IX - LA VIDA CRISTIANA
LA CARIDAD
1 – La caridad hasta tal punto es don de Dios, que se la llama Dios (Serm. 156,5,5) – La caridad o dilección es el amor de las cosas dignas de ser amadas (Och.Cu. 35)
2 – Llamo caridad al movimiento del alma que nos conduce a gozar de Dios por Él mismo, y de nosotros y del prójimo por amor de Dios (Doct. cr. 3,10,16)
3– Donde no hay caridad de Dios, allí reina la concupiscencia carnal (Man.fe,esp,car. 31,117) - La codicia desea dividir como la caridad quiere reunir (Serm. 265,9,11)
4 – Donde arde la caridad, es imposible que falte la humildad (Virg. 53,54) –Hemos de hacer muchas cosas no por la ley que impera, sino por libre caridad (Un. ad. 14,15)
5 – La caridad no se complace sino en aquello que es lícito (non libet nisi quod licet) (Esp. let. 32,56) – La caridad es la más verdadera, plena y perfecta justicia (Nat. y gr. 42,49)
6 – El que pretende poseer la caridad de Dios sin la ayuda de Dios, ¿qué otra cosa pretende sino que puede poseer a Dios sin Dios? (Pac. 8,15)
7 – La caridad habita en nuestra voluntad. Ella es don de Dios en nosotros. A Él llegamos no sólo por un juicio de la razón, sino también por una apetencia del amor (Cart. 147,17,44) – La caridad es una virtud que nos proviene de Dios, no de nosotros (Gr. Je. p.o. 1,21,22)
8 – Una cosa es tener la caridad de la severidad y otra la caridad de la dulzura. Ciertamente, la caridad es una sola, pero obra de modo diferente en personas diferentes (Rép. Cart. Parm. 3,1,3)
9 – Si los hombres nada aprendieran por medio de los hombres, entonces la caridad no tendría entrada en las almas para fundirlas y como mezclarlas entre sí (Doct.Cr.,Pr.6)
10 – Si no existe la caridad, inútilmente se conservan las demás cosas, y estando ella presente, no se toman en consideración las que faltan (Baut. 1,18,27) – Pruébame que tienes la caridad: mantén la unidad (Ser.Ig.Ces. 5)
11 – Por la caridad en Aquel que no cambia, nosotros ya somos una cosa sola, aunque todavía debamos mejorarnos (Co.pe.bau.ni. 1,1,1)
12 –Todos gozamos en la única caridad. Mas donde está la caridad está la paz, y donde está la humildad, allí está la caridad (Tr. I Jn. Prólogo)
13 – Hermanos míos, la regla de la caridad, su fortaleza, sus flores, sus frutos, su hermosura, encanto, su comida, su bebida, su alimento, sus abrazos desconocen la saciedad. Si así nos deleita cuando aún somos peregrinos, ¿cómo gozaremos de ella en la patria? (Tr. I Jn. 10,7)
14 – Dulce es la palabra amor, pero más dulce es el amor mismo. Si no es oportuno estar hablando continuamente de la caridad, sí lo es conservarla y saborearla en nuestros corazones (Tr. I Jn. 8,1)
15 – ¿Qué es el amor o la caridad, sino el amor del bien? Mas el amor supone el que ama, lo que se ama y el amor mismo. Pues el amor no es más que la vida, que une, o tiende a fusionar dos seres, es decir, uno que ama y lo que es amado (Trin. 8,10,14)
16 – No sé de qué modo inexplicable, cualquiera que se ama a sí mismo, no a Dios, no se ama y, cualquiera que ama a Dios, no a sí mismo, precisamente ése se ama. En efecto, quien no puede vivir por sí, muere, evidentemente, amándose; no se ama, pues, quien se ama de forma que no viva. Cuando, en cambio, uno quiere a ese debido al cual vive, no queriéndose se quiere, más bien, quien no se quiere precisamente para querer a ese debido al cual vive (Tr.Ev.Jn 123,5)
17 – El amor a Dios, el amor al prójimo se llama caridad, el amor al mundo se llama concupiscencia (Com. Sal. 31 II,5)
18 – La caridad renueva al hombre. Pues, como la concupiscencia hace al hombre viejo, así el amor lo hace nuevo (Serm. 350A,1)
19 – Esto es amar a Dios gratuitamente, esperar a Dios de manos de Dios, apresurarse a ser llenados de Dios y saciarse de Él. Él, en efecto, es suficiente para ti; fuera de Él, ninguna otra cosa lo es (Ser. 334,3)
20 – Hermanos, persigan la caridad, el dulce y saludable vínculo de las almas, sin ella el rico es pobre y con ella el pobre es rico (Serm. 350,3)
21 – “Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros”. Que nadie se exima de pasar de un amor a otro. Como él se funde en unidad, de idéntica manera reduce a unidad a todos los que dependen de él y, siendo fuego, los funde a todos (Tr. I Jn. 10,3)
22 – La caridad es mayor que la fe y la esperanza. La fe dará paso a la visión, la esperanza dará paso a la posesión, la caridad permanecerá porque no puede aumentar más y más. Si somos cristianos, lo somos únicamente en orden a la vida eterna (Com. Sal. 91,1)
23 – Debemos usar de las cosas creadas con moderación, en atención al Creador y para que no nos aten con ese amor. ¿No es mejor amar lo que no se puede perder que cometer una acción mala? (Tr. I Jn. 2,12)
Dos amores, dos ciudades
1 – Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial. La primera se gloría en sí misma; la segunda se gloría en Dios (Ciu. 14,28)
2 – En esta vida, toda tentación es una lucha entre dos amores: el amor del mundo y el amor de Dios; el que vence de los dos atrae hacia sí, como por gravedad, a su amante. Cristo vino a transformar el amor y hacer, de un amante de la tierra, un amante de la vida celestial (Serm. 344,1)
3 – Los que se mantienen establemente en el bien universal, que para ellos es Dios mismo, y en su eternidad, en su verdad, en su caridad, componen la ciudad de los buenos; otros, complaciéndose más bien en su valer personal, como si fuese su propio bien, se apartaron del supremo bien, fuente universal de felicidad, seducidos por su propia excelencia: cambiaron el fasto de su orgullo por una eternidad gloriosa; la astucia de su vanidad, por la verdad más cierta; las pasiones de partido, por el amor personal; así es como se hicieron soberbios, arteros, envidiosos. Ellos forman la otra ciudad, la de los malvados, tanto los ángeles como los hombres (Ciu. 12,1,2)
4 – Los espíritus inmortales bienaventurados, constituidos en las moradas celestiales, que se regocijan con la participación de su Creador, por cuya eternidad están firmes, ciertos con su verdad, santos por un don suyo, justamente, como nos aman a nosotros, mortales y miserables, para que seamos inmortales y felices. Con ellos somos una sola ciudad de Dios (Ciu. 10,7)
Las obras de misericordia
1 – Nuestra alma da su fruto, por tu mandamiento, Señor, y produce las obras de misericordia según su género, amando al prójimo con el socorro en sus necesidades materiales. Por nuestra flaqueza es por lo que nos compadecemos y ayudamos a los necesitados (Conf. 13,17,21)
2 – La misericordia se expresa en las obras buenas, y se prodiga por las necesidades del cuerpo y el espíritu. Para algunos es la satisfacción de una necesidad, en otros es de buen ejemplo. Uno quiere recibir para alimentarse y el otro quiere ver algo que imitar (Serm. 338,1)
3 – Al hacer por causa de Cristo no sólo lo que se refiere a la misericordia corporal, sino todas las obras buenas, es servidor de Cristo hasta esa obra de caridad grande que es deponer su alma por los hermanos, pues esto es deponerla también por Cristo (Tr.Ev.Jn. 51,12)
4 – Las obras de misericordia son de dos categorías: dar y perdonar. Dar de los bienes que posees, perdonar los males que padeces (Serm. 42,1)
5 – Aquí, todas las obras buenas son fruto de la necesidad. Sean generosos en las buenas obras necesarias para ser felices disfrutando de aquella eternidad donde muere toda necesidad, porque morirá la muerte misma, madre de todas las necesidades (Serm. 305A,7)
6 – Hay que hacer el bien a los demás por su salvación eterna y no para nuestro provecho personal. Ésto es ayudar por caridad (Serm. mo. 2,12,43)
7 – Se debe dar solo aquello que no perjudique ni a ti ni a los otros. Y al que pide debemos indicarle la virtud en sí misma. Así darás a todo el que te pide, aunque no siempre le darás lo que pide (Serm. mo. 1,20,67)
8 – Señor, con eterno consejo derramas a sus propios tiempos bienes celestiales sobre la tierra (Conf. 13,18,23)
9 – ¿Quién, pues, cumple las funciones de las obras de misericordia, sino el que es completa y perfectamente misericordioso? (Serm.mo. 1,23,80)
10 – Al que pide, sólo se debe dar aquello que no perjudique ni a ti ni a los otros, en cuanto pueda conocer y opinar el hombre. Para no despedirlo con las manos vacías, hay que indicarle la virtud en sí misma. Así, siempre darás a cada uno lo que pide; es más, a veces, darás algo con mayor bondad : corregirás al que pide cosas injustas (Serm.mo. 1,20,67)
a)Hacia el cuerpo
1 -Dar de comer al hambriento
1 – Si uno ofrece pan al hambriento, debe hacerlo moticado por misericordia, no por jactancia; no buscar allí otra cosa que la obra buena, sin que la izquierda sepa qué hace la derecha, esto es, que de la obra de caridad sea alejada la intención egoísta (Tr.Ev.Jn. 51,12)
2 – Si a un cristiano le dan un trozo de pan por ser cristiano, no se negarían a sí mismos el pan de la justicia, que es Cristo. Porque Dios no mira a quién se da, sino con qué espíritu se da. Aquel, pues, que ama a Cristo en el cristiano le da una limosna con la intención de acercarse a Cristo, no con la de alejarse impune de Cristo (Ciu. 21,27,3)
3 – ¿Quiénes son los hambrientos? Los humildes, los indigentes. Ven, ven tú, ¡oh pobre! , publicano hambriento; mejor, quédate ahí donde estás. ¡Oh hambriento merecedor de ser repleto de bienes! (Serm. 290,6,6)!
4 – Coman, pues, quienes comen el cuerpo de Cristo; tengan hambre, coman la vida. Comerlo es restablecerse; pero te restableces de tal forma que no merma lo que te restablece (Serm. 131,1)
5 – Si quieres habitar en aquel lugar bueno donde nadie siente hambre, reparte tu pan con el hambriento (Serm. 217,5)
2 - Dar de beber al sediento
1 – Recuerda de la aridez que padecías antes. De no haber estado seco, no hubieras sentido sed y, de no haber tenido sed, no hubieras bebido (Serm. 160,2)
2 – Escucha al vendedor mismo, el Señor Jesucristo: “Si alguno da un vaso de agua fresca a uno de los míos más pequeños, en verdad les digo que no perderá su recompensa”. ¿Hay cosa de menos valor que un vaso de agua, y por añadidura fresca? Si entendemos y pensamos conforme a la verdad, el precio de esa posesión es la buena voluntad. Solo con ella se compra, si no se tiene otra cosa fuera de ella (Serm. 105A,1)
3 – Lo que es poco para el pobre, es mucho para el que conoce al pobre y al rico. Dios conoce con qué ánimo das, con qué voluntad (Serm, 107A,8)
4 – Beban los que beben la sangre de Cristo, tengan sed, beban la vida. Y beberlo, ¿qué es sino vivir? Que tu bebida sea la vida; tendrás la vida y la vida existe en su integridad (Serm. 131,1)
3 - Vestir al desnudo
1 – “Pues en ella todos están vestidos” (Prov. 31,21) - Los siervos buenos, que se revistieron de Cristo, están vestidos no sólo con la forma externa del sacramento, sino también con obras ejemplares, siguiendo las huellas de su Señor (Serm. 37,16)
2 – “Tejió lienzos y los vendió” (Prov. 31,24) - Hermanos, comprendan que se trata de una venta gratuita. ¿Pero compra alguien gratis? Cuando compras, si no das dinero quiere decir que te das a ti mismo. En efecto, vende, dando cosas espirituales. Da, pues, el precio,entrégate a ti mismo y cómprate un lienzo, es decir, un manto espiritual ¿Es mucho que te entregues a Dios, adquieras para ti el pan vivo descendido del cielo, al mismo precio que eres tú? (Serm. 37,20)
3 – “Revístanse ustedes del Señor Jesucristo” (Rom. 13,14). Revístanse de la vida de Aquel con el que se vistieron en el bautismo, sacramento de vida nueva: comienza con el perdón de los pecados y llegará a la plenitud en la resurrección de los muertos (Serm. 260A,1)
4 – Los vestidos de Cristo son su Iglesia (Serm. 78,2)
5 – Revístete de Cristo y serás veraz, de forma que lo que hables no aparecerá como propio tuyo o creación tuya, sino fruto de la verdad que resplandece y te ilumina. Quien, en cambio, habla la verdad, no habla de lo suyo, sino de lo de Dios. Si se despojara al hombre de la iluminación de la verdad, permanecería como desnudo, desprovisto de la luz, y no podría hablar otra cosa que la mentira (Serm. 166,3)
6 – La Iglesia confecciona mantos dobles para su esposo, Cristo. Los mantos que le hace son las alabanzas de fe, de confesión y de la predicación. ¿Por qué dobles? Son dobles cuando alabas a Cristo, le alabas en cuanto Dios y en cuanto hombre (Serm. 37,17)
7 – En aquel lugar del reino eterno nadie necesita vestido pues no hay ni frío ni calor; ¿Qué necesidad hay, pues, de un vestido? Pero he aquí que aun allí se necesita de una cobertura y un refugio: “A la sombra de tus alas me refugiaré” (Serm. 217,5)
4 - Dar posada al peregrino
1 – Todos son peregrinos en este mundo, aunque no todos desean volver a la patria (Serm. 75,2,2)
2 – Llega la patria bienaventurada, la patria celeste, la patria poblada por los ángeles, la patria donde no muere ningún ciudadano, a la que no es admitido ningún enemigo; la patria donde tendrás al Dios sempiterno como amigo y en la que no temerás ningún enemigo (Serm. 38,11)
3 – Donde está la patria, allí está la casa: “Soy un huésped tuyo y un forastero”. Lamentablemente, hay muchos forasteros y huespedes del diablo; en cambio los que creen y son fieles, cierto que son forasteros, pero están junto a Dios (Com.Sal. 38,21)
4 – Hemos recibido el perdón de los pecados, pero todavía no poseemos la vida eterna. Hasta ahora Cristo resucitó en la carne, pero nos asegura diciendo: “Lo que han visto en mí, espérenlo en ustedes” (Com.Sal. 129,6).
5 – “A cuantos lo recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios” (Jn. 1,11-12) -, adoptando a los siervos y convirtiéndolos en hermanos, rescatando a los cautivos y haciéndolos coherederos (Serm. 103,1,2).
6 – A nosotros se nos manda que recibamos al peregrino: por nosotros él vino a su propia casa y los suyos no le recibieron. Que nuestra alma bendiga al Señor, que sacia de bienes sus deseos (Serm. 207,1)
7 – En aquel lugar bueno nadie es peregrino, todos se encuentran en la propia patria. Entonces, si quieres estar en ese lugar bueno, recibe en tu casa, mientras estás en el lugar malo, al peregrino que no tiene a dónde entrar; dale hospitalidad en este lugar malo, para llegar al bueno donde no puedas ser huésped (Serm. 217,5)
5 - Visitar a los enfermos
1 – El hijo de Dios, aunque sublime, excelso e igual al Padre, por ti se hizo hombre como tú lo eres, por ti nació y por ti murió. Enfermo, ¿cómo vas a sanar, si te avergüenzas de tu medicina? Elige el momento.Éste es el tiempo oportuno de la misericordia; un día vendrá como juez. Elige durante este tiempo dónde has de estar en el futuro (Serm. 279,7)
2 – El salmista llamó cercana a la tribulación, que tenía lugar en la carne, ya que nada hay más cercano al alma que la carne que lleva (Com.Sal. 118,d.29,7)
3 – Todos tenemos que soportar las enfermedades de la carne, que nadie puede alejar de sí, hasta que viva en este mundo. ¿Qué harás? ¿Cuando la carne está herida, el corazón podrá no sentir dolor? (Serm. Nu. 13,4)
4 – El alma es puesta frente a aquel vestido suyo, que no se depone sino con la muerte. El alma es puesta a prueba por la fragilidad de su propia carne. Y he aquí al Crucificado, que nos habla desde su cruz: “Me han traspasado las manos y los pies. Puedo contar todos mis huesos; con satisfacción perversa la gente se detiene a mirarme. Se reparten entre ellos mis vestidos y sobre mi ropa echan suertes” (Sal. 21,17-19) (Serm.Nu. 13,4)
5 – Cuando te duele la cabeza, en lugar de recurrir a amuletos, pónte sobre la cabeza el Evangelio. No porque el Evangelio haya sido escrito para esto, sino porque ha sido preferido a los amuletos. Si, pues, se pone el Evangelio en la cabeza para calmar el dolor, ¿por qué no se pone también sobre el corazón para sanar de los pecados? Bueno es, bueno, que no te preocupes de la salud del cuerpo, sino que la pidas a Dios (Tr.Ev.Jn. 7,12)
6 – San Pablo escribe: “Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles” (1 Cor. 9,22). Él hacía esta experiencia porque consideraba como propia la debilidad ajena. Ésto ocurre mediante la caridad, porque con ella compadecemos a los débiles, como si lo fuéramos nosotros. Y esto no se puede realizar si uno no considera como propia la debilidad del otro, para llevarla con ecuanimidad, hasta que no sea liberado de ella quien se preocupa por su salvación (Serm.Mo. 2,19,65)
6 - Visitar a los presos
1 – Lo que vuelve cárcel una casa es el motivo por el cual se está allí adentro. Piensen en los que custodian a los reclusos: viven en una misma habitación, pero para quienes gozan de libertad ella es una casa, pero para quienes son prisioneros es una cárcel. Algunos han identificado la cárcel con el mundo presente, donde todo es vanidad. Para otros es el cuerpo del hombre con sus deseos malsanos o pasiones. No es mi prisión la carne que Dios ha creado, pero la corrupción de la carne, sus molestias, sus tentaciones (Com.Sal.141,17)
2 – “Señor, saca a mi alma de la cárcel para que confiese o alabe tu nombre” (Com. Sal. 141, 17) – Cuando uno se siente bien, incluso la cárcel le parece ancha; en cambio, cuando está triste, hasta una pradera parece angosta. En la esperanza se posee la anchura (Com. Sal.141, 19)
3 – Tú has nacido en el tiempo y te has convertido en un esclavo del tiempo a causa del pecado. En cambio, Cristo se ha sometido al tiempo para ejercer la misericordia que perdona los pecados. ¡Qué grande es la diferencia entre el reo y el que vino en la cárcel para liberarlo! Aunque fluctuamos en el mar, ya hemos clavado en tierra el ancla de la esperanza (Tr.1 Cart.Jn. 2,10)
4 – “Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel” (Mt 5,25-26). Dios vendrá con los ángeles a juzgar a los vivos y a los muertos. La cárcel es el lugar con las penas de las tinieblas exteriores. Mientras que el gozo de los premios divinos está en el interior de la misma inteligencia, la facultad más íntima que pueda pensarse (Serm.Mo. 1,11,29)
5 – Cristo habita dentro de nosotros. En cuanto Dios, posee el corazón; en cuanto hombre, habla al corazón a través de la mirada y nos enseña desde fuera. Él nos habla para que nos convirtamos interiormente, vivamos de él y nos dejemos formar por él, porque él es la forma de todo, forma que nadie ha construido (Serm 264,5)
6 – En las tinieblas de la cárcel podían ser encerrados inocentes y mártires. Las tinieblas los envolvían por doquier y no podían ver nada con los ojos pero, gracias a su amor fraterno, contemplaban a Dios. En cambio, quien odia a su hermano puede ver todo y moverse a sus anchas, sin embargo, queda maniatado por la culpa: su cárcel es su corazón (Serm. 211,2)
7 – “Entre a tu presencia el gemido de los prisioneros”. Son verdaderos cepos la debilidad y la corruptibilidad del cuerpo, que sobrecargan el alma. De ahí que, satanás, el perseguidor, sirviéndose de la carne con sus fragilidades, pudo inducir a muchos a la impiedad. Estos cepos los sienten sólo aquellos que gimen en su interior al sentirse oprimidos, anhelando la morada celeste y suspirando por revestirse de ella; porque la muerte infunde terror, y la vida mortal tiene su tristeza (Com.Sal. 78, 15)
8 – Usando mal del libre albedrío el hombre se pierde a sí mismo y también su libre albedrío (Man.fe,esp,car. 9,30) – Dónde te has dejado seducir, allí has caído prisionero (Serm. 335J,3)
9 – Si sólo es libre el que puede querer dos cosas, esto es, el bien y el mal, Dios no es libre. Existe una feliz necesidad, en virtud de la cual Dios no puede ser injusto (Rép.Jul. o.i. 1,100)
10 – El primer hombre (Adán) nos hizo cautivos, el segundo (Cristo) nos ha liberado de la cautividad (Com.Sal. 70,d.1,2)
11 – Los que siguen a Cristo se encuentran como atados con grillos, casi amarrados con esposas de hierro. ¿Y para qué esto? Para que, habiendo recibido los grillos de la sabiduría, los grillos de la palabra de Dios, no se encaminen a lo ilícito (Com.Sal. 149,14)
7 - Enterrar a los difuntos
1 – “Acuérdate de que somos polvo”. Quien hizo al hombre del polvo y le dio el espíritu vital, por esta criatura entregó a la muerte a su Unigénito. ¿Quién podría explicar, o al menos pensar dignamente, cuán grande es su amor? (Serm. 57,13)
2 – No se deben menospreciar y abandonar los cuerpos de los difuntos, sobre todo los de los santos y los creyentes, de quienes se sirvió el Espíritu Santo como de instrumentos y receptáculos de toda clase de buenas obras. El cuerpo es algo más que un simple adorno o un instrumento: forma parte de la misma naturaleza del hombre (Ciu. 1,13)
3 – Así como la muerte es un símbolo de los pecados del hombre, así el entierro de los muertos significa la remisión de los pecados, de acuerdo con lo que se dice en aquel pasaje: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades les han sido perdonadas y cuyos pecados les han sido cubiertos” (Cu.Hep. 1,161)
b)Hacia el espíritu
1 - Dar buen consejo al que lo necesita
1 – Por lo que se refiere al cuerpo, cuando caminas, no estás inmóvil; cuando permaneces inmóvil, no andas. Pero, según el alma, según la fe, según la atención de la mente, estate inmóvil y camina, permanece y avanza: “Corran de tal forma que obtengan el premio” (1Cor. 9,24). Por tanto, amadísimos, estaremos sentados porque contemplaremos humildemente al Señor, y estaremos de pie porque permaneceremos eternamente en él (Serm. 104,5)
2 – De todo se puede dudar pero no de vivir, recordar, comprender, querer, conocer y juzgar. Si en efecto duda, pone en función todas estas cosas. Ahora, si no existieran, no podría dudar de alguna cosa (Trin. 1,10,14) – Transformémonos con la nueva mentalidad para ser capaces de distinguir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, conveniente y acabado (Ciu. 10,6)
3 – Encamínate a la luz de la profecía, dirígete a la lámpara de las predicciones de las cosas futuras, vete hacia la palabra de Dios. Aún no ves la Palabra que era en el principio Dios en Dios; camina hacia la forma de siervo, y llegarás a la forma de Dios. Hazme conocer, ¡oh Señor!, el camino por el cual he de andar (Com.Sal. 142,15)
4- Por favor, amen conmigo, corran creyendo conmigo; deseemos la patria de arriba, suspiremos por la patria de arriba, sintámonos aquí exiliados (Tr.Ev.Jn. 35,9)
5 – Seguir un buen consejo no es una pérdida sino una ganancia. El que es inexperto actúa siguiendo el buen consejo de un amigo. El consejo que nos da nuestro Señor concierne a nuestro tesoro que está en el corazón. Es una invitación a elevar nuestros corazones para que no se pudran en la tierra; es un consejo de parte de quien nos quiere ver salvados y no condenados (Serm. 389,4)
6 – Tener el don de consejo significa hacer lo que dice el Señor: “Perdonen, y serán perdonados”; es decir, ejercer la misericordia (Serm. 347,3)
7 – Ánimo, no pongan límites a su deseo de ganancias. Vuestro capital, no les dará ya diez, ni cien, ni mil, sino el cielo (Serm. 390,2)
2 - Enseñar al que no sabe
1 – Existe la ignorancia de quien no quiere saber y la ignorancia de quién no sabe. También esta no absuelve a nadie (Gr. y l.a. 3,5)
2 – Es preferible la ignorancia del creyente a la ciencia temeraria (Serm. 27,4)
3 – Reprima, pues, la temeridad humana su insensatez y no busque lo que no existe, no sea que no encuentre aquello que existe (Gn.r.man. 1,2,4)
4 – ¡Cuántas riquezas oculta el hombre dentro de sí, y no profundiza! (Com.Sal. 76,9)
5 –Lo que está ausente del obrar, lo está de la conciencia; y lo ausente de la conciencia, parece ausente del conocimiento (Com.Sal. 34,d.2,2) – Donde no existe ciencia, tampoco existe conciencia (Rép.Jul. 5,1,3)
6 – Donde ya no existe mi “yo”, allí estoy yo en una forma más sublime y dichosa (Cont. 13,29)
7 – Son más felices los que escuchan que los que hablan. El que aprende es humilde; pero el que enseña se esfuerza para no ser soberbio y para no desagradar a Dios. Cuando en mi interior oigo al Señor que me sugiere y me enseña algo, entonces estoy seguro, me alegro sin temor; porque estoy bajo la guía del Maestro y me alegra su verdad (Com.Sal. 50,13)
8 – La inteligencia es un don de Dios. Hermanos, si ustedes han entendido, ciertamente alguien ha hablado a vuestro corazón. Cuando hablamos, Dios obra en nosotros incorporal y espiritualmente no sé qué, que no es sonido, ni olor, ni color, ni sabor: es algo que sentirlo es fácil, explicarlo es imposible (Tr.Ev.Jn. 40,5)
3 - Corregir al que se equivoca
1 – Sométanse a Dios para ser corregidos. Nadie es libre para hacer el bien sin la ayuda de Dios. ¿Por qué encumbrar la voluntad del hombre para luego precipitarla? “Oren para no entrar en tentación” (Rép.Jul. o.i. 3,110)
2 – De lo que es lícito nace la naturaleza; de lo que es indecoroso, el vicio. El autor de la naturaleza que nace es Dios, mas el autor del vicio es la astucia del diablo y la voluntad del hombre que consiente (Gr.Je.p.o. 2,37,42)
3 – Quien nunca pone un freno a las cosas lícitas, se acerca a las ilícitas. Hermanos, comportémonos así: seamos sobrios y actuemos conscientemente, teniendo en cuenta el objetivo de nuestras acciones. Poniendo una medida al placer de la carne, adquirimos el placer del espíritu (Serm. 400,5,6)
4 – Todos los vicios se propagan desde esa raíz: cuando los hombres son amantes de sí mismos (Tr.Ev.Jn. 123,5)
5 – Los que no quieren mejorar sus propias vidas de faltas graves, no hacen limosnas; aunque se ilusionen con hacerlas (Ciu. 21,27,3)
6 – No desprecien aquellos pecados que quizá hayan convertido ya en costumbre. Pues todo pecado pierde importancia cuando se hace habitual y al hombre le parece como que no existe. Lo que está podrido del todo, ya ni duele. ¿Acaso perdona Dios a quien debemos temer? (Serm. 17,3)
7 – El pecador empedernido se vuelve indiferente. Piensa que ya no hay providencia alguna; y, si cree que la hay, juzga que ya no le pertenece a él; y, por tanto, se da la libertad de pecar, dejando, sin esperanza, sueltas las riendas de la iniquidad (Com.Sal. 142,13)
8 – A menudo, he encontrado personas que sabían reprender a los demás; no sé si alguna vez he encontrado a alguien que aceptara el reproche con serenidad (Serm.Nu. 10,3)
9 – Corrijan, pues, los superiores a sus súbditos hermanos con correcciones caritativas proporcionadas a la gravedad de sus culpas (Cor. y gr. 15,46)
10 – Sé tu propio juez, que el temor te atormente, que brote de ti la confesión. Lo que estaba detrás de ti, póngase ante ti (Com.Sal. 49,28)
11 – El socorro no aporta sólo un ligero beneficio, sino que se extiende a la protección, a la ayuda robusta y fuerte; para arrancar al que padece injuria de la mano del poderoso; dándole sombra de protección con el roble poderoso del justo juicio (Conf. 13,17,21)
12 – No te manifiesto mi afecto para seguirte, sino para corregirte, y, como no desespero de llegar a conseguir tu corrección, no te admires de que no pueda menospreciar al que amo por este motivo. Serás realmente un sabio si no creerás de serlo todavía y si lo pedirás con humilde e insistente súplica al que hace sabios los hombres (Na. y or. Al. 3,1,1)
4 - Consolar al triste
1 – Quien quiere gozar de sí estará siempre triste (Tr.Ev.Jn. 14,1)
2 – Corrijan con el reproche, consuelen con la palabra, den el ejemplo con una buena conducta (Com.Sal. 50,1) – Cuanto más alegre esté el catequista más agradable resultará (Cat.Pri.2,4)
3 – En la tranquilidad de la vida feliz, todo trabajo se reduce a custodiar lo que se tiene (Gén. rép.man. 2,11,15)
4 – “He esperado con ansia al Señor” . Que me consuele el hermano, cuando está triste conmigo; lamentémonos y lloremos juntos, oremos y esperemos juntos en el Señor, que no retracta sus promesas, sino que solamente las difiere (Com.Sal. 39,2)
5 – “Esperé consoladores, y no los encontré”. ¿Quiénes con los consoladores? Los que prestan ayuda, ellos son los que nos consuelan, son el consuelo para todos los predicadores de la verdad (Com.Sal. 68,d.2,5)
6 – La ira de Dios no es perturbación del ánimo irritado, sino tranquila decisión de suplicio justo. Sin embargo, en medio de esta ira suya, Dios no extingue su misericordia; tanto es así que, además de los consuelos que procura incesantemente para cada ser humano, ha enviado a su Hijo hecho hombre para liberarnos de todos los pecados. De esta manera, sustentados por los consuelos materiales y espirituales peregrinamos en este mundo a través de cansadoras y peligrosas pruebas hacia la visión beatífica (Tr.Ev.Jn. 124,5)
7 –Hermanos, ustedes buscan quien los consuele; pero también yo necesito consuelo. Ningún hombre podrá consolarme, sino sólo quien hizo al hombre, porque quien hace rehace y quien creó recrea. Vivir con Dios y junto a Dios es vivir sin alguna molestia y sin el temor que esta felicidad pueda acabar (Serm. 396,1)
8 – En el llanto está la tarea, en el consuelo la recompensa. El verdadero consuelo será aquel por el que se da lo que nunca se pierde (Serm. 53,3,3)
9 - Cuando uno quiere consolar a una persona, si no participa en su dolor, no logrará nunca consolarla. Antes se aúna a su dolor, luego la alienta con palabras de consuelo: “Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran” (Rom. 12,15). Para que la persona afligida pueda alegrarse contigo, primero debes llorar con ella. Te entristeces con él para darle ánimo. Del mismo modo lo hace el Espíritu de Dios (Com.Sal. 93,9)
5 - Perdonar al que nos ofende
1 – El Padre hace salir el sol sobre justos e injustos. El hecho constata la gran bondad de Dios, que se nos impone imitarla si queremos ser hijos de Dios. Tomemos nota con cuánta liberalidad debemos nosotros prestar a nuestros enemigos las cosas que no hemos creado, sino que las hemos recibido de su munificencia (Serm. mon. 1,23,79)
2 – Si no perdonas a tu enemigo, te conviertes en tu propio enemigo (Serm. 179A,7)
3 – “Perdónanos, como nosotros perdonamos”. Sin duda no se debe omitir por descuido que, de todas estas sentencias con las cuales el Señor nos ha ordenado orar, ha juzgado deber recomendar sobre todo aquella que se refiere al perdón de los pecados. En ninguna otra sentencia oramos así como si pactáramos con Dios. Si mentimos en este acuerdo, no sacamos provecho alguno de la oración (Serm. mon. 2,11,39)
4- Atribuiríamos mucho a esta carne, si hasta dejarla, no viviéramos de perdón (Ciu.10,22)
5 – Los hombres tienen facilidad para injuriar a otros y dificultad para buscar la concordia. ¿No quieres humillarte tú que has caído? Hay gran diferencia entre el que se humilla y el que yace (Serm. 82,4,6)
6 – Mejor es ser perdonado que ser conocido. ¿Qué significa perdonar, sino “olvidar, dejar de recordar”, no hacer memoria de las acciones de alguien? Confiesa e invoca. Confesando purificas el templo al que vendrá el invocado (Com. Sal. 74,2)
7 –Perdonemos a nuestros deudores, para que Dios perdone nuestros pecados. Tienes que hacerlo a menudo, hasta llegar a la estabilidad de la patria, donde ninguna ola te sacudirá ni tendrás que perdonar, porque nadie te ofenderá; ni pedirás que se te perdone, porque a nadie ofenderás (Serm. 278,13)
8 – Sean fieles y vuélvanse libres; perdonando luego a los hombres las ofensas que les hagan, para que vuestro Padre que está en los cielos perdone vuestros pecados (Serm. 278,14)
6 - Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
1 – Soportémonos, pues, mutuamente en el amor, procurando conservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz, fuera de la cual quien recoge no recoge con Cristo, y quien no recoge con Cristo desparrama (Rép.Car.Pet. 3,5,6)
2 – Quien es justo soporte al injusto; en las tribulaciones de este mundo soporte la impunidad temporal del injusto. No existe otra justicia para el hombre que vivir de fe. Cumpla todos sus deberes sin contestaciones (Com.Sal. 93,29)
3 – Saber soportar la estrechez es cosa de grandes personas (Bo. Matr. 21,25)
4 – Algunos soportan la muerte; otros, que han alcanzado la perfección, soportan la vida. Pero quién anhela irse de esta vida para estar con Cristo, muere con alegría. Vamos, hermanos, dejen que surja en ustedes el deseo del día del juicio.Y esto sucede en aquellos que no tienen la conciencia agitada por el temor, porque ya está asentada en la caridad plena y auténtica (Tr. I Jn. 9,2)
5 – Si soportas una pena porque has pecado, la soportas por tu culpa. Pero si soportas una molestia cumplido el mandato de Dios, entonces sí sufres por Dios; y tú recompensa permanecerá eternamente (Com.Sal. 68,d.1,12)
6 – ¡Sé paciente, soporta, tolera! Dios exige la paciencia en el dolor, pero promete la salud después del dolor. Cada página divina dice que es necesario soportar el presente, esperar en el futuro, amar las cosas que no se ven (Com.Sal. 91,1)
7 – No es necesario que los demás te soporten; pues bien, soporta tú a los otros. No puedo, dirás. He aquí, pues, que tú tienes defectos que los demás deben soportar: “Sopórtense unos a otros con amor” (Ef. 4,2) (Esp.Sal. 99,9)
8 – La Iglesia de Dios en nuestros días, debe ser alabada como lo hacen las Sagradas Escrituras: “Como lirio en medio de las espinas” (Cant. 2,2). Todo el que oye estas palabras, las reflexiona. Le agrada el lirio, se adhiere al lirio y soporta los pinchazos de las espinas. Los que así hacen, merecen ser besados por el Esposo, que dice: Como lirio en medio de las espinas, así mi amada en medio de las hijas (Com.Sal. 99,12)
9 – “Quien ama al hermano permanece en la luz y no sufre tropiezo” (1Jn. 2,10). ¿Quiénes son los que tropiezan o hacen tropezar? Los que tropiezan en Cristo y en la Iglesia. A los primeros es como si les quemara el sol, porque no soportan la fuerza de las palabras de Cristo: los llamamos heréticos. A los segundos, es como si les quemara la luna de noche, y son los causantes de cismas. Quien ama a sus hermanos, soporta todo por la unidad (Tr. 1Cart.Jn. 1,12)
7 - Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos
1 – Hagamos que nuestra religión no consista en el culto de las obras humanas (Ve.Re. 55,108)
2 – Tenemos que rezar en primer lugar por nosotros, para que, ayuda misericordiosa de Dios, podamos vencer nuestro impulso, que nos lleva a vengarnos cuando nos ultrajan. Y al recordar la paciencia de Cristo, debemos orar por nuestros detractores (Com.Sal. 108,5)
3 – Pidamos continuamente fortaleza en nuestros trabajos y pruebas temporales, tanto yo para ustedes como ustedes para mí. Recíprocamente, tenemos necesidad de las oraciones de unos por otros, puesto que las mismas oraciones de unos por otros se encienden con la caridad y son un sacrificio de olor suavísimo que se ofrece al Señor (Serm. 305A,10)
4 – La Iglesia, con una conmemoración general, desde siempre recuerda a todos los que murieron en la asamblea cristiana y católica: es la única piadosa madre común (Pie.dif. 4,6)
5 – La fe, en la intercesión de los mártires hacia los difuntos, de algún modo ya es una oración (Pie.dif. 4,6)
6 – Quien ora por todos, no olvida a nadie en concreto. Quien derrama su oración para todo el cuerpo, no descuida a ninguno de sus miembros. Fructuoso mártir, decía: “Yo rezo por la Iglesia católica, extendida de oriente a occidente” Si quieres que rece por ti, no te apartes de la Iglesia por la que rezo (Serm. 273,2)
7 – Los fieles oran también por sí mismos, para perseverar en lo que empezaron a ser. Por la salubérrima humildad es útil para todos o para casi todos el no poder saber lo que serán en el futuro. Por la utilidad de ese temor, no seamos arrogantes a causa de una seguridad imaginaria (Cart. 217,4,14)
Textos traducidos por María Beatriz May y María del Carmen.