? ¿Quién puede expresarla con palabras? Ninguno de nosotros todavía tiene experiencia de ella por haberla poseído. Ahora pujamos por esta carne pesada, por estar necesitada y ser débil, mortal y corruptible. Lo que ahora es una carga, luego será un honor; lo que ahora significa carga, entonces será alivio (Serm. 277,4)
10 – Al final del discurso de Pablo a los atenienses, habiendo ellos escuchado sobre la resurrección de los muertos (verdad de fe fundamental para los cristianos) se dividieron en tres corrientes: burlones, irresolutos, creyentes. Quien se mofa, cae; quien cree, se mantiene en pie; quien duda, vive en la incertidumbre. ¿Acabará con los áque se mofan o con los creyentes? (Serm. 150,1,2)
Juicio
1 – Esta es la fe perfecta y saludable: las almas son juzgadas inmediatamente después de su salida de los cuerpos, antes de que se presenten al otro juicio unidas ya a sus cuerpos para ser atormentadas o glorificadas con la misma carne que tuvieron durante su vida en la tierra (Na. y or. Al.2,4,8)
2 – Nadie hace en un juicio acepción de otra persona que no la haga de la suya propia (Serm. 178,1,1) – Al tener que presentarte ante el Juez, sé para ti juez. Ponte delante de ti y dí con seguridad: Reconozco mi culpa y mi pecado ante mí está siempre (Serm.Nu. 8,4.5)
3 – Hay que distinguir entre las personas y los jueces –Dios y el hombre- según la diversidad de causas y no darás entonces culpabilidad ninguna a Dios, aunque vengue en los hijos los crímenes de sus padres, y no forzarás al hombre a obrar de la misma manera (Rép.Jul.o.i. 3,34)
4 – El justo es como un náufrago que se salva: desnudo sí, pero rico (Serm. 343,9) – Nada justo desagrada a los justos (Ve.Re. 22,43) – En la medida que lograres ser justo serás también salvo (Esp.let. 29,51)
5 –El hombre no es incapaz de alcanzar la perfección de la justicia cuando hay un Médico todopoderoso, ni puede perder la esperanza de ser un día totalmente curado de todos los vicios (Rép.Jul. 2,10,33)
6 – Cuando se trata de la justicia de Dios, sólo Él responde de la justicia (Serm. 397,2,2)
7 –Para conocer basta ver si una cosa es o no; pero para juzgarla añadimos más, indicando que puede ser de otra manera (Ve.Re. 31,58)
8 –Primero júzgate a ti mismo para proceder seguro a juzgar al otro. Vuelve a ti mismo, mírate, examínate, escúchate. Deseo que te pruebes como juez íntegro ahí donde no tienes testigo (Serm. 13,7) – Si juzgas a tu prójimo como te juzgas a ti mismo, perseguirás los pecados, no al pecador (Serm. 13,8)
9 –Cristo ha de volver después como juez para exigir lo que dio (An.Job 37) – “Dios vendrá manifiestamente, nuestro Dios, y no callará”. Este texto profetiza que Cristo Dios ha de venir para juzgar a los vivos y a los muertos. Cuando vino la primera vez para ser juzgado, se mantuvo oculto; cuando venga a juzgar, aparecerá manifiestamente (Serm. 17,1)
10 – A la derecha estarán los justos, a la izquierda estarán los injustos; todos verán igualmente al hombre, el Hijo del hombre: el que fue traspasado, crucificado, ven al humillado, nacido de la Virgen; pero la Palabra, Dios en Dios, aparecerá en su forma de Dios solo a los hijos de Dios: verán y heredarán la vida eterna (Tr.Ev.Jn. 21,14)
11 – Algunos hombres (los Apóstoles) serán jueces junto al Señor, otros en cambio serán juzgados, pero serán puestos a la derecha: “Ustedes se sentarán también en doce tronos para gobernar a las doce tribus de Israel” (Com. Sal. 49,8)
12 – No temas al mal abogado. El que un día será tu juez es ahora tu abogado. Allí estará él, tú y tu causa; la arenga de tu causa es el testimonio de tu conciencia. Si temes al futuro juez, corrige ahora tu actual conciencia (Com. Sal. 147,1)
13 – Dios no desdeña ser testigo por el hecho que es juez; no recibe una promoción llegando a ser juez, ya que, siendo ahora testigo, llegará también a ser juez. Entonces te juzgará, ahora te ve (Tr.Ev.Jn. 36,11)
14 – Hermanos, trabajaen en su interior para llegar a desear el día del juicio. No hay otro criterio para comprobar si la caridad ha alcanzado su plenitud que el comenzar a desear ese día. Se trata de un día que desea quien tiene confianza en él. Tiene confianza aquel cuya conciencia no tiembla, asentada ya en la caridad plena y auténtica (Tr. I Jn. 9,2)
15 – Todos morimos y resucitamos, pero cada cual con su juicio particular. Así como en este mundo se encuentran diferentes tipos de detención, así también es para los muertos, así también son diversos los méritos de los que resucitan (Tr.Ev.Jn. 49,9)
Purgatorio
1 – El pecado propio de cada cual se convertirá en suplicio, y la maldad personal se trocará en castigo. No debemos pensar que aquella tranquilidad y aquella luz inefable de Dios son la fuente del castigo de los pecados, sino que ordenan los pecados de tal modo que aquello que constituyó un placer para el hombre, sea un instrumento de castigo en manos del Señor (Com.Sal. 7,16)
2 – Algunos padecen penas temporales solamente en esta vida, otros después de la muerte y otros ahora y después. De todas maneras, estas penas se sufren antes de aquel severísimo y definitivo juicio. Mas no todos los que han de sufrir tras la muerte penas temporales caerán en las eternas, que tendrán lugar después del juicio. Habrá algunos, en efecto, a quienes se perdonará en el siglo futuro lo que no se les había perdonado en el presente; o sea, que no serán castigados con el suplicio eterno del siglo futuro (Ciu. 21,13)
3 – “La obra de cada uno se verá por lo que es, pues el día aquel la pondrá de manifiesto con el fuego. Y el fuego pondrá a prueba la calidad de cada obra” (I Cor. 3,13). Es el día de la tribulación, es el fuego de la prueba. En efecto, cada uno pierde con un fuego ardiente solamente lo que consiguió con un amor cautivante. He aquí que hemos dado -así me parece- con un fuego que no perjudicará a ninguno de los dos, sino que a uno le favorece, al otro le hace sufrir y a ambos los pone a prueba (Ciu. 21,26,2)
4 – El fuego pondrá a prueba las obras de unos y otros, de manera que si la obra resiste –es decir no será consumida por el fuego- lo que ha sido edificado sobre el cimiento Cristo reciba recompensa; si en cambio la obra de uno quemará, padezca el castigo, pero ciertamente no es aquel el fuego eterno. En ese fuego serán arrojados por la definitiva y eterna condenación únicamente los de la izquierda (Ciu. 21,26,3)
5 – Puede pertenecer a este tipo de expiación incluso la muerte física, que se contrajo por el pecado original, y cada uno sentirá en sí mismo, durante el tiempo que sigue a la muerte, las consecuencias de su propia edificación.También las persecuciones, que puede sufrir cualquier cristiano, ponen a prueba las dos clases de edificaciones como si se tratase del fuego; a unas las consumirá junto con sus constructores, cuando en ellos no encuentren a Cristo como fundamento; a otras, sin ellos, cuando lo encuentran, puesto que se salvarán aunque sea con sufrimientos; pero habrá otros edificios que no consumirá porque sus materiales son dignos de permanecer eternamente (Ciu. 21,26,4)
6 – Al fin de los tiempos, en la época del Anticristo, tendrá lugar también una tribulación sin precedentes en la Historia. ¡Cuántos edificios habrá entonces, unos de oro, otros de heno, levantados sobre el más sólido fundamento, Cristo Jesús, a los que pondrá a prueba el fuego aquel, causando a unos gozo y a otros perjuicio, pero sin que nadie, con una tal edificación, se pierda, gracias a su estable fundamento! (Ciu.21,26,4)
7 – Cristo estuvo en los infiernos; se eximió de los dolores, que no le podían afligir; desató y liberó a quienes quiso de entre ellos, y recobró en el sepulcro el cuerpo que había dejado en la cruz (Cart. 164,5,14)
8 – “El fuego va delante de él y consume a los adversarios que lo rodean”. No creo que aquí se hable del fuego del infierno, sino del fuego que “va delante” el Señor antes de su venida para el juicio final. Lo podemos entender de esta manera: este fuego es la salvación de los redimidos (Com. Sal. 96,6)
9 – El Salvador nos ha querido dar a entender que por muy santamente que vivamos en las tinieblas y debilidades de esta vida, nunca nos veremos exentos de pecados, y que debemos orar para que se nos perdonen; para ello hemos de perdonar a quienes pecan contra nosotros (Ciu.21,27,4)
10 – Porque los más pequeños pecados, de los que no está exenta ni siquiera la vida de los justos, no se perdonan más que con nuestro perdón de las ofensas, ¡cuánto más aquellos que se ven envueltos en crímenes enormes no alcanzarán perdón alguno, aun cuando hayan dejado de cometerlos, si se muestran inexorables en no perdonar a los demás lo que les hayan ofendido! Habrá un juicio sin misericordia para quien no tuvo misericordia (Stg. 2,13) (Ciu. 21,27,4)
Infierno
1 – “El Espíritu Santo confundirá el mundo en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado” (Jn. 16,11). El mundo de los incrédulos, sumisos al diablo, es condenado si él lo juzga y es salvado si él lo socorre. El mundo es juzgado junto a su príncipe, del cual imita la soberbia y la impiedad. Para que la dura soberbia de los mortales no estime que se le tienen miramientos, ha de ser aterrorizada a propósito del suplicio de los ángeles soberbios (Tr.Ev.Jn. 95,4)
2 – Un gran abismo separa el infierno del Paraíso. La inefable felicidad en Dios y en el alma no es un distrito del infierno (Cart. 164,3,7)
3 – Es el infierno bajo, donde no puede haber ningún recuerdo de la verdad, no siendo más posible el uso de la razón. Apresurémonos a libertarnos de la segunda muerte, donde nadie se acuerda de Dios, y del infierno, donde nadie honra a Dios (Ve.Re. 52,101)
4 – “Como se derrite la cera ante el fuego, perezcan así los pecadores ante la presencia de Dios”. Si su obstinación no se disuelve en lágrimas de arrepentimiento, luego de desvanecerse en este mundo, elevándose como humo, es decir con soberbia, al final llegará para ellos la última condena, pereciendo ante su presencia eternamente, al presentarse él como fuego en su esplendorosa claridad, siendo luz para los justos y condena para los impíos (Com. Sal. 67,3)
5 – “Son como rebaño de ovejas en el infierno, la muerte es su pastor”. A quienes sólo se preocupan por el presente, sin pensar en el futuro; pensando que ésta es la única vida. Así que los que pertenecen al diablo, de donde proviene la muerte, tienen como pastor a la muerte. El pastor de los no creyentes es la muerte, el de los creyentes, la Vida (Com.Sal. 48,d.2,2)
6 – Pero entonces, todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y echado al fuego. El fuego arderá en su presencia (Com. Sal. 49,7) – ¡Mira si no eres ya tú mismo tu propio infierno! (Com. Sal. 102,17)
7 – El fuego es eterno, pero no del mismo modo que lo es Dios; pues aun cuando no acabará nunca, tuvo, sin embargo, principio, y Dios no lo ha tenido. Además, su naturaleza está sometida al cambio, no obstante haber sido destinado a servir de castigo perpetuo a los pecadores (Na.Bien 39)
8 – La impenitencia consiste en el abandonar hasta la muerte la fe, que obra a través del amor (Cor.gr. 12,35)
9 – Aléjate, hermano, de aquellos tormentos, donde ni desfallecen los verdugos ni los atormentados mueren: para éstos hay una muerte interminable que consiste en no poder perecer en los tormentos (Cat. Princ. 25,47)
10 – Hermanos, si nos hemos sentido llenos de espanto ante la posibilidad de sufrir después de esta vida el castigo y el tormento de la llama ardiente que sufrió el rico orgulloso e inmisericorde, corrijámonos ahora mientras estamos a tiempo; entonces no habrá oportunidad de socorrer porque no la habrá para la corrección. Corregir, auxiliar y socorrer son cosas vinculadas a esta vida (Serm. 113B,4)
Paraíso
1 – La visión actual se da por medio de la fe; la futura, por la realidad. Ahora, si creemos, vemos; si amamos, vemos. ¿Qué vemos? A Dios. Si el hombre tiene la caridad habitará con Él como en el cielo (Com. Sal. 149,4)
2 – Entonces veremos, alabaremos, permaneceremos. Allí no habrá indigencia alguna ni se requerirá ningún remedio. Todos serán saciados con el alimento de la justicia y la bebida de la sabiduría; todos estarán vestidos de inmortalidad, todos moraran en su patria eterna; la salud de todos es la misma eternidad, la salud y la concordia eternas. (Serm. 305A,8)
3 – Toda nuestra actividad se reducirá al Amén y al Aleluya. Diremos estas palabras con el impulso interior del amor. Es indecible el cómo las diremos, pero con una saciedad insaciable. Como nada faltará, habrá saciedad; mas como siempre deleitará aquello que no va a faltar, si se puede hablar así, habrá una saciedad insaciable. Vuestro Amén será equivalente a un sí de la verdad total, vuestro Alleluja será alabar a Dios para siempre en un dulce y casto abrazo (Serm. 362,28,29)
4 – Todo nuestro gozo será el Aleluya, es decir, la alabanza de Dios sin cansancio y sin aburrirse? ¡Cuál no será, pues, el vigor del espíritu; cuál la inmortalidad y la solidez del cuerpo, si ni la mente decaerá de la contemplación de Dios ni los miembros desfallecerán en esa interminable alabanza de Dios! (Serm. 252,9)
5 – El Aleluya que decimos, ahora, en esta vida, se parece al canto del viajero que suspira por el descanso en su patria después de la fatiga del largo viaje (Serm. 255,1)
6 – Es imposible imaginar o describir la gloria tan grande que supone el estar unido a Dios, hasta el punto de vivir para Él, participar de su sabiduría, y de su felicidad; disfrutar de tan inmenso bien sin peligro de muerte, ni de error, ni de sufrimiento (Ciu. 12,1,3)
7 – ¿Qué es lo que más le apetece a la naturaleza humana? La suma felicidad. El mismo libre albedrío está tan enraizado en nosotros como por naturaleza lo está la voluntad de ser felices. No es sólo el libre albedrío de querer actuar bien, pero aquel de desear ser felices por siempre (Rép. Jul. o.i. 6,26)
8 – Seguir a Dios es desear la felicidad, poseerlo es la felicidad misma. Seremos envueltos e inmersos en la luz de su verdad y santidad (Co.Ig.Cat. 1,11,18)
9 – Sólo es feliz el que posee todo lo que desea y no desea nada malo (Trin. 13,5,8)
10 – En la dicha celestial se conseguirá lo que ahora de ninguna manera se consigue: es decir, vivir como uno quiere. Tendrá lo que ama y no deseará lo que no tiene. Todo cuanto allí existe es bueno, y Dios será el bien supremo y con su presencia deleitará a sus amantes, teniendo, para colmo de dicha, la certeza de su eternidad (Trin. 13,7,10)
11 – Sin dificultad veremos allí la verdad y gozaremos de su claridad y certeza. Ya no buscaremos nada con el espíritu que utiliza el razonamiento, pero con el espíritu que se abre a la contemplación veremos el misterio de la Trinidad. En aquella luz no habrá más ningún problema (Trin. 15,25,45)
12 – Actualmente está oculta para nosotros la gloria de Dios y la gloria de Cristo. También está escondida la gloria que tendremos en el paraíso. La esperanza es la que lo canta; el amor lo canta ahora, y lo cantará también entonces; pero ahora lo canta el amor que hambrea, y entonces lo cantará el amor que goza (Serm.255,5,5)
13 – Algunos han pensado que dejarán de existir al menos las virtudes de la prudencia, fortaleza y templanza: su opinión no es sin fundamento. Pero la justicia es inmortal y antes se perfeccionará en nosotros que deje de existir. Hasta es posible la pervivencia en la felicidad de las otras tres virtudes: la prudencia, sin peligro de error; la fortaleza, sin molestia de males; la templanza, sin opuestas pasiones. Sería propio de la prudencia no anteponer ni comparar ningún bien a Dios; de la fortaleza, adherirse a Él con firmeza; de la templanza, no deleitarse en defecto dañoso. Por consiguiente, los actos de estas virtudes, necesarias en esta vida mortal y relacionados con la fe, serán allí cosas pretéritas. Ahora, cuando están presentes en la memoria y las contemplamos con la inteligencia y las amamos con la voluntad, forman una cierta trinidad; entonces formarán otra, cuando, por algunos vestigios de su paso que dejarán en la memoria, veamos que ya no existen, pero existieron; porque todavía habrá una Trinidad, cuando ese vestigio, por cuánto tenue, será creído al estado de recuerdo, reconocido como auténtico y la voluntad, como tercer elemento, unirá estas dos cosas (Trin. 14,9,12)
14 – ¡Que la vida eterna te cuente entre sus amadores! (Cart. 127,2) Traducción: Beatriz May
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen.